SALA   CIVIL   LIQUIDADORA

Auto Supremo: Nº 109

Sucre: 28 de marzo de 2013  

Expediente: CH-33-09-S

Proceso: Anulabilidad de contrato.

Partes: Clotilde Caballero Ricaldi c/ Evelin Lourdes Soruco Salvatierra y otra.

Distrito: Chuquisaca

Magistrada Relatora: Dra. Elisa Sánchez Mamani

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I.- VISTOS:

1.- El recurso de casación en el fondo, interpuesto por María Luisa Callejas Daza de Durán en representación de Clotilde Caballero Ricaldi, contra el Auto de Vista Nº SCII-163/2009 de  23 de mayo de 20O9, pronunciado por la Sala Civil Segunda de la entonces Corte Superior de Distrito de Chuquisaca, en el proceso ordinario de anulabilidad de contrato seguido por Clotilde Caballero Ricaldi en contra de Evelin Lourdes Soruco Salvatierra y Mariela Soruco Salvatierra.

         II.- CONSIDERANDO:

2.1. Antecedentes.- Que, mediante sentencia de fojas 944 a 947 vuelta de obrados, y auto complementario de fojas 949 vuelta,  pronunciado por  la Jueza de Partido Quinto en lo Civil y Comercial de la ciudad de Sucre, se declaró improbada la demanda ordinaria de fojas 35 a 36 vuelta, subsanado a fojas 39, con costas e improbada la excepción de falta de acción y derecho, interpuesta por las demandadas de fojas 56 y vuelta y 62 y vuelta y 64 y vuelta.

Que, en grado de apelación, interpuesto por María Luisa Callejas Daza de Durán, en representación de Clotilde Caballero Ricaldi, de fojas 952 a 953, la Sala Civil Segunda de la entonces Corte Superior de Distrito de Chuquisaca, por Auto de Vista Nº SCII-163/2009 de  23 de mayo de 2009, confirmó totalmente la sentencia Nº 002/2009, con costas en ambas instancias.

Contra el referido Auto de Vista, por memorial cursante de fojas 986 a 988 vuelta de obrados, María Luisas Callejas Daza de Durán, en representación de Clotilde Caballero Ricalde, interpone recurso de casación en el fondo, que ahora se compendia.

           III.- CONSIDERANDO:

3.1.- Recurso de casación.- El recurrente, en su recurso de casación en el fondo, deduce las siguientes acusaciones:

Acusa que el Auto de Vista recurrido no contiene las llamadas reglas de oro de la sana crítica; es decir la ciencia, conciencia y experiencia, alegando que dicho auto no se encuentra debidamente fundamentado.

La apoderada de la recurrente, efectúa comentarios y expresa su disconformidad con las conclusiones esgrimidas por el Tribunal Ad que en los cinco numerales del tercer considerando del Auto de Vista, relativos a la inadmisión del peritaje presentado por la parte actora; respecto a que el tribunal Ad quem no se habría pronunciado por la validez o invalidez de la prueba pericial de descargo; con relación a que el Tribunal Ad quem al no considerar el peritaje habrían confundido la prueba anticipada con la prueba preconstituida; refiere también que el tribunal se equivoca al calificar de intrascendente los documentos de fojas 21, 22 y de fojas 27 y que estos no configurarían causales de anulabilidad según lo previsto por el artículo 554 del Código Civil, afirmando que dichos documentos  acreditan o por lo menos corroboran la anulabilidad del contrato por falta de consentimiento para su formación, según establecen los numerales 1), 3) y 4) del artículo 554 del Código Civil y finalmente retruca la afirmación del tribunal Ad quem, en sentido de que la demanda esta huérfana de pruebas, justificando que se desestimó el ofrecimiento de pruebas por el ardid de la suspensión de los términos dispuestos por la Circular Nº 01/08 que habría provocado la extemporaneidad del ofrecimiento de prueba, afirma.

Finalmente la apoderada de la recurrente concluye señalando que el Auto de Vista recurrido “carece de fundamentación en el hecho, en el derecho, en la doctrina y en la jurisprudencia, tal cual estipula el principio de motivación de una resolución judicial” y concluye sosteniendo que interpone el recurso de casación en el fondo, al amparo de los artículos 250, 253 y 257, todos del Código de Procedimiento Civil, pidiendo que se case el Auto de Vista recurrido.

3.2. Fundamentos del Fallo.- Así planteado el recurso, corresponde efectuar las siguientes consideraciones:

3.2.1.- Según la  doctrina procesal, el recurso extraordinario de casación tiene doble función, de un lado unificar la jurisprudencia nacional; y, del otro, la de proveer la realización del derecho objetivo, función que en la doctrina se ha denominado nomofiláctica o de protección de la ley.

Tenida cuenta que el recurso de casación constituye una demanda nueva de puro derecho, que tiene por objeto el enjuiciamiento de la sentencia de segunda instancia; en reiterados fallos, verbi gratia el Auto Supremo Nº 70 de 11 de febrero de 2003, entre otros, que marcan  línea jurisprudencial, la entonces Corte Suprema de Distrito, ha dejado delineado que el recurso de casación, según el artículo 250 del Código de Procedimiento Civil, podrá ser en el fondo y en la forma; el primero está reservado para los casos enumerados en el artículo 253 del mismo cuerpo legal, en tanto que el segundo procede por violación de las formas esenciales del proceso, cuando la sentencia o auto de vista recurrido hubiere sido dictado en los casos previstos en el artículo 254 del mismo adjetivo. Por mandato del artículo 258-2) del igual procedimiento, el recurso no solamente debe citar en términos claros, concretos y precisos la sentencia o auto del que se recurre, su folio, la ley o leyes violadas o aplicadas falsa o erróneamente, sino que también debe especificar en qué consiste la violación, falsedad o error ya se trate del recurso de casación en el fondo, en la forma o en ambos.  

En razón a que la casación en el fondo y en la forma emergen de dos realidades distintas, la fundamentación y la petición del recurrente deben guardar estricta correspondencia; es decir si se denuncia errores in judicando se interpondrá recurso de casación en el fondo y se pedirá casar el Auto de Vista; en cambio sí se acusa de errores in procedendo se interpondrá recurso de casación en la forma y se pedirá la nulidad de obrados o la nulidad llanamente.

Ahora bien, en el caso en examen, el recurso de casación es manifiestamente deficiente.

3.2.2.- En efecto, en el recurso de casación en el fondo se cuestiona una supuesta falta de fundamentación del fallo de segunda instancia. Si el apoderado del recurrente considera que el Auto de Vista, emitido por tribunal Ad quem, no da razones suficientes de sus afirmaciones o conclusiones o que no las da, evidentemente está cuestionando la motivación de la resolución; lo cual implicaría que el fallo de segunda instancia adolecería de un defecto de forma y por consecuencia debería haber sido atacado a través del recurso de casación en la forma, empero de ninguna manera por medio del recurso de casación en el fondo, pues en caso de ser cierta dicha violación, la consecuencia sería la nulidad del fallo, habida cuenta de que se trataría de un error in procedendo y no correspondería casar el mismo, como se pretende en el recurso, razón por la cual en este punto el recurso es improcedente.

Asimismo se cuestiona una falta de pronunciamiento con relación a la validez o no de la prueba pericial de descargo. La falta de pronunciamiento del Tribunal Ad quem, sobre algún agravio esgrimido por el apelante, constituye causal de casación en la forma, conforme previene el artículo 254-4) del Código de Procedimiento Civil, en tal virtud debía haber sido atacado a través del recurso de casación en la forma y no a través de la casación en el fondo, como se lo ha hecho; por cuya razón el recurso, en lo que atañe a este punto, igualmente deviene en defectuoso.

De otro lado, la apoderada de la recurrente no precisa en cuál de las tres causales de casación previstas en el artículo 253 del Código de Procedimiento Civil se encuentra cada una de sus denuncias, pues se limita a citar el artículo 253 del Código Adjetivo Civil sin ninguna precisión de incisos; y en los casos en que se cuestiona la apreciación de los medios de prueba, pericial o “preconstituida”, no precisa si está alegando error de derecho o error de hecho en la apreciación efectuada por el Tribunal Ad quem y finalmente no precisa ni explica, ya sea la violación, interpretación o aplicación errónea de alguna norma legal, tal como manda el artículo 258-2) del Código de Procedimiento Civil.

3.2.3.- En suma se trata de un recurso manifiestamente defectuoso, cuyos defectos no pueden ser suplidos de oficio por el Tribunal Supremo, habida cuenta que en mérito al principio dispositivo, corresponde al recurrente cumplir escrupulosamente con los requisitos intrínsecos y extrínsecos de su recurso, para permitir el pronunciamiento sobre al fondo del asunto; pues para el caso de que éste Tribunal ingresara a resolver el fondo subsanando oficiosamente dichos defectos, también, se afectaría el principio de igualdad de las partes ante el juez, consagrado por el artículo 180-I) de la Constitución Política del Estado. 

Por lo expuesto, resulta irrefragable concluir que el recurso de casación en el fondo es defectuoso, al no haber cumplido debidamente lo previsto por el numeral 2) del artículo 258 del Código de Procedimiento Civil, lo que impide que este Tribunal abra su competencia para resolver el fondo del recurso; por lo cual corresponde fallar conforme a lo dispuesto por los artículos 271 numeral 1) y 272 numeral 2) del Código de Procedimiento Civil.

IV.-  POR TANTO:

4.1.- La Sala Civil Liquidadora del Tribunal Supremo de Distrito del Estado Plurinacional de Bolivia, con la facultad conferida por el parágrafo I numeral 1) del artículo 42 concordante con la disposición Transitoria Octava de la Ley del Órgano Judicial y en aplicación de lo dispuesto por los artículos 271 numeral 1) y 272 numeral 2) del Adjetivo Civil, declara IMPROCEDENTE el recurso de casación en el fondo, interpuesto por María Luisa Callejas Daza de Durán en representación de Clotilde Caballero Ricaldi, cursante de fojas 986 a 988 vuelta, con costas.

4.2.- Se regula el honorario profesional en la suma de Bs. 500, que mandará hacer efectivo el Juez a quo.

Fue de voto disidente el Magistrado Javier Medardo Serrano Llanos.

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

Fdo. Dra. Elisa Sánchez Mamani

Fdo. Dra. Ana Adela Quispe Cuba

Fdo. Dr. Javier M. Serrano Llanos

Ante Mi.- Abog. Jose Luis Miranda Quilo Secretario de Sala

Libro Tomas de Razón  109/2013