SALA CIVIL LIQUIDADORA

Auto Supremo:                Nº 306

Sucre:                        14 de Julio de 2014

Expediente:                C-51-09-S

Distrito:                        Cochabamba

Segunda Magistrada:   Dra.  Elisa  Sánchez Mamani

I. VISTOS:

1.-  El recurso de casación o nulidad, interpuesto por Irene Sifuentes, heredera  de  Benedicta Sifuentes Zelaya, de fojas 692 a 693, contra el  Auto   de  Vista  N°  170   de   18  de  julio   de  2009, pronunciado   por      la   Sala   Civil  Primera  de   la   entonces  Corte Superior  de  Cochabamba,  en  el  proceso  ordinario  doble   sobre nulidad  de   sentencia, seguido por Graciela Gallardo Torrico de Salinas  y Lucio  Gallardo  Veizaga, contra  la recurrente,  la contestación,  los antecedentes, y;

II. CONSIDERANDO:

2.1. Antecedentes del Proceso.-Que, mediante  sentencia  de fojas 658  a 664,    la Jueza  de  Partido Cuarto de  Familia de la ciudad de Cochabamba,   declaró   probada la  demanda  de Nulidad de resolución de foja 70 a 72, 77 y 80, así   como las excepciones perentorias  opuestas  contra la acción re convencional e improbada la reconvención así  como las  excepciones perentorias  opuestas por la  demandada;  en  consecuencia  declaró nulo   y  sin  valor legal  el auto    de   30   de   noviembre  de   2000   pronunciado   por   la   señora Jueza   de   Instrucción Primero de Familia, sin costas. Que, en grado de apelación, la Sala Civil Primera de la entonces Corte Superior del Distrito de Cochabamba, por Auto de  Vista N° 170 de 18 de julio de 2009, de fojas 688 a 689, confirmó la  sentencia apelada, con costas.

Contra el referido Auto de Vista, por  memorial cursante de fojas 692 a 693,    Irene  Sifuentes,  heredera   de   Benedicta  Sifuentes Zelaya, interpone  recurso  de  casación  o nulidad,  en  los  términos que  consigna dicho escrito.

III.CONSIDERANDO:

3.1. Fundamentos del Fallo.- Que,  por mandato del artículo  106 del Código Procesal Civil, vigente por  mandato  de  la  disposición Transitoria  Segunda,  numeral  4 Ídem,  en   cualquier estado del proceso puede declararse de oficio la  nulidad de obrados, cuando la ley lo califique expresamente.

En  el marco de  esa  facultad,  debe  tenerse  presente  que  el debido proceso  legal   constituye   una    esencial     garantía   constitucional normativa   de   los   justiciables,   la   cual    compele  a   los   órganos jurisdiccionales,  en  cuanto  mediatizadores del  conflicto, a conocer y  resolver   las   controversias  de  relevancia jurídica    en   estricta sujeción  a   las    formas   procesales   que rigen los procesos de conocimiento   ordinarios, cuya teleología última    es la  de resguardar  el derecho de defensa en juicio; previsiones legales que son  de  orden público y de cumplimiento obligatorio, por mandato del artículo 90 del Código de Procedimiento Civil.

El  debido proceso legal, finca   entre  otros, en la garantía  del juez natural; que se integra por los elementos de la competencia, la independencia y  la imparcialidad del juzgador.

Tenida  cuenta  que  la competencia,  en cuanto  medida de  la jurisdicción,  solo emana de la ley,  es  indelegable e improrrogable, salvo  por  razón  de   territorio  en  este   último  caso,   los   actos   de quienes  ejerzan jurisdicción  o  potestad  que   no  emana  de  la  ley, son  nulos por  mandato  del  artículo  122 de la Constitución  Política del Estado.

Ni el artículo 143 de la citada  Ley de  Organización  Judicial (abrogada), ni  el    artículo 373 del  Código de  Familia, y  ninguna otra   disposición  legal   especial,  concedía  al  Juez de Partido en materia  Familiar, facultad  para    revisar  sentencias  ejecutorias pronunciadas  en  procesos de  conocimiento tramitadas  en  la  vía sumaria a los que la doctrina llama plenarios abreviados.

En el caso en examen la parte actora demandó esencialmente que se disponga  la   nulidad   de   la   resolución   de   declaratoria   de matrimonio  de   hecho,  emitida por la Jueza de Instrucción Primero de Familia de la ciudad de   Cochabamba, dentro  del proceso sumario.

Ciertamente mediante auto  de fojas 251 a 252,  el entonces Juez a quo anuló  obrados  hasta  fojas 70, es  decir hasta  la  demanda. Precisamente con  base   a los  fundamentos  a  dicha resolución que observó  la   incompetencia del   Juez de primera  instancia  para revisar  fallos  ejecutoriados, la  parte actora,   mediante  escrito cursante de fojas 257 a 260, reformuló su demanda  pidiendo la declaratoria de  fraude procesal y por  su  parte la  demandada, hoy recurrente,  reconvino, entre  otros,   pidiendo que se declare   la legalidad   y   validez de la "sentencia"; y con base a dichas pretensiones,  el Juez a quo,  mediante sentencia cursante  de fojas 612  a 618  vuelta, declaró probada la demanda de fraude procesal, así  como las  excepciones opuestas  e improbada  la  reconvención, sin  costas. En  grado de apelación, mediante de Auto Vista de fojas 645  a 646 vuelta, la  señalada  sentencia fue  anulada,  y se ordenó que  el Juez  a quo dicte nueva sentencia sobre la demanda original de fojas 70-72,  aclarada a fojas 80 y 82; de tal  manera  que  la Jueza a quo, dictó nueva sentencia, cursante  de  fojas 658 a 664, la cual  declara probada la  demanda  de  nulidad  de  resolución de fojas 70 a 72, 77 y 80 así  como las   excepciones  perentorias opuestas  contra  la acción reconvencional  e    improbada   la reconvención, así  como las  excepciones perentorias  opuestas  por la  demandada;  resolución que  se halla confirmada por  el Tribunal ad  quemo De lo relacionado precedentemente resulta  evidente que el Tribunal ad  quem, sustituyendo  la voluntad de las  partes,  en  el Auto de Vista de fojas  645 a 646 vuelta, mandó a que se pronuncie sentencia   sobre una  demanda     que  ya  hubo  sido modificada   por  la  parte  actora,  y además   dicha    demanda ya había sido contestada  y reconvenida   por  la  parte demandada;  es  decir   se alteró la  relación procesal  consentida  por  las partes; y  como    si ello  fuera   poco se  mandó   a  sentenciar  respecto de  un   asunto   para el  cual   tanto  el  Juez  a  quo   como  el  propio Tribunal   ad   quem    no tenían    competencia,  pues  como   se  tiene  dicho  ninguna   norma   del Código  de   Familia, ni del   Procedimiento  Civil  ni   de   la   Ley   de Organización    Judicial  (abrogada) vigente  en el momento   de  la emisión  de  los  fallos,    autorizaba    al  Juez  de  Partido de  Familia  la revisión  de fallos     pronunciados  en    un   proceso  sumario  de declaratoria  de unión  libre  o   de   hecho.  S in   embargo  no   sería suficiente    sanear    el   proceso   disponiendo la reposición hasta  el irregular   Auto de  Vista de  fojas   645   a  646 vuelta,  que   trastocó  el procedimiento;  en  razón de    que    el   defecto    competencial,  no obstante   el  saneamiento  que  se  dispuso,   persistió   posteriormente, pues  el   Juez  a   quo de entonces    admitió la   reconvención     que pretendía que  se  declare la  legalidad  y  validez de  la  "sentencia" dictada  dentro  del    proceso    sumario,    y   luego     en    sentencia     la reconvención    fue   declarada    improbada,    y   el  Tribunal    ad   quem confirmó  el  fallo   de  primera   instancia;    es  decir   de  todas    maneras se  produjo   la    revisión   del   fallo pronunciado    en   otro   proceso   de conocimiento   tramitado    por   la  vía   sumaria   y  por   consiguiente    se actuó    sin   competencia,    por   razón    de   la  naturaleza    de   la  acción; pues   como   se  tiene   dicho,  ni  el Juez  a  quo  ni  el Tribunal   ad  quem tenían   competencia  para  revisar   las   sentencias  pronunciadas  en procesos   de  conocimiento,   pues en  los   casos en que se denuncia violaciones  al  debido     proceso  legal  o  inclusive  conductas fraudulentas  de los   justiciables  dentro   de  la tramitación  de   un proceso  judicial de  conocimiento,  el  legislador pone a  disposición de los justiciables  legitimados,  acciones legales para  ser ejercitadas tanto  dentro  del mismo    trámite,  aún  fenecido (incidente  de   nulidad);  y  en   su   caso   inclusive  las   acciones  de defensa en  sede  constitucional  o cuando  corresponde  la  acción de declaratoria   de   fraude   procesal,   pero    de   ninguna   manera   es posible   la   revisión   de   fallos    mediante   un    proceso   ordinario posterior.

En   mérito  a  las   consideraciones  precedentes   corresponde  fallar conforme disponen  los  artículos  271-3) y  275,   ambos  del  Código de Procedimiento Civil.

IV.  POR   TANTO:

4.1.- La  Sala  Civil  Liquidadora del  Tribunal  Supremo  de  Justicia del  Estado  Plurinacional  de  Bolivia, con la  facultad conferida por la disposición transitoria  octava, artículos  41 y 42  - I - 1) de la Ley N° 025  del  Órgano Judicial  de  24  de junio   del  2010,   así  como  del parágrafo II del  artículo 8 de  la  Ley 212  de  Transición  del  Órgano Judicial,   ANULA   obrados   hasta     fojas    267    vuelta   de   obrados inclusive, disponiendo que  el Juez   a quo  observe la reconvención.

4.2.- No siendo excusable el error  en  que  ha  incurrido  el Tribunal ad-quem,  se  les impone responsabilidad  de  multa  que se gradúa en  Bs. 200 al Juez  a quo que  admitió la  reconvención  y a cada uno de los vocales signatarios del  fallo, a descontarse de sus haberes  por  habilitación, y sea  a favor  del tesoro judicial.

4.3.-  Cumpliendo lo previsto por  el  artículo  17-  IV de  la  Ley del Órgano Judicial,  comuníquese  la  presente  decisión al Consejo de la Magistratura a los fines de ley.

Regístrese,  notifíquese  y  devuélvase