SALA   CIVIL   LIQUIDADORA

Auto Supremo: Nº 336

Sucre: 30 de julio de 2013  

Expediente: C 26 09 S

Proceso: Reivindicación y Otros

Partes: Emeterio Bustamante Lafuente c/ Ruth Zeballos y otros

Distrito: Cochabamba

Magistrada Relatora: Dra. Elisa Sánchez Mamani

VISTOS: El recurso de casación de fojas 277 a 279 vuelta, interpuesto por David Ramiro Heredia Sotomayor en representación legal de Ruth Zeballos, Hilarión Paniagua y Hugo Patty, contra el auto de vista de 16 de marzo de 2009, pronunciado por la Sala Civil Segunda de la entonces Corte Superior del Distrito Judicial de Cochabamba, en el proceso ordinario sobre reivindicación, mejor derecho y entrega de inmueble, seguido por Emeterio Bustamante Lafuente contra los recurrentes, el auto concesorio de fojas 282 vuelta, los antecedentes del proceso, y:

CONSIDERANDO I:

ANTECEDENTES DEL PROCESO.-

Tramitada la causa, el Juez de Partido en lo Civil de Quillacollo - Cochabamba, pronunció la sentencia de 25 de enero de 2006, cursante de fojas 222 a 230, declarando probada la demanda de fojas 8 a 9, como las excepciones perentorias de fojas 83 a 85 opuestas en contra de las acciones reconvencionales; improbada las demandas reconvencionales de fojas 67 a 67 y 78, así como las excepciones perentorias opuestas contra la demanda principal, en su mérito declara el mejor derecho propietario de Emeterio Bustamante Lafuente sobre los lotes de terreno Nº 89 de 381,80 mts2 y 382,91 mts2, este último como parte del lote 88, ambos ubicados en la Zona Iquircollo jurisdicción de Quillacollo, reservando sobre el lote 88 el derecho de otros herederos de Carlos Bustamante, declarando además, válidas las escrituras públicas de 17 de septiembre de 1972 y 26 de enero de 1972, disponiendo que una vez ejecutoriada la sentencia los demandados Hilarión Paniagua Mamani y Hugo Patty Loayza dentro de tercero día retiren las mejoras que introdujeron, reivindiquen y entreguen a favor del actor los terrenos referidos; en cuanto al pago de daños y perjuicios dispuso su averiguación en ejecución de sentencia, reservando el derecho que tiene el demandado Hilarión Paniagua Mamani a recuperar de la garante de evicción Isabel Ruiz Zeballos los dineros que pago por la compra del lote de terreno, disponiendo la notificación a la tercera interesada señora Josefa Rojas de Paniagua.

En grado de apelación, la Sala Civil Segunda de la entonces Corte Superior del Distrito Judicial de Cochabamba, mediante Auto de Vista Nº 20 de 16 marzo de 2009, cursante de fojas 274 a 275, anula obrados hasta fojas 78 inclusive y ordena al Juez a quo amplié la demanda contra Josefa Rojas de Paniagua.

Contra el auto de vista, David Ramiro Heredia Sotomayor en representación legal de Ruth Zeballos, Hilarión Paniagua y Hugo Patty, por memorial de fojas 277 a 279 vuelta, formulan  recurso de casación en el fondo y en la forma.

CONSIDERANDO II:

DE LOS FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN.-

I.- Del recurso de apelación en el fondo.- En virtud a los artículos 253 incisos 1) y 3) y 254 4) del Código de Procedimiento Civil, denuncian que el Tribunal ad quem, ha infringido la previsión del artículo 236 del Código de Procedimiento Civil, al no haberse referido para nada sobre los puntos específicos y expuestos como agravios en el recurso de apelación; indica que, el auto de vista no expone las razones legales que le ha inducido a sentar su conclusión, olvidando que, para que una resolución tenga validez, ésta debe tener fundamentos y sustentos jurídicos serios que sean una derivación razonada del derecho, con relación a los hechos a probarse; manifiesta que, tanto el juez de primer grado como el Tribunal ad quem, no han considerado que han actuado sin competencia al conocer el presente proceso ordinario relativo a la reivindicación y mejor derecho sobre lotes con actividad agraria; indican que, el demandado Hilarión Paniagua Mamani y su esposa Josefa Rojas de Paniagua han adquirido el año 1992 la superficie de 771.70 mts2 de la beneficiaria con dotación agraria Ruth Zeballos en el sector denominado ex hacienda Iquircollo; señala que, desde el año 1992 el demandado Hilarión Paniagua Mamani, se encuentran en quieta y pacifica posesión por más de 10 años.

Finalizan el recurso, solicitando que el tribunal de casación ante la existencia de vicios de nulidad que afectan el debido proceso y las garantías procesales, case el auto de vista y deliberando en el fondo declare la improcedencia de la demanda y probadas las excepciones opuestas en contra de ella, así como las acciones reconvencionales.

II.- En el recurso de casación en la forma.- En virtud al artículo 254 del Código de Procedimiento Civil, denuncia que, se ha tramitado de forma ilegal la presente causa ante un juez incompetente por la materia, tomando en cuenta que, el actor demanda la reivindicación de terrenos cultivables; indica que, las tierras reclamadas por los demandantes ya fueron afectadas y revertidas al Estado, con destino a la dotación de los ex colonos, lo que evidencia que no puede demandarse reivindicación de terrenos ajenos, además porque hasta el año 1973 no tenía existencia jurídica la Cooperativa de Tierras y Casas de Iquircollo; manifiestan que, el titulo generador de la Pseudo Cooperativa y del cual deviene los títulos del demandante, ha sido anulada por sentencia ejecutoriada y cancelado su registro en Derechos Reales de ahí que las posteriores adjudicaciones a esta nulidad son nulas de pleno derecho.

Finaliza el recurso de casación en la forma, solicitando se anule obrados, hasta que el actor haga valer su derecho ante la autoridad o tribunal agrario competente.

CONSIDERANDO III:

FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN.-

I.- En cuanto al recurso de casación en el fondo.-

Los recurrentes, no han considerado, que el auto de vista al ser anulatorio, no se ha pronunciado sobre el fondo del litigio, lo que impedía la interposición del recurso de casación en el fondo, al no haber materia decidendum para que el Tribunal Supremo se pronuncie en lo sustantivo, lo que decanta en su improcedencia manifiesta al tenor del artículo 258 2) del Código de Procedimiento Civil.

Por otro lado, solo a los fines ilustrativos, corresponde determinar que, en los recursos de casación en el fondo no se puede pretender la casación del auto de vista recurrido en base o en virtud de denuncia de vulneración de normas o principios procesales, los cuales en todo caso, debieran constituir el fundamento jurídico del recurso de casación en la forma.

I.- En cuanto al recurso de casación en la forma.-  

No obstante la deficiente argumentación del recurso al confundir aspectos de fondo con los de forma, como la denuncia de que los lotes demandados de reivindicación por el demandante ya fueron afectadas y revertidas al Estado, con destino a la dotación de los ex colonos, lo que impediría la pretensión de reivindicación al tratarse de terrenos ajenos, además porque, hasta el año 1973 no tenía existencia jurídica la Cooperativa de Tierras y Casas de Iquircollo y el título de propiedad de esta entidad que dio origen al título propietario de los demandantes ha sido anulado por sentencia judicial, se ingresa a su consideración y análisis al existir denuncia de incompetencia para conocer la presente causa por parte de los juzgadores de instancia, y se tiene:

Tomando en cuenta que, el proceso es el avance progresivo de actos jurídicos, en el que las partes hacen uso de sus derechos, cualquier determinación que implique retroceso debe ser analizada cuidadosamente por los jueces y tribunales de justicia para evitar afectar el libre y eficaz ejercicio de los derechos y las garantías constitucionales de los sujetos procesales. Bajo este precedente, en el caso concreto, se sabe que el Tribunal ad quem a consecuencia de la propia denuncia efectuada por los recurrentes y contenida en el recurso de apelación de fojas 232 a 236 vuelta, la cual está referida a la falta de integración a la litis de la señora Josefa Rojas de Paniagua, dictó el auto de vista recurrido, mediante el cual anula obrados hasta fojas 78 inclusive (contestación de la demanda) ordenando al Juez a quo amplié la demanda contra Josefa Rojas de Paniagua, lo que equivale a decir, que bajo el principio dispositivo ésta obligatoria ampliación corresponderá a la parte demandante, y siendo así, todo el proceso quedara retraido hasta el estado de practicarse nuevas citaciones con la demanda ampliada, y siendo así, los demandados hoy recurrentes tendrán la oportunidad de cuestionar la competencia del juzgador a través de la excepción correspondiente, de ahí que, existiendo una decisión anulatoria hasta el estado referido precedentemente, resultaría un exceso procesal una nueva decisión anulatoria por parte de este tribunal en base a una denuncia de incompetencia.

Por otro lado, si bien resulta inmoral desde el punto de vista ético el plantear el recurso de casación en contra del auto de vista que atendió la solicitud de los recurrentes para la nulidad de obrados por falta de integración a la litis de la copropietaria del inmueble Josefa Rojas de Paniagua, el recurso de casación en la forma desde el punto de vista procesal debió haberse circunscrito a los fundamentos de dicha decisión y no referirse a otros aspectos por los aspectos señalados líneas arriba.

En consecuencia, corresponde resolver el recurso observando los artículos 271 numeral 2) y 273  del Código de Procedimiento Civil.

POR TANTO: La Sala Civil Liquidadora del Tribunal Supremo de Justicia, con la facultad conferida por la disposición transitoria octava, artículo 42 I 1) de la Ley Nº 025 del Órgano Judicial de 24 de junio del 2010, el parágrafo II del artículo 8 de la Ley 212 de Transición del Órgano Judicial, declara IMPROCEDENTE el recurso de casación en el fondo e INFUNDADO el recurso de casación en la forma de fojas 277 a 279 vuelta, interpuesto por David Ramiro Heredia Sotomayor en representación legal de Ruth Zeballos, Hilarión Paniagua y Hugo Patty, con costas.

Se regula el honorario del profesional abogado en la suma de Bs. 1.500, que mandara hacer efectivo el Juez a quo.

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

Fdo. Dra. Elisa Sánchez Mamani

Fdo. Dra. Ana Adela Quispe Cuba

Fdo. Dr. Javier M. Serrano Llanos

Libro de Tomas de Razón 336/2013