SALA   CIVIL   LIQUIDADORA

Auto Supremo: Nº 11

Sucre: 21 de febrero de 2013  

Expediente: CH 6 08 S

Proceso: Declaración Judicial de Paternidad

Partes: María Cristina Torres Durán c/ Alfredo René Durán Miranda

Distrito: Chuquisaca

Magistrado Relator: Dr. Javier Medardo Serrano Llanos

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VISTOS: el recurso de casación en la forma y en el fondo de fojas 151 a 152, interpuesto por Alfredo René Durán Miranda, impugnando el Auto de Vista N° 321/2007 de 21 de noviembre de 2007, cursante de fojas 146 a 148, pronunciado por la Sala Civil Segunda de la Corte Judicial de Chuquisaca, dentro del proceso Ordinario de Declaración Judicial de Paternidad, seguido por María Cristina Torres Durán contra Alfredo René Durán Miranda, contestación de recurso de casación de fojas 156 a 157 vuelta, el auto concesorio de fojas 158, los antecedentes procesales, y;

CONSIDERANDO: que, tramitada la causa de referencia, la Jueza de Partido de Familia del Distrito de Chuquisaca, pronunció la Sentencia N° 56/2007 a los 16 días del mes de agosto del año 2007 cursante de fojas 129 a 131, declarando probada la demanda de fojas 2 a 3 e improbada la excepción de falta de acción y derecho en la actora. Con costas. En su mérito se declara judicialmente cierta la paternidad de Alfredo René Durán Miranda con relación a Álison Nicol Torres, nacida el 10 de noviembre de 2004. En ejecución del presente fallo, se cursará provisión ejecutoria a la Dirección Departamental del Registro Civil a los efectos de su inscripción en los libros correspondientes con el apellido Durán e inserción del nombre del padre en la casilla pertinente.

Contra la sentencia, el demandado Alfredo René Durán Miranda, mediante memorial de fojas 135 a 136 vuelta, interpuso recurso de apelación, el que fue resuelto por la Sala Civil Segunda de la Corte Judicial de Chuquisaca, mediante Auto de Vista Nº 321/2007 de 21 de noviembre de 2007, que confirma totalmente la sentencia N° 56/2007 de 16 de agosto de 2007. Con costas en ambas instancias.

Contra el Auto de Vista, el demandado Alfredo René Durán Miranda interpuso recurso de casación en la forma y en el fondo en base a los siguientes argumentos:

En su recurso de casación en el fondo, al amparo del artículo 253 numerales 1), 2) y 3) del Código de Procedimiento Civil acusa la interpretación errónea y aplicación indebida de la ley, puesto que el Tribunal Ad quem habría afirmado, que la única prueba confiable seria la prueba del ADN, afirmación contradictoria con lo señalado en la prueba testifical, la misma que no habría sido tomada en cuenta, conforme dispone el artículo 207 del Código de Familia que por imperio del artículo 90 y 397 del Código de Procedimiento Civil debió otorgársele el valor que la ley le asigna. Aduce también que la prueba testifical de contrario no sería uniforme, conteste y concluyente en las personas, hechos y lugares, por lo que el Auto de Vista debió declarar improbada la demanda, pues no habría prueba que demuestre que su persona sea el padre biológico de la menor Álison Nicol.      

En su recurso de casación en la forma, al amparo del artículo 254 numeral 4) acusa que el Auto de Vista no habría hecho una apreciación de forma y de fondo respecto a la prueba testifical como documental producida por su persona, puesto que dichas pruebas demostrarían que durante el periodo de la concepción el habría estado viviendo con su actual esposa y que con ella tuviera una hija de la misma edad que la actora, por lo que no haberse pronunciado de manera fundamentada, violaría lo previsto por el artículo 254 numeral 4) del Código de Procedimiento Civil.          

Con esos antecedentes finaliza pidiendo: “…conceder el presente recurso ante la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia de Bolivia y en definitiva dicho tribunal CASE EL AUTO DE VISTA RECURRIDO y deliberando en el FONDO declare PROBADA LA EXCEPCION PERENTORIA DE FALTA DE ACCIÓN Y DERECHO e IMPROBADA LA DEMANDA PRINCIPAL interpuesta por la demandante MARIA CRISTINA TORRES DURAN, sea la misma con costas en contra de la demandante”.(sic)      

CONSIDERANDO: habiendo la parte demandada interpuesto recurso de casación en el fondo y en la forma, este Tribunal ingresa a resolver en principio la impugnación en la forma, toda vez que de ser evidentes las infracciones acusadas daría lugar a la nulidad de obrados, siendo en consecuencia, innecesario el pronunciamiento de fondo, al respecto se tiene:

Que, la abundante jurisprudencia sentada por este Tribunal estableció que el recurso de casación constituye una demanda nueva de puro derecho, utilizada para invalidar una sentencia o auto definitivo en los casos expresamente señalados por ley, pudiendo presentarse como recurso de casación en el fondo, recurso de casación en la forma o en ambos efectos, de acuerdo a lo estatuido por el artículo 250 del Código de Procedimiento Civil.

Asimismo, corresponde señalar que cuando se plantea el recurso de casación en el fondo se deben circunscribir los hechos denunciados a las causales de procedencia establecidas por el artículo 253 del Código de Procedimiento Civil, destacando que si se pretende una nueva valoración y apreciación de la prueba él, o los recurrentes tienen la obligación de acreditar la existencia de error de hecho o de derecho en su apreciación, toda vez que ésta es una atribución privativa de los juzgadores de instancia incensurable en casación. En tanto que si se plantea en la forma, debe adecuarse la acción extraordinaria a las causales de procedencia establecidas por el artículo 254 del Adjetivo Civil citado.

En virtud a esta diferenciación de la acción extraordinaria en análisis, la resolución que se pronuncie también adopta una forma específica y diferenciada, así, cuando se plantea en el fondo, lo que se pretende es que el Auto de Vista se case, conforme establecen los artículos 271 numeral 4) y 274 del Código de Procedimiento Civil, y cuando se plantea en la forma la intención es la nulidad de obrados, con o sin reposición, conforme establecen los artículos 271 numeral 3) y 275 del mismo cuerpo legal, siendo comunes a ambos recursos las formas de resolución por improcedente o infundado.

En el caso sub lite, el recurso de casación en la forma, que revisado detalladamente el recurso se evidencia que este es incompleto en su formulación toda vez que el recurrente olvidó formular su petición final respecto del mismo, habiéndose limitado a solicitar: “…en definitiva dicho tribunal CASE EL AUTO DE VISTA RECURRIDO y deliberando en el FONDO declare PROBADA LA EXCEPCION PERENTORIA DE FALTA DE ACCIÓN Y DERECHO e IMPROBADA LA DEMANDA PRINCIPAL(…)”(sic), desconociendo que, cuando se plantea recurso de casación en la forma lo que se pretende es la anulación del proceso por la existencia de vicios insubsanables en su tramitación, consiguientemente, el recurrente debió solicitar la anulación del proceso en el marco del artículo 254 del adjetivo de la materia, hasta el vicio más antiguo; esta omisión hace que la acción extraordinaria en análisis se torne improcedente, máxime si el supuesto vicio que acusó, referida a la falta de apreciación de las pruebas testifícales y documentales debió ser reclamada en el recurso de casación en el fondo. Tales imprecisiones contravienen los requisitos exigidos en el artículo 258 numeral 2) del citado Código adjetivo, ocasionando que técnicamente, no se abra la competencia de este Tribunal para considerarlo; deviniendo, por lo tanto, en improcedente el recurso.

Con relación al recurso de casación en el fondo, también se evidencia el incumplimiento de la carga procesal impuesta por los artículos 253 y 258 del Código de Procedimiento Civil, puesto que la recurrente si bien precisa la causal de casación en la que ampara su recurso, omite señalar de manera clara, concreta y precisa en qué consiste la violación o la indebida aplicación del artículo 207 del Código de Familia, precepto que simplemente fue enunciado por el recurrente, sin ninguna argumentación que sustente y explique su presunta vulneración, a lo que debemos añadir que tampoco señaló, conforme exige el artículo 253 numeral 3) del Código de Procedimiento Civil, si los juzgadores de grado incurrieron en errores de hecho o de derecho en la apreciación de la prueba, requisito de inexcusable cumplimiento para que se abra la competencia del Tribunal Supremo a efectos de realizar una nueva compulsa de la misma. En ese sentido, bien podría este Tribunal Supremo poner punto final a la presente resolución, sin embargo con el propósito de que el recurrente tenga certeza y seguridad en la respuesta de fondo a su solicitud de casación, se realizar la siguiente consideración:

Que, por disposición del artículo 207 del Código de Familia, la paternidad puede declararse con el auxilio de todos los medios de prueba que sean idóneos para establecerla con certeza, y en correspondencia el artículo 373 del Código de Procedimiento Civil, señala que son medios probatorios en general, todos los medios legales así como los moralmente legítimos aunque no especificados en este Código, serán hábiles para probar la verdad de los hechos en que se fundare la acción o la defensa, en ese fin, la actora cumpliendo con la carga de la prueba que señala el artículo 1283-I) del Código Civil y 375-I) propuso la prueba documental, testifical y pericial, medios legales que al estar expresamente enumerados por el artículo 374 del Código de Procedimiento Civil, fueron debidamente ratificados las documentales y admitida la pericial y por ofrecida la testifical en el proceso, mediante auto de fojas 75, siempre en el marco de la relación procesal de fojas 70 vuelta, con excepción de la prueba pericial de ADN, que no se produjo por incuria del demandado que desoyendo la orden de la Jueza de la causa no concurrió a las tantas audiencias que se señalaron para la correspondiente toma de muestras, es decir, que fue el demandado quién obstaculizó la averiguación de la verdad negándose a la prueba pericial de ADN, prueba de la que en todo caso debió valerse para demostrar en juicio que no es el padre que se le quiere atribuir sin razón alguna (como sostiene) y de la que bien pudo excluirse como faculta el artículo 209 del Código de Familia, con la consiguiente liberación de paternidad a la que está legalmente obligado.

La jurisprudencia del Tribunal Supremo ha sido y es uniforme cuando se trata de la prueba científica del ADN. Si el demandado ha sido renuente a someterse a ella el Tribunal Supremo ha considerado que esa forma de eludir la comprobación de la paternidad que otorga la mayor seguridad que ha alcanzado la ciencia importa una presunción seria y grave de acuerdo al artículo 477 del Código de Procedimiento Civil, cuyo párrafo segundo dispone: "Una sola presunción podrá constituir prueba cuando a juicio del juez tuviere caracteres de gravedad y precisión suficientes para formar convencimiento". Por todo lo anotado, el Tribunal de alzada ha procedido correctamente al confirmar la sentencia apelada; puesto que la prueba científica referida, según la doctrina, "dadas sus características técnicas, así como su extraordinaria precisión (por lo cual se conoce también, impropiamente, como huellas genéticas -genetic fingerprint), se han convertido en un instrumento muy valioso para la moderna pericia forense y lo que es más satisfactorio ejercicio a la tutela jurídica efectiva y una respuesta más eficaz a las exigencias de la sociedad, respecto a la presunción de los responsables de los delitos..." (Carlos María Romeo Casabona, Genética y derecho, Ed. ASTREA, 2003). Si esto es así, en la jurisprudencia y doctrina extranjera, no puede ser menos en la nacional.

De lo que se concluye, que el demandado tuvo la oportunidad de accionar su defensa en los términos de la relación procesal, con una prueba tan definitiva como es el ADN, y demostrar de manera contundente al órgano jurisdiccional que no era el padre del menor; tampoco lo hizo en segunda instancia, cuando podía hacer uso de la facultad que le confiere el artículo 232-I del Código de Procedimiento Civil, y someterse a la prueba extrañada y demostrar no ser el padre biológico de la menor Álison Nicol Torres. Por lo que su recurso deviene en infundado.

En mérito de las consideraciones precedentes, resultan vanas e intrascendentes las argumentaciones vertidas por el recurrente, no siendo suficientes para desvirtuar los fundamentos del fallo recurrido, mucho menos cierta la infracción de la disposición que acusa, en la pretensión de negar una paternidad que pudo desvirtuar con todos los medios de prueba incluyendo la científica de ADN y no lo hizo, por lo que corresponde resolver el recurso planteado, dando aplicación a la previsión de los artículos 271 numeral 1) y 2), 272 y 273, del Código de Procedimiento Civil.

POR TANTO: la Sala Civil Liquidadora del Tribunal Supremo de Justicia, con la facultad conferida por el artículo 271 numeral 1) y 2) del Código de Procedimiento Civil y lo establecido por el artículo 42 parágrafo I numeral 1) concordante con la disposición Transitoria Octava de la Ley del Órgano Judicial N° 025 de fecha 24 de junio de 2010, declara IMPROCEDENTE el recurso de casación en la forma e INFUNDADO el recurso de casación en el fondo formulado por ALFREDO RÉNE DÚRAN MIRANDA de fojas 151 a 152. Con costas.

Se regula honorario profesional del abogado en la suma de Bs. 500, que hará efectivo el Juez A quo.

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

Fdo. Dr. Javier M. Serrano Llanos

Fdo. Dra. Elisa Sánchez Mamani

Fdo. Dra. Ana Adela Quispe Cuba

Ante Mi.- Abog. Jose Luis Miranda Quilo Secretario de Sala

Libro Tomas de Razón  11/2013