SALA   CIVIL   LIQUIDADORA

Auto Supremo: Nº 153

Sucre: 26 de abril de 2013  

Expediente: SC-98-09-S

Proceso: Nulidad de escritura pública, pago de daños y perjuicios.

Partes: Eva Rosario Aguilera Vda. de Arias c/ Empresa Promotora Del Oriente S.R.L. y otros.

Distrito: Santa Cruz

Magistrado Relator: Dr. Javier Medardo Serrano Llanos

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VISTOS: el recurso de casación en la forma y en el fondo interpuesto por Eva Rosario Aguilera Vda. de Arias de fojas 908 a 912, contra el Auto de Vista Nº 64 de 4 de marzo de 2009 pronunciado por la Sala Civil Primera de la Corte Superior del Distrito Judicial de Santa Cruz, dentro el proceso sobre nulidad de escritura pública, pago de daños y perjuicios, seguido por la recurrente contra la empresa Promotora Del Oriente S.R.L. y otros, las respuestas de fojas 913 a 921 y 922 a 929, los antecedentes procesales; y,

CONSIDERANDO: que, el Juez Séptimo de Partido en materia Civil y Comercial de la ciudad de Santa Cruz pronunció la Sentencia Nº 189 de 15 de octubre de 2007 (fojas 859 a 862 vuelta), declarando improbada la demanda así como la reconvención de Carlos Víctor Aramayo Mejía y Mary Nelda Bravo de Aramayo, probadas las excepciones perentorias opuestas por los demandados y la reconvención de Carlos Manuel Aramayo Bravo y Miguel Mauricio Aramayo Bravo, sin costas, pero con lugar al resarcimiento de daños y perjuicios causados por la demandante.

Deducida la apelación por la demandante, la Sala Civil Primera de la Corte Superior del Distrito Judicial de Santa Cruz mediante Auto de Vista Nº 64 de 4 de marzo de 2009 (fojas 905 a 906), confirma la sentencia apelada, con costas.

CONSIDERANDO: que, la demandante Eva Rosario Aguilera Vda. de Arias en su recurso de casación de 27 de marzo de 2009 (fojas 908 a 912), acusa que:

En la forma. Anotando el artículo 254 incisos 4) y 7) del Código de Procedimiento Civil: el auto de vista recurrido no se pronunció sobre todos los agravios de su apelación, no es reflexionado, motivado y menos compulsado, no considerando los elementos de convicción, al efecto apunta el artículo 192 inciso 2) del Código de Procedimiento Civil; el vendedor y el comprador en la escritura cuestionada conocían que la venta recaía sobre un bien vendido, existiendo nulidades que no han sido corregidas, al efecto indica los artículos 15 de la Ley de Organización Judicial y 252 del Código de Procedimiento Civil; no se valoraron las cartas notariales, solicitud de transferencia, certificado de traspaso y certificados de Fundempresa, al efecto señala los artículos 192 inciso 2), 397 parágrafos II, I del Código de Procedimiento Civil, 119 parágrafo II, 180 de la Constitución Política del Estado y 1286 del Código Civil.

En el fondo. Anotando el artículo 253 incisos 1), 2) y 3) del Código de Procedimiento Civil: se atropellaron sus derechos constitucionales, al debido proceso y al derecho a la tutela jurídica; el inmueble fue cancelado con dinero de su esposo y suyo; y de fojas 580 a 587 demostró que la firma de su esposo fue falsificada.

CONSIDERANDO: que, del análisis y cotejo del recurso de casación en la forma y en el fondo se llega a las siguientes conclusiones:

La jurisprudencia sentada por este Tribunal, estableció que el recurso de casación constituye una demanda nueva de puro derecho utilizada para invalidar una sentencia o auto definitivo en los casos expresamente señalados por Ley, ello en razón a que no constituye una controversia entre las partes, sino una “cuestión de responsabilidad entre la ley y sus infractores”, pudiendo presentarse como recurso de casación en el fondo, recurso de casación en la forma o en ambos efectos de acuerdo a lo estatuido por el artículo 250 (procedencia) del Código de Procedimiento Civil, en tanto se cumplan los requisitos establecidos en el artículo 258 (requisitos del recurso) numeral 2) del mismo cuerpo legal, lo que implica citar en términos claros, concretos y precisos las leyes violadas o aplicadas falsa o erróneamente, especificando en qué consiste la violación, falsedad o error y proponiendo la solución jurídica pertinente, esto porque el recurso de casación es un acto procesal complejo, puesto que entre los elementos de forma esenciales a contener es no sólo expresar la voluntad de impugnar, sino principalmente fundamentar esa impugnación conforme al modo de la estructura del acto impugnativo contenido en el citado artículo 258 numeral 2). Así, el recurso de casación está sometido a estrictos requisitos formales, de riguroso e indispensable cumplimiento, que determinan la admisión del mismo, de lo contrario se lo rechaza por la improcedencia, dando cumplimiento a la previsión del artículo 272 numeral 2) del Código de Procedimiento Civil.

En el contexto establecido precedentemente, los recursos de “casación en el fondo” y “casación en la forma - nulidad”, si bien aparecen hermanados, son dos realidades procesales de diferente naturaleza jurídica. El primero se relaciona con el error “in judicando” que no afecta a los medios de hacer el proceso, sino a su contenido, o sea, a sus fundamentos sustanciales, mas claro cuando se violan leyes sustantivas. El segundo, con el error “in procedendo” que es atinente a la procedencia del recurso de nulidad en la forma, es decir, cuando la resolución recurrida haya sido dictada violando formas esenciales del proceso, o lo que es lo mismo, errores de procedimiento y vicios deslizados que sean motivo de nulidad por haberse afectado el orden público. En ambos recursos el Código de Procedimiento Civil, señala taxativamente los casos en que proceden. Así, corresponde señalar que cuando se plantea el recurso de casación en el fondo se deben circunscribir los hechos denunciados a las causales de procedencia establecidas por el artículo 253 del citado procedimiento. Los casos en que procede el recurso de casación en el fondo están expresamente previstos en la ley; por consiguiente, los mismos no están sujetos a capricho de las partes; y menos, del juzgador. De acuerdo a lo establecido por el artículo 253 en sus incisos 1), 2) y 3) del Código de Procedimiento Civil, procederá el recurso de casación en el fondo: 1) cuando la sentencia recurrida contuviere violación, interpretación errónea o aplicación indebida de la ley, 2) cuando contuviere disposiciones contradictorias, y 3) cuando en la apreciación de las pruebas se hubiere incurrido en error de derecho o error de hecho, destacando que la valoración de la prueba es una atribución de los juzgadores de instancia incensurable en casación; debiendo todo recurrente fundar su impugnación en lo sustancial, en cualquiera de las causas que establece el citado artículo 253 en sus tres ordinales. En tanto que, si se plantea en la forma, debe adecuarse la acción a las previsiones del artículo 254 (recurso de casación en la forma) del adjetivo civil citado. Consiguientemente, bajo estos parámetros, la forma de resolución también adopta una forma específica y diferenciada, así, cuando se plantea en el fondo, lo que se pretende es que el Auto de Vista se case, conforme establecen los artículos 271 numeral 4) y 274 (casación) del Código de Procedimiento Civil, y cuando se plantea en la forma, la intención es la nulidad de obrados, con o sin reposición, como disponen los artículos 271 numeral 3) y 275 (anulación) del mismo cuerpo legal, siendo comunes a ambos recursos las formas de resolución por improcedente o infundado.

Asimismo, en virtud de la naturaleza jurídica de las acciones extraordinarias señaladas, en el recurso de casación en el fondo no se pueden analizar aspectos o denuncias relativas a la existencia de errores “in procedendo” o violaciones a las formas esenciales del proceso, ni viceversa, es decir, analizar aspectos concernientes al recurso de casación en el fondo, a través del recurso de casación en la forma.

Técnicamente no hay recurso de casación, cuando se plantea uno en el que no se concreta correctamente el reclamo como casación en el fondo o casación en la forma, lo que implica su improcedencia.

En la especie, la recurrente omitió distinguir la casación en el fondo y la casación en la forma, es decir, no preciso lo que pretende, habida cuenta que no especificó las causales de casación en el fondo ni las causales de casación en la forma, enumeradas en los incisos respectivos de los artículos 253 y 254 del Código de Procedimiento Civil, limitándose a hacer alusión general a éstos articulados y anotar de manera genérica “RECURSO DE CASACIÓN EN LA FORMA” y “RECURSO DE CASACIÓN EN EL FONDO”, llegando incluso respecto al recurso de casación en la forma insinuar las causales de nulidad establecidas en los numerales “4) y 7)” del artículo 254 del Código de Procedimiento Civil sin distinguirlas, del mismo modo, llegó con relación al recurso de casación en el fondo sugerir las causales de casación previstas en los numerales “1), 2) y 3)” del artículo 253 del Código de Procedimiento Civil también sin distinguirlas; además de pretender que en base al presente e impreciso recurso el Supremo Tribunal ingrese ha censurar la apreciación y valoración de la prueba realizada por los jueces de grado.

El Tribunal Supremo es de puro derecho como lo es la impugnación extraordinaria, de tal manera que no puede suplir de oficio las omisiones, imprecisiones o impericias en que incurre un recurrente; en consecuencia, al no haber cumplido la recurrente con la carga legal prevista, se encuentra impedido de abrir su competencia para conocer el recurso intentado.

POR TANTO: la Sala Civil Liquidadora del Tribunal Supremo de Justicia, con la facultad conferida por el artículo 42 numeral 1 y disposición transitoria octava de la Ley del Órgano Judicial, conforme los artículos 271 numeral 1) y 272 numeral 2) del Código de Procedimiento Civil, declara IMPROCEDENTE el recurso de casación en la forma y en el fondo interpuesto por Eva Rosario Aguilera Vda. de Arias de fojas 908 a 912, con costas.

Se regula el honorario profesional en la suma de Bolivianos 500 por respuesta, que mandará hacer efectivo el juez inferior.

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

Fdo. Dr. Javier M. Serrano Llanos

Fdo. Dra. Elisa Sánchez Mamani

Fdo. Dra. Ana Adela Quispe Cuba

Ante Mi.- Abog. Jose Luis Miranda Quilo Secretario de Sala

Libro Tomas de Razón  153/2013