SALA CIVIL LIQUIDADORA

Auto Supremo:                 No 627

Sucre:                         12 de Diciembre de 2014

Expediente:                 LP-11-2010-S

Distrito:                         La Paz

Magistrado Relator:         Dr. Javier Medardo Serrano Llanos


VISTOS:   el  recurso  de  casación  en   el  fondo y  en   la  forma interpuesto por  Banco Mercantil Santa Cruz  S.A. representado por   Sergio Adolfo Rocha Méndez contra  el  Auto   de  Vista   N°

350/09 de 20 de octubre de 2009,  pronunciado por la Sala  Civil Segunda de la  entonces Corte Superior del  Distrito Judicial de La Paz,  en  el proceso ordinario sobre restitución  de  dinero de cuenta de  ahorros en  dólares americanos y  pago  de  intereses, seguido por  Julieta  Elsa  Alcázar de  Bueno contra  la  entidad bancaria recurrente, el auto  que  concede el mismo de fojas  164, los antecedentes procesales; y,

CONSIDERANDO:   I: de  la  Relación     de  Causa:    que,  la  Jueza

Sexta de Partido en lo Civil y Comercial de La Paz, pronunció la Sentencia 201/2008  de   15  de  septiembre  (fojas 132  a  134), declarando improbada  la demanda interpuesta  por Julieta Elsa Alcázar de Bueno, con costas.

Deducida la  apelación por  la  parte   demandada,  la  Sala  Civil Segunda de  la  entonces Corte Superior del  Distrito Judicial de La Paz,    mediante Auto  de  Vista  N° 350/09  de  20  de  octubre (fojas 149  a  150),  revocó   la  Sentencia N° 201/2008  de  15 de septiembre,  y   deliberando  en   el  fondo  declara  probada  la demanda        de  fojas   9  a   10,  subsanada   a  fojas   11,   12  y   15, disponiendo en  consecuencia la  restitución     de  la  cuenta' de ahorro  N°  2000-2012-00454416  a  nombre  de  Marcelo Rojas Alcázar más   los  intereses devengados hasta   la  fecha de  pago, conforme a la  confesión de fojas  5 emergente de  la  Nota  CITE: SARC/4064/2006    de   9  de   noviembre,  con   costas   en   ambas instancias.

De  forma  posterior  la   parte    demandada   presentó   recurso   de casación en  el fondo y en  la forma cursante  de fojas   151  a  157. CONSIDERANDO: II: de   los   Fundamentos del Recurso de Casación:

que,  la parte  demandada en  su  recurso de casación en la forma y  en  el fondo de  11  de  noviembre de  2009   (fojas 151  a  157), citando los  artículos 253  incisos 1) y 3);   y, 254  incisos 1) y 4) del Código de Procedimiento Civil, señaló que:

Con  relación    al  recurso    de  casación    en  el fondo:   Existiría

indebida aplicación del  artículo  1320  del  Código Civil, puesto que  en  el Auto  de Vista recurrido se  sustenta  la  supuesta  falta de  control y comisión de  un  "craso error" por  parte   del  Banco Santa Cruz  S.A., cuando en  su  quinto considerando señalaron que  existirían dos  números de  cuenta diferentes a  nombre de Marcelo Rojas Alcazar, conforme se  tendría a  fojas   5,  extremo que  consideran como una   confesión extrajudicial prevista en  el artículo 426  del  Código de  Procedimiento Civil, sin  tomar en cuenta  que   de  esa   forma se  habría  afectado a  otro   titular, debiéndose considerar  que   a  fojas   6  se   demostraría  que   el dinero reclamado se  encontraba  depositado en  la  cuenta  N°2000-2062-00809671 sin que en ningún momento la pretensión de  la  demanda se  hubiese  dirigido a  lograr la  restitución  de fondos debitado de  la  cuenta  N° 2000-2012-00454416, dicho error  al señalar los  números de cuenta fue un  lapsus cometido por  los  funcionarios del  ex Banco Santa Cruz  S.A. a  momento de  emitir esa  comunicación, lo  que  no  puede ser  tenido como una  presunción de gravedad.

Así también sostiene la  violación de  los  artículos  1286  y  1289

del   Código Civil, puesto  que   el  ex  Banco  Santa  Cruz   S.A.

procedió a entregar los fondos a favor de David Isaac  Luna  Loza

quien    actuó    en   representación   de   María  Amelia Montaña, presentando   un   Testimonio Judicial   franqueado   dentro  del proceso voluntario de declaratoria de herederos   (fojas 20 a 21) y el Testimonio del Poder N° 175/2005  otorgado ante  la Notaria de Fe Pública a cargo  de Gaby Del Carpio a favor del primero de los nombrados, mismos que  habrían  sido  otorgados por funcionarios  competentes  sin   que   en   ningún   momento  del proceso se haya  podido demostrar que  dichos documentos a la fecha   del  acto   realizado por  la  entidad  bancaria  mencionada hubieran carecido de idoneidad, eficacia o validez.

Se  habría  incurrido  en  errores  de  hecho y  de  derecho en  la apreciación  de   las   pruebas  cursante   a  fojas   5  de   obrados, puesto que  si bien  se indicó en el Auto de Vista  recurrido que  se utilizó el Poder N° 172/2005  por  María Amelia Teresa Montaña a favor de David Isaac  Luna  Loza, para  que  retire  el dinero de la cuenta   N°   2000-2062-00809671,   cuando   el   Banco  habría procedido  a   entregar  dineros  de   la   cuenta   N°  2000-2010-00454416, sosteniendo que  se  otorgó facultades para   el retiro de dineros no  pertenecientes a Marcelo Rojas  Alcazar, es decir, que  el Tribunal de  apelación cuestiona y sugiere que  la cuenta aludida pertenecería a otra  persona, extremo que  no habría sido observado.

Denunció error   de  hecho  en  la  valoración del  certificado de matrimonio  cursante   a   fojas   1  de   obrados,  puesto  que   se concluyó que por la disolución del matrimonio Rojas  Montaña la ex esposa no tenía  el derecho sucesorio del de cujus, por lo que el Banco no  se hubiese percatado de dicho  extremo a momento de  efectuar  la  transacción,  por   lo  que   el  Tribunal  ad   quem olvidó que   los   alcances  del   fallo   de   divorcio involucrarían únicamente a los ex esposos.

De la misma forma denuncia  que  las  pruebas  cursantes   de fojas

58  a  60  de  obrados    no  se  habrían  tomado  en  cuenta,  puesto que   de   dicha  documental   se   advierte  que    la   Resolución  de Declaratoria  de  Herederos  no  fue  anulada   sino   que   la  dejó   sin efecto, como tampoco se  tuvo  en  cuenta  que  la misma no  existía a  momento  de   darse   curso  a  la   entrega  de   los   dineros   hoy reclamados.

Con  relación    al  recurso   de  casación    en  la forma:   señaló la

Vulneración de los  artículos  190  y   192    del   Código  de Procedimiento Civil puesto que  no fue  objeto de  controversia el número de  cuenta a  nombre de  Marcelo Rojas Alcazar, o si  el Banco extremo medios o  medidas de  seguridad para   evitar el indicado craso error   de  proceder a  la  entrega de  fondos a  un apoderado carente de  facultades expresas. Así también el Auto de Vista recurrido no justificó las  razones por  las  que  se habría revocadola Sentencia de primera instancia.

Existiría   inobservancia   del    artículo   236     del    Código  de Procedimiento Civil, puesto  que   la  parte    apelante  no   acusó como agravio   el   fundamento  empleado por   el  Tribunal  de apelación para  revocar la Sentencia de primera instancia. Finalmente sostiene la  violación del  artículo 90  del  Código de Procedimiento Civil,  al   violentar  lo   esencial  del   mandato señalado en los artículos 190,  192 inciso 2) y 236  del Código de Procedimiento Civil.

CONSIDERANDO III: de  los  Fundamentos     de  la  Resolución: que,  el artículo 272  inciso 2) del Código de  Procedimiento Civil establece  que    "Se   declarará   improcedente  el   recurso   (de casación),..: 2) Cuando el recurrente no  hubiere cumplido con el mandato del inciso 2 del artículo 258".

De la lectura de la causal transcrita, se tiene  como un  supuesto

de  improcedencia el incumplimiento del  mandato inserto en  el

inciso 2)  del  artículo 258   del  Código de  Procedimiento Civil;

el precepto legal  mencionado contiene los  requisitos que  debe reunir el recurso de casación y cuyo incumplimiento constituye, conforme se advirtió, en una  causal de improcedencia.

El inciso  citado  precedentemente,  como  un  requisito   de contenido, señala textualmente que  "El recurso (de casación)...:

2) Deberá citar  en términos claros, concretos y precisos..., la ley o leyes violadas o aplicadas falsa  o erróneamente, y especificar en  qué  consiste la  violación, falsedad o  error, ya  se  trate   de recurso de  casación en  el fondo, en  la  forma, o  ambos. Estas especificaciones deberán hacerse precisamente en  el recurso y no  fundarse  en  memoriales o  escritos  anteriores  ni  suplirse posteriormente", advirtiéndose que   el  precepto legal  que   nos ocupa contiene exigencias que  son  de  contenido, que necesariamente deben contemplarse dentro del recurso.

Así,   se   tiene    que   el   artículo  258   inciso  2),   contiene  éste supuesto        concreto que  merece ser  analizado. Con  relación a ésta  exigencia; se deduce que  éste  constituye en un  requisito de contenido pues   delimita la competencia del  tribunal casaciónal el  cual   deberá  resolver sobre  los   puntos   contenidos  en   el recurso        de casación;  por   lo  que,   así   fuese  un   recurso  de casación en  el fondo, en  la forma o ambos, debe  contemplar: i) La ley o las  leyes que  se  consideran fueron violadas, aplicadas falsa o  erróneamente;  y,  ii)   Especificar en   qué   consiste  la violación, falsedad o error.

En   ese   entendido,  pretender  ahondar  las   exigencias antes mencionadas,  resulta  un   exceso que   desconocería el  propio precepto legal   antes  mencionado, y  claro   está,   implicaría la restricción al acceso a la justicia y el derecho a la impugnación (artículo   180     de     la     Constitución   Política   del     Estado Plurinacional), se  vería   afectado y  limitado por  un   rigorismo exagerado  promovido  por    el   requerimiento   de   requisitos   de contenido que  no  están  contemplados  en  la norma.

Ahora  bien,  considerando   los   principios  que    sustentan    a   la potestad  de   impartir  justicia   como  ser   la   equidad,   seguridad jurídica,   publicidad,   probidad,   celeridad,  pluralismo  jurídico, intercu1turalidad,    equidad,   servicio  a   la    sociedad,   armonía social  y  respeto   a   los   derechos,   y   a   su   vez,   los   principios procesales   que   rigen  a   la  jurisdicción   ordinaria,   entre   ellos, transparencia,     celeridad,    probidad,    honestidad,     legalidad, eficacia, eficiencia,  accesibilidad,  inmediatez,  verdad  material, debido proceso  e  igualdad  de  las   partes  ante    el  juez;  aquella labor verificativa del  cumplimiento  del  requisito  antes  anotado, no   se   debe  restringir   a   que    en   el   recurso   de   casación   se contemple  de  forma  explícita  la  especificación  de   la  ley  o  las leyes que   se  consideran   fueron  vulneradas,   aplicadas   falsa  o erróneamente   y   la   especificación   sobre   en    qué    consiste   la violación, falsedad,  o error, el cumplimiento  de  ello  puede  estar implícito  o   disperso   en   el   recurso   de   casación   y   no    sería conducente   con   un    sistema  judicial   que    procura   la   verdad material  la   exigencia  con   rigurosidad   de   la   explicites  de   los requisitos  cuando  fácilmente  de  una   lectura  y  análisis  integral del   recurso   se   puede   desentrañar    el   cumplimiento   de    los requisitos   y   posibilitar   así   una    resolución   en   el   fondo  que elimine el  estado  de  indeterminación   de  las   partes  procesales, contribuya a la pacificación social y la seguridad jurídica.

Corresponde    también    mencionar    que     dicha    norma    legal pertenece   a   una    concepción   de   orden  rigorista  y   ritualista, proveniente de  fuentes  conservadoras  y de  tradición  formalista, no  conducente  con  los  valores y principios que  ahora  contempla la Constitución y que  son  propios de  un  "Estado Unitario Social de   Derecho  P1urinacional   Comunitario ... "   (artículo   1   de   la

Constitución Política del  Estado Plurinacional), por  lo que  toda

interpretación que  se  efectué debe  ser  "desde y  conforme a  la Constitución" ya  que  una   interpretación literal o gramatical de esta norma   no    estaría   acorde  al    sistema   constitucional imperante ni  al  bloque de  constitucionalidad, que  proclaman por sobre todo formalismos y ritualismo, el acceso a la justicia.

Del   estudio  y   análisis  de   los   antecedentes  del   recurso  de casación, se tiene:

En  cuanto a su  planteamiento en  el fondo: se tiene  que  el Auto de  Vista objeto del  presente recurso  sostiene: "Por  la  prueba cursante        a  fojas  5,  cuyo  origen es  el  Banco Mercantil Santa Cruz. S.A., Marcelo Rojas Alcázar registro en  el  Banco Santa Cruz  S.S. la caja  de ahorros en dólares americanos signada bajo el N° 2000-2012-00454416 (...) En cuanto al punto cuarto de la calificación procesal, este   se  refiere a  la  caja   de  ahorros  N° 2000-2062-00809671, Yno  así  a la cuenta de ahorros N° 2000-2012-00454416        que   fue   la   cuenta  de   ahorros  correcta  de Marcelo Rojas Alcázar, tal  cual   sale  por  la  prueba  de  fojas   5 emergente de la respuesta del Banco Mercantil Santa Cruz. S.A. a  la  parte   actora  en  fecha 9  de  noviembre del  2006. Dicha prueba se la considera como confesión extrajudicial, al decir  del articulo        426    del   Código de   Procedimiento Civil, aplicando paralelamente  el  artículo  1320   del  Código Civil; es   decir   la presunción judicial  que  nos   enseña  dicha norma  sustantiva" (sic). Corresponde señalar que  el artículo 1320  del  Código Civil establece respecto a las  presunciones judiciales, indicando que aquellas que   no  están  establecidas por  la  ley  se  dejan  a  la prudencia del juez,   por  lo  que  en  ese  sentido, de  la  lectura y análisis  del  razonamiento precedentemente citado en  el  fallo recurrido,        se    puede   advertir   que    el   Tribunal   ad    quem justamente         aplicó dicha norma al  realizar la  valoración de  la

prueba        cursante    a   fojas    5,   tomando   en   cuenta   que    dicha documental                 refiere  que:   "Marcelo Rojas Alcázar,  ha   registrado en   el  Banco  Santa   Cruz    S.A.   la   caja   de   ahorros   en   dólares americanos                signada   bajo   el  N°  2000-2012-00454416"    (sic),   a partir  de la  cual   se  tiene   el número  correspondiente   a la  caja  de ahorros  del  nombrado,  por  10 que  no  puede  la  parte   recurrente sostener  que  al  consignar  dicha numeración  se  habría  cometido un   lapsus,  puesto  que   de  haberse  advertido  el  mismo  debieron de  forma  inmediata   subsanar   el  mismo,  extremo  que   además conforme        sostiene    el    Tribunal    de    segundo    grado    estaría enmarcado         dentro  de  la  previsión  el  artículo  426   del  Código de Procedimiento Civil.

Asimismo corresponde  señalar  que  de  acuerdo  a lo que   se  tiene a partir  del  Auto  de  Vista   objeto del  recurso  de  autos:  "El poder cursante        a  fojas  22,  signado  con  el N°  172/2005   de  fecha 4  de marzo  del  año   2005,    donde  figura  como María  Amelia Teresa Montaño viuda  de  Rojas, a  favor  de  David Ysaac Luna   Loza, se refiere al mandato  para   el retiro de  dineros  a nombre  de  Marcelo Rojas        Alcazar   (... )   El    Poder   N°    172/2005     (... )   fue    para apersonarse                ante    el  Banco  de   Santa   Cruz   para    el  retiro  de dinero  de  la  Cuenta  N°  2000-2062-00809671,    sin   embargo,  el Banco procede  a  entregar  al  mencionado  apoderado  dineros  de la  Cuenta  N°  2000-2012-00454416,    cuál   demuestra   la  prueba de  fojas  5"  (sic);  a  partir  de  10 cual   este   Alto  Tribunal  tampoco encuentra                vulneración   alguna   a  la   previsión  de   los   artículos 1286  y  1289  del  Código Civil, puesto que  el Tribunal ad  quem efectuó la  valoración de  la  prueba  conforme le  faculta  dicha normativa, es  decir, conforme a  su  prudente  criterio, más  aun tomándose  en   cuenta  el  razonamiento  citado  en   el  anterior párrafo respecto a  la  valoración efectuada a  la  documental de fojas  5 de  obrados, misma que  guarda estrecha relación con  el poder mencionado.

Es        así   que,   el  fallo   recurrido  sostiene  que:   la   nota    CITE: SARC/4064/2006 de fecha 9 de noviembre de  2006  de fojas  5, cuyo  origen es  el propio Banco Mercantil Santa  Cruz  S.A., se establece que  incurrió en  un  craso error   al  aceptar un  poder otorgado a  David Isaac Luna Loza, para   el  retiro de  dólares americanos de  la  Cuenta 2000-2062-00809671, que  no  era  de propiedad de Marcelo Rojas Alcázar, al decir  de la tantas veces señalada Nota  de fojas  5 de parte  de dicha institución bancaria dirigida a la demandante Julieta Elsa  Alcázar de Bueno" (sic),lo cual   a  decir   del  accionante se  habría  incurrido  en  error   de hecho y de derecho en la apreciación de dicha prueba al sugerir "que  la  cuenta  aludida pertenecería a  otra   persona" (sic); sin embargo,  conforme ya   se   tiene   manifestado  supra,     dicha documental fue  valorada por  el Juez   conforme a  la  normativa señalada.

De  la  misma manera, respecto a  la  valoración del  documento

cursante a fojas  1 mencionado por  la parte   recurrente, se tiene que  a fojas  1 vuelta que  se encuentra inserta la desvinculación matrimonial  dispuesta  por   una    autoridad  judicial  mediante Resolución de  16 de  octubre de  2002, extremo que  mereció el pronunciamiento del Tribunal de segundo grado al señalar que: "llegamos   al     convencimiento   de     que     no     se     observó correctamente por  el  Banco Mercantil Santa  Cruz   S.A.  aquel Poder N° 172/2005, que  no tenía  relación alguna con  la cuenta de  ahorros de  Marcelo Rojas Alcázar, y al mismo tiempo no  se exigió el certificado de matrimonio actualizado por  la  supuesta viuda,   de    manera   que    se    pagó    equivocadamente"  (sic), conclusión con la que  es concordante este  Alto Tribunal, puesto que  de  haberse solicitado por  parte   del  Banco la  presentación de  un   certificado de  matrimonio  actualizado  se  hubiese  tenido conocimiento   de    la    desvinculación    del    matrimonio    Rojas Montaño  y  por   consiguiente   se  habría   evitado  la   entrega   del dinero motivo de autos.

Finalmente,   la   parte     recurrente    sostiene   que    no    se   habría considerado  la  documental  de  fojas  58  a 60  de  obrados,  a partir de  la  cual   se  podría  advertir  que  la  Resolución  de  Declaratoria de  Herederos emitida  a  favor de  María Amelia Teresa  Montaño, "no   anula  la   Resolución  de   Declaratoria   de   Herederos,   SINO QUE  LA   DEJA   SIN   EFECTO"  (sic),  extremo   que    mereció pronunciamiento    del   Tribunal   ad   quem,   al   señalar   que    "el inferior no  tuvo  presente  (...)    la prueba cursante a fojas  58 a 60, que  dejó sin  efecto y anulo la curiosa resolución de declaratoria de   herederos"  (sic), corresponde  señalar  si   bien   dicho  fallo determinó dejar  sin  efecto la Resolución N° 936/2004  de  13 de mayo, no es menos cierto que  el fundamento para  fallar  de esa manera fue  el dolo mediante el cual  se obtuvo la cosa  juzgada, requisito que  forma parte   de  la  procedencia del  instituto  de  la anulabilidad,  por    10  que    este    Tribunal  encuentra   que    lo aseverado por  el Tribunal de segundo grado es  correcto. En  ese sentido y  si  bien  tal  como señala el  recurso de  casación este pronunciamiento no  existía a  momento de  darse  curso  a  la entrega de  los  dineros reclamados, no  obstante y  conforme se tiene   líneas  anteriores,  la   entidad  bancaria  hoy   recurrente hubiese  evitado efectuar  el   pago   de   los   dineros  en   forma equivocada si  habría  solicitado un   certificado de  matrimonio actualizado como uno   de  los  requisitos para   proceder a  esa cancelación y con  ello  advertir el dolo  con  el  que  se  tramitó y consiguió la Declaratoria de Herederos.

En   cuanto  al   recurso  de   casación  en   la   forma: la   parte

recurrente denuncia la  vulneración de  los  artículos  190 y  192

del Código de Procedimiento Civil, sosteniendo que  no fue objeto

de controversia el número de cuenta a nombre de Marcelo Rojas o  si  el  Banco extremo medios o  medidas  de  seguridad  para evitar el indicado error  al proceder a la entrega de fondos a una persona  carente  de  facultades  expresas.  Al  respecto  se  debe tener   presente  que  la  norma prevista en  el  señalado artículo 190,  establece que  la  Sentencia "podrá fin  al litigio en  primera instancia  (...)  en  la  manera en  que  hubieren  sido  demandadas sabida que  fuere  la verdad por  las  pruebas del proceso", determinación  esta   que   demuestra  que   dichos  artículos  no fueron vulnerados por el Tribunal ad quem.

Finalmente,  no   corresponde  evidente  la   inobservancia  del artículo 236  del  Código de Procedimiento Civil, denunciada por la  parte   recurrente,  puesto  que   si  bien   no  se  tiene   acusado como  agravio  el   fundamento  empleado  por   el  Tribunal  de apelación  para    revocar  la   Sentencia  de   primera  instancia; empero, el todo Tribunal de segundo grado tiene  la facultad aun de oficio para proceder a la revisión de obrados y determinar lo que   corresponda   en   derecho.  A  partir  de   lo que   este   Alto Tribunal tampoco encuentra vulneración alguna de la previsión del artículo 90 del Código de Procedimiento Civil.


Del razonamiento  citado, corresponde emitir fallo conforme a la

previsión de los  artículos 271  inciso 2) y 273  ambos del Código

de Procedimiento Civil.


POR  TANTO:  la Sala  Civil Liquidadora del Tribunal Supremo de Justicia,  con  la facultad conferida por  el artículo 42  inciso 1) y disposición transitoria  octava de  la  Ley  del  Órgano Judicial, conforme los   artículo  271   inciso  2)  y   273   del   Código de Procedimiento Civil, declara INFUNDADO  el recurso de casación en la forma y en   el fondo interpuesto por  Banco Mercantil Santa Cruz    S.A.   representado   por    Sergio  Adolfo Rocha  Méndez, cursante de fojas  151 a 157; con costas.

Se regulan honorarios profesionales en  Bs.  1500.-  para   efectos de costas  procesales.

Regístrese,  comuníquese  y devuélvase.