TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

     S A L A  C I V I L

Auto Supremo: 247/2014

Sucre: 22 de mayo 2014

Expediente: CB-20-14-S

Partes: Mariela Camacho c/ Lucio Torrico Cabezas 

Proceso: Declaración Judicial de Paternidad

Distrito: Cochabamba


VISTOS: El recurso de casación de fs. 160 a 164 vta., interpuesto por Deysi Cecilia Hinojosa Guzmán en representación de Lucio Torrico Cabezas, contra  el Auto de Vista de 02 de enero de 2014, de fs. 156 a 157, pronunciado por la Sala Civil Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba, en el proceso de Declaración Judicial de Paternidad seguido por Mariela Camacho contra Lucio Torrico Cabezas, la concesión de fs. 168, los antecedentes del proceso, y:

CONSIDERANDO I:

ANTECEDENTES DEL PROCESO:


El Juez de Partido Mixto Liquidador y de Sentencia de Cliza, Prov. Jordán, Dpto. de Cochabamba, dicta Sentencia de 14 de junio de 2013, cursante de fs. 140 a 141 vlta., declarando probada la demanda principal de fs. 2 a 3, en consecuencia se declara que el demandado  Lucio Torrico Cabezas es el padre biológico de la demandante Mariela Camacho, ordenándose se incluya el apellido paterno para su filiación y se condena a satisfacer los gastos de parto y una pensión a la madre.

Resolución de fondo que es apelado por el demandado en escrito de fs. 143 a 146 vlta., y en su consecuencia se dicta el Auto de Vista de 02 de enero de 2014, de fs. 156 a 157, que confirma  la sentencia apelada  con la modificación de que no corresponde la aplicación del art. 210 del Código de Familia; Resolución de alzada que es recurrida de casación por la parte demandada, que merece el presente análisis.

CONSIDERANDO II:

DE LOS HECHOS QUE MOTIVAN LA IMPUGNACIÓN:

El recurrente luego de hacer consideraciones generales, precisa recurso de casación en la forma y en el fondo, bajo los siguientes puntos
En la forma:  Señala que el Ad quem no dio cumplimiento al art. 236 del Código de Procedimiento Civil ya que su denuncia era referido al Auto de relación procesal donde la Juez ordenó se pruebe que de la relación íntima de Lucio Torrico García y Rogelia Camacho Zurita nació la demandante, infiriendo que la base del juicio es relación procesal es la base del juicio y quien debería estar presente en las audiencias era Lucio Torrico García y no su mandante, agregando que se hizo actuar a una persona inexistente en el proceso.

En el fondo: Luego de consideraciones generales respecto a  la administración de justicia y rememorar los argumentos del Auto de Vista, manifiesta que el Auto de Vista no señala como llega a la convicción de ser cierta y evidente la demanda, funda su criterio por el hecho de no haber asistido su mandante a la audiencias, acotando, que cómo puede asistir su mandante si éste se encuentra en Estados Unidos hace mucho tiempo donde reside permanentemente.

Por otro lado increpa infracción del art. 14 del Código Civil, por lo que dice su mandante no está obligado a someterse a examen alguno por expresa disposición del artículo referido y obligarlo es vulnerar su derecho  al defensa.

Acota que se debe cumplir con lo que dispone el art. 207 del Código de Familia, que ordena que la prueba testifical deben ser necesarios cuatro testigos libres de tacha y excepción, y en el proceso se ofrecieron testigos que nunca llegaron a declarar.

Señala también el Juez ordenó probar la relación íntima de Rogelia Camacho Zurita con Lucio Torrico García aspecto  que no corresponde probar nada a su mandante que es Lucio Torrico Cabezas persona diferente con el que se señala en el Auto de relación procesal.

Finalmente solicita la casación del Auto de Vista pidiendo al Tribunal de alzada que fallando en el fondo case le Auto de Vista y sentencia, anule obrados hasta el vicio más antiguo o en su defecto declare improbada la demanda.

CONSIDERANDO III:                                                          FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN:

En la forma:

El recurrente señala que el Ad quem no dio cumplimiento al art. 236 del Código de Procedimiento Civil, ya que su denuncia era referido al Auto de relación procesal donde la Juez ordenó se pruebe que de la relación íntima de Lucio Torrico García y Rogelia Camacho Zurita nació la demandante, y quien debería estar presente en las audiencias era Lucio Torrico García y no su mandante, agregando que se hizo actuar a una persona inexistente en el proceso.

En función a la denuncia vertida, debemos indicar que en el recurso de apelación de fs. 143 a 146 vta., en el texto de forma imprecisa y conexa a otros argumentos se planteó que en el Auto de relación procesal se ordena probar la relación íntima con Lucio Torrico García y Rogelia Camacho Zurita, que a decir del apelante no sería su mandante a quién se refiere el citado Auto,  es por aquella razón que al constar de forma imprecisa el supuesto agravio el Ad quem enfocó su resolución respecto a lo sustancial de la apelación, y en ese marco otorgó respuesta  a la impugnación, excluyendo lo reclamado.

Ahora bien, es cierto que no se tiene una respuesta concreta respecto a ese punto planteado, por lo anotado líneas arriba, sin embargo se debe señalar que tal carencia no es suficiente para proceder a una posible nulidad procesal, considerando que esa infracción no es trascendente y no converge en una posible vulneración al debido proceso en su elemento de derecho a la defensa.

En esa situación, aun el Ad quem atendiendo el supuesto agravio no hubiera procedido a una nulidad de obrados, ya que en el contexto de la denuncia, el Juez A quo al haber anotado en el Auto de relación procesal al demandante como “Lucio Torrico García” en lugar de “Lucio Torrico Cabezas”, lo hizo en evidente error de transcripción que no amerita más discusión ya que el demandado se encontraba plenamente identificado en proceso por los actos procesales precedentes, a más de aquello si el error aquejaba al recurrente algún tipo de vulneración, debió haber interpuesto recurso idóneo oportunamente y al no hacerlo ha consentido tácitamente con aquel acto, por lo que se hacía intrascendente realizarlo en el recurso de apelación cuando no reclamó en la primera oportunidad hábil.

En esa circunstancia, no se observa la ocurrencia de errores en el desarrollo del proceso que amerite una decisión anulatoria, por lo que el recurso de casación en la forma deviene en infundado.

En el fondo:

En relación a que el Auto de Vista no señala cómo llega a la convicción de ser cierta y evidente la demanda, funda su criterio por el hecho de no haber asistido su mandante a la audiencias, acotando que cómo puede asistir su mandante si éste se encuentra en Estado Unidos hace mucho tiempo donde reside permanentemente. En consideración a este agravio se debe manifestar que, el Ad quem fue claro en establecer que la resistencia del demandando a presentarse a las diferentes audiencias para realizarse la prueba de ADN generó la presunción para  la determinación asumida en el Auto de Vista; por otro lado se debe incidir en que el argumento del recurso se basa en que la ausencia del demandado se debió  a que él se encontraría radicando permanentemente en Estados Unidos; situación que no puede ser considerado por cuanto elementos presentes en proceso contradicen aquel argumento insustancial, veamos que a fs. 10 y vlta., se encuentra Testimonio de Poder Nº 154/2011 donde Lucio Torrico Cabezas otorga poder especial, suficiente y bastante a Deysi Cecilia Hinojosa Guzmán y José Rivero Carazas, coligiéndose que el mencionado mandato fue conferido en nuestro país, siendo impropio manifestar que el demandado se encuentra en otro Estado “desde hace mucho tiempo”, situación que se hace evidente  e inobjetable cuando por memorial de fs. 11 a 13, los apoderados a tiempo de su apersonamiento, indican que “el domicilio o residencia habitual de nuestro mandante es en la calle Francisco Bedregal Nº 2249 zona norte de la ciudad de Cochabamba, es decir la ciudad de Cochabamba donde es la residencia habitual”, confesión espontánea que demuestra la contradicción de argumentos de defensa, por lo que por el principio de los actos propios no se hace posible aceptar la supuesta residencia del demandado en otro Estado, cuando se ha manifestado anteriormente la residencia en nuestro país, y justamente la notificación con las audiencias se produjo en ese domicilio señalado.   

Respecto a la infracción del art. 14 del Código Civil, que su mandante no está obligado a someterse a examen alguno por expresa disposición del artículo referido y obligarlo es vulnerar su derecho a la defensa. A tal cuestionamiento recursivo se debe manifestar que el art. 14 del sustantivo civil señala que la persona puede rehusar someterse a un examen o tratamiento médico quirúrgico, a menos que se halle obligado por disposición de la ley o reglamento administrativo; dicha consideración normativa permite negarse a someterse a  examen, lo que no significa que ese repudio no tenga consecuencias posteriores a la inconformidad manifestada, es decir, no se puede rehusar a someterse a un examen sin que ese comportamiento importe una consecuencia positiva o negativa, según sea el caso, más aun cuando no existe argumento para tal omisión.  Por lo que al haberse negado, más allá de los argumentos que esboce el demandado, se ha tenido una consecuencia lógica por parte del Juez A quo, que es producir presunción judicial de que Lucio Torrico Cabezas es el padre de la actora, más aun cuando el recurrente no justificó de forma convincente la desatención al examen, en ese contenido, se hace insustancial escudarse en mérito a la referida norma.

Respecto a lo dispuesto en el art. 207 del Código de Familia, que ordena que la prueba testifical deban ser necesarios cuatro testigos libres de tacha y excepción; a ese cuestionamiento, se debe indicar que como el mismo recurrente señala en proceso no existe prueba testifical producida, por lo que mal puede argüir infracción a precitada norma, cuando el Juez tomó como base para dictar Sentencia un elemento probatorio diferente a la prueba testifical que es la presunción judicial establecida en el art. 1320 del Código Civil.

En relación a que el Juez ordenó probar la relación íntima de Rogelia Camacho Zurita con Lucio Torrico García aspecto  que no corresponde probar nada a su mandante que es Lucio Torrico Cabezas persona diferente con el que se señala en el Auto de relación procesal. No obstante esta denuncia es de forma, y conforme lo manifestado anteriormente, resulta intrascendente a los fines del proceso, porque ese error sobre el nombre del demandado se trata de un error de transcripción simplemente que no conduce a ningún tipo de vulneración de debido proceso en su faceta de derecho  a la defensa, más aun cuando el error de forma no fue reclamado en la primera oportunidad hábil por la parte demandada.

Conforme lo explicado anteriormente, no se encuentra fundamento legal que merme lo determinado por el Tribunal de apelación, por lo que corresponde fallar en sujeción a lo mandado por los arts. 271 núm. 2) y 273 del Código de Procedimiento Civil.

POR TANTO: La Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, con la facultad conferida por el art. 42 parágrafo I núm. 1) de la Ley del Órgano Judicial de 24 de junio de 2010, y en aplicación de los arts. 271 núm. 2) y 273 del Código de Procedimiento Civil, declara INFUNDADO el recurso de casación de fs. 160 a 164 vlta., interpuesto por Deysi Cecilia Hinojosa Guzmán en representación de Lucio Torrico Cabezas, contra  el Auto de Vista de 02 de enero de 2014, de fs. 156 a 157, pronunciado por la Sala Civil Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba. Con costas.

Se regula el honorario del abogado en la suma de Bs. 700.-   

Regístrese, comuníquese y devuélvase.

Relator: Mgdo. Rómulo Calle Mamani.