TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

S A L A   C I V I L

Auto Supremo: 584/2013

Sucre: 15 de noviembre 2013

Expediente: CH 77 13 - S

Partes:   Porfirio Callejas Velázquez c/ Máximo Albornoz Aguilar

Proceso: Violencia a niño en establecimiento educativo  

Distrito: Chuquisaca.

VISTOS: El recurso de casación en el fondo de fs. 370 a 374 interpuesto por Porfirio Callejas Velázquez, contra el Auto de Vista S.C.F. Nº 422/2013 de 05 de septiembre de 2013 cursante de fs. 364 a 366 y vlta. pronunciado por la Sala Civil Segunda, Comercial y Familiar  del Tribunal Departamental de Justicia de Chuquisaca, en el proceso ordinario de violencia de niño en establecimiento educativo seguido por el recurrente contra Máximo Albornoz Aguilar, la respuesta al recurso de fs. 379 y vlta.; el Auto de concesión de fs. 381 de 15 de octubre de 2013; los antecedentes del proceso; y:

CONSIDERANDO I:

ANTECEDENTES DEL PROCESO:

Sustanciado el proceso en primera instancia, el Juez Mixto de Partido Primero en lo  Civil, Familiar, Niñez y Adolescencia, Penal, del Trabajo y Seguridad Social de la Provincia Hernando Siles (Monteagudo) del Departamento de Chuquisaca en suplencia legal, mediante Sentencia Nº 03/2012 del 11 de diciembre de 2012 cursante de fs. 239 a 244 y vlta., declaró probada la demanda de fs. 25 a 28 subsanada de fs. 72 a 75 y vlta., y en aplicación del art. 219 núm. 2) inc. b) del Código Niño, Niña y Adolescente, dispuso las siguientes medidas: 1) Sanción de multa económica de 60 días en base al salario mínimo nacional vigente (Bs. 1.000) con cargo al demandando a hacerse efectivo en el plazo de 10 días a partir de la ejecutoria de la sentencia; 2) Pago de daños y perjuicios a ser averiguados en ejecución de sentencia; 3) Apoyo psicológico al niño víctima a ser realizado por el Equipo Interdisciplinario del Juzgado por el tiempo que sea necesario.

En Apelación la Sentencia Nº 03/2012 interpuesto por el demandante Porfirio Callejas Velásquez, la Sala Civil, Comercial y Familiar Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de Chuquisaca, en cumplimiento del Auto Supremo anulatorio Nº 332/2013 del 04 de julio de fs. 355 a 357, por Auto de Vista S.C.F. Nº 422/2013 del 05 de septiembre de 2013 cursante de fs. 364 a 366 y vlta., confirmó totalmente la Sentencia Apelada; en contra de esta Resolución de segunda instancia, el demandante recurre de casación en el fondo.

CONSIDERANDO II:

HECHOS QUE MOTIVAN LA IMPUGNACIÓN:

Del contenido del recurso, se resume lo siguiente:

El recurrente acusa errónea apreciación de la prueba indicando que el Auto de Vista recurrido es una Resolución escueta que trata simplemente de relacionar el impacto físico del marcador en el rostro de su hijo como la causa única de la cefalea y sus dolencias y no toma en cuenta que al margen de la lesión física se habría producido otras secuelas muchísimo más nocivas, como el daño o trauma psicológico, moral y a la dignidad del niño.

Refiere que su hijo no solo sufre de cefalea tensional, sino también de cambios físicos y psicológicos (temperamento y cambio de conducta en general), aspectos que habrían sido reflejados en el Informe Psicológico de fs. 171 a 183, los cuales se habrían originado por el trauma psicológico y moral producido por la conducta del profesor; refiere también que no se tomó en cuenta el interés superior del niño al tratar de ver el golpe físico del marcador como única causa de la cefalea, indica que muchas de sus dolencias físicas tienen su origen en el trauma psicológico y no siempre en el físico, aspectos que no habrían sido tomados en cuanta por el Tribunal de Alzada.

Invocando el art. 253 num. 2) del Código de  Procedimiento Civil, indica que se invierte la figura de demandante ha demandado y que los Vocales solo consideran la prueba testifical presentada por Máximo Albornoz, haciendo aparentar a su hijo como un niño problema causante de lo acontecido, tratando de darle consejos a su persona respecto a la educación de su hijo copiando para el efecto un poema, cuando esos consejos deberían ser para el agresor del niño.

Refiere también que las medidas impuestas en la sentencia no garantizan la reparación de los daños y perjuicios y el desarrollo integral del menor ni condicen con  la gravedad del daño ocasionado.

Indica que la Sentencia no especificó el alcance del apoyo psicológico que debe recibir su hijo y la obligación del demandando de cubrir los gastos que conlleva la terapia psicológica hasta su recuperación plena de su salud.

Acusando falta de fundamentación en el Auto de Vista sobre los agravios expuestos y vulneración del art. 236 del Código de Procedimiento Civil, aspectos que constituirían causa de casación en el fondo según el art. 254 del Código de Procedimiento Civil.

Finalmente indica que el Tribunal de Apelación no cumple con la Resolución del Tribunal Supremo al no pronunciarse sobre las medidas integrales solicitadas, sin resguardar la integridad de los niños, asumiendo que el maltrato es una cuestión insignificante cuyo responsable seria el propio niño y hasta su propia persona como padre.

En base a esos antecedentes concluye invocando que se dicte Resolución casando el fondo de la Resolución recurrida y se establezca responsabilidades a las autoridades judiciales por vulnerar el debido proceso y el principio de celeridad y retardar innecesariamente el proceso.   

CONSIDERANDO III:

FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN:

Al haber sido interpuesto únicamente recurso de casación en el fondo sin especificar de manera precisa las causas previstas en el art. 253 del Código de Procedimiento Civil citando además de manera incorrecta el número de fs. (504-509) cuando el expediente solo contiene 388 fojas, en cuyo contenido se advierte que el fundamento principal del recurso se encuentra orientado básicamente a reclamar  que no se habría tomado en cuenta las consecuencias de la lesión física y el trauma psicológico y moral que se habría ocasionado al niño, en torno al cual gira esencialmente el reclamo del recurrente; dentro de ese contexto y no obstante la deficiencia del recurso, se pasa a analizar el mismo.   

En efecto, el recurrente acusa errónea apreciación de la prueba indicando que el Auto de Vista recurrido es una Resolución escueta que trata simplemente de relacionar el impacto físico del marcador en el rostro de su hijo como la causa única de la cefalea y sus dolencias y no toma en cuenta las secuelas que se habrían producido muchísimo más nocivas, como el daño o trauma psicológico, moral y contra la dignidad del niño; que su hijo no solo sufre de cefalea tensional, sino también de cambios físicos y psicológicos, cambio de temperamento y de conducta en general, de tranquilo a agresivo, sensación de amenaza, sonambulismo, etc., aspectos que habrían sido reflejados en el Informe Psicológico de fs. 171 a 183, los cuales se habrían originado por el trauma psicológico y moral producido por la conducta del profesor (demandando).

Al respecto, se acusa de manera general que el Tribunal de Alzada habría incurrido en mala apreciación de la prueba sin especificar cuál de las pruebas habrían sido mal valoradas o apreciadas incorrectamente, ni mucho menos se especifica si se incurrió en error de hecho o de derecho conforme lo establece el art. 253 num. 3) del Código de  Procedimiento Civil; cuando se acusa mala apreciación de la prueba, se debe especificar en qué consiste el error, si es de hecho o de derecho, siendo éstos presupuestos legales en los únicos en que podrían incurrir los Jueces de instancia en la apreciación de la prueba, y por tanto es necesario que se especifique esos aspectos y si se trata de error de hecho, se debe además evidenciar por documentos o actos auténticos que demuestren la equivocación manifiesta del  Juzgador (no simple error) tal como lo exige la norma legal de referencia y fundamentar en cada caso adecuadamente esos extremos, aspecto que no ocurre en el caso de autos.

Por otra parte, el recurrente hace referencia al Informe Psico-social de fs. 171 a 183 indicando que dicha prueba no habría sido mencionada por los Vocales, dando a entender que sería esta documental la que habría sido mal apreciada; al respecto se debe indicar que no es coherente acusar de mala apreciación de algo que no fue considerado, ni mencionado por el Tribunal; sin embargo, por la incidencia del tema en cuestión y al ser la única prueba a la cual hace referencia de manera fugaz el recurrente, nos referiremos a la misma. En efecto, la documental aludida se trata de un Informe Psicosocial elaborado de manera extensa y detallado por el Equipo Interdisciplinario del Juzgado Primero y Segundo de Partido Mixto de la ciudad de Monteagudo, donde se consignan varias entrevistas realizadas a distintas personas incluido a las partes involucradas en el proceso y por lo mismo contiene varios elementos de juicio, aspectos que indudablemente guiaron a la Juez de la causa para emitir la Sentencia de primer grado, toda vez que en los procesos donde se encuentren involucrados menores de edad, es indispensable contar con el informe interdisciplinario.

En dicho Informe, se resalta la entrevista realizada en dos oportunidades al niño “NN” víctima del incidente, quien entre otros aspectos manifiesta que es cierto que su Profesor le votó con el marcador haciéndole llegar a su frente y que ante el dolor se aguantó de llorar, pero se rió y luego lloró y que su profesor posteriormente le pidió perdón por dos veces consecutivas y después fue a la casa de sus padres donde también le pidió perdón, manifestando al mismo tiempo que ambos eran amigos y siempre le hacía chistes, pero ahora él (niño) se encuentra aburrido y que por su culpa le van a sacar de su trabajo y por eso no quiere vivir en el lugar y desea irse a estudiar a Sucre. Por otra parte el Informe da cuenta que el problema fue engrandecido generando un impacto social al extremo de llegar a dividir a la población en dos bandos, un sector apoyando al Profesor (demandado) y otro sector a la familia del recurrente y ante esa situación se indica que lamentablemente el niño se siente presionado y agobiado expresando su deseo de irse del lugar.

La magnificación social del problema antes descrita, indudablemente que resulta contraproducente para la salud mental del niño, causándole inestabilidad emocional y problemas de índole psicológico, pero esa situación se generó debido a la falta del manejo y tratamiento en la solución del problema, exponiendo a la  población en general como protagonistas a las dos personas (Profesor y al niño); si bien el recurrente en su condición de progenitor busca hacer prevaler los derechos del niño, sin embargo no tomó en cuenta las consecuencias de su accionar involucrando de manera directa al niño en el conflicto al extremo de hacerle llegar a sentirse culpable del problema como lo manifiesta en su entrevista personal, lo cual indudablemente le genera un conflicto emocional en su entorno social con sus compañeros de estudio y sobre todo frente a su mismo Profesor del cual el niño recuerda como su amigo. Al margen de ello, el Informe Psicosocial da cuenta que el niño saltó dos cursos y su edad (once años) no sería la adecuada con respecto al nivel en que se encuentra cursando (octavo de primaria), situación que en los hechos implica desplegar mayor esfuerzo intelectual y someterlo a mayores exigencias más de lo habitual y esa situación hace que se sienta inconscientemente presionado, aspectos que pueden resultar contraproducente en la salud del niño, mismos que deben ser tomados en cuenta a futuro por el bienestar de la salud del niño.

Por otra parte, si bien el indicado Informe Psicosocial da cuenta de los problemas de salud que viene atravesando el niño como ser dolores de cabeza, lagrimeo, miedo, habla en sueños, insomnio, sonambulismo y otros cambios de conducta como la impaciencia, agresividad, tristeza, tensión o estrés; sin embargo esos aspectos fueron salvados para su valoración por los especialistas como ser médico neurólogo, psiquiatra o psicólogo para que se determinen las posibles causas que provocaron ese malestar y en ese sentido los médicos de la especialidad diagnosticaron “cefalea tensional”, conforme se evidencia por los certificados médicos de fs. 1, 8, 9, 110 y por el informe pericial de fs. 210 a 211 se llega completamente a descartar que el impacto del marcador de agua en el rostro del niño, provoque una cefalea de larga o corta duración.

Por otra parte, el recurrente acusa también que el Auto de Vista recurrido contiene disposiciones contradictorias e invocando el art. 253 num. 2) del Código de  Procedimiento Civil, refiere que los Vocales invierten la figura de demandante ha demandado y que solo consideran la prueba testifical presentada por Máximo Albornoz, haciendo aparentar a su hijo como un niño problema causante de lo acontecido, tratando de darle consejos a su persona respecto a la educación de su hijo copiando para el efecto un poema, cuando esos consejos deberían ser para el agresor del niño. Al respecto, corresponde aclarar que el numeral 2) del art. 253 del Código Adjetivo de la materia, solo considera como motivo de casación cuando la contradicción se presenta únicamente en la parte dispositiva del fallo, caso en el cual amerita la casación en el fondo y no así cuando dicha contradicción se presente entre la parte considerativa y la dispositiva, en este último caso estamos frente a una  Resolución incongruente, aspecto que conforme a la jurisprudencia ordinaria y constitucional, es motivo de nulidad y no de casación por afectar la forma de la Resolución.

Sin embargo, al margen de lo señalado, debemos indicar que revisado el contenido de la Sentencia y del Auto de Vista, no se advierte ninguna disposición contradictoria en la parte dispositiva de ambos fallos, tampoco el recurrente al momento de interponer su recurso de Apelación ha reclamado que la Sentencia contendría disposiciones contradictorias, en esa medida el Auto de Vista recurrido únicamente se limita a confirmar totalmente la Sentencia de primera instancia y no dispone ninguna otra medida adicional como para que la Resolución de vista sea contradictoria; el hecho de que se afirme que se invirtió la calidad de demandante ha demandado, no tiene ningún sustento legal toda vez que en obrados no existe ninguna demanda reconvencional interpuesta por parte del demandado; de la misma manera la afirmación de que solo se habría considerado la prueba testifical del demandando, no implica contradicción en el fallo que pueda adecuarse a la causal del art. 253 num. 2) del Código de Procedimiento Civil.     

En cuanto a que las medidas impuestas en la Sentencia no garantizarían la reparación de los daños y perjuicios y el desarrollo integral del menor; en el curso del proceso no fue demostrado que los problemas de salud que atraviesa el niño referidas por el recurrente, se hayan originado a consecuencia del impacto del marcador de agua, por el contrario, a través del Informe Pericial que cursa  de fs. 210 a 211 quedó completamente descartada esa situación donde el perito especialista llega a la siguiente conclusión: “Por lo anotado, en el presente caso y en consideración a la dinámica de la velocidad de desplazamiento en el rebote, a las características estructurales del presunto elemento contundente y/o traumático (marcador de agua) de pocos gramos de peso específico, se descarta la posibilidad de desencadenar, una cefalea (síntoma) de larga o corta duración, como consecuencia primaria o secundaria y de su significación clínica particular en el menor W.B.C.R”; en esa medida, la Sentencia al margen de disponer apoyo psicológico y/o terapia psicológica al niño a ser realizado por el Equipo Interdisciplinario del Juzgado por el tiempo que se considere necesario, y la sanción de multa económica de 60 días impuesta al demandando a calcularse en base a un salario mínimo nacional, ha dispuesto también el pago de los daños y perjuicios con cargo al demandando a ser averiguados en ejecución de Sentencia, cuyo monto aún se desconoce y al encontrarse incierta su cuantificación, no podría el recurrente reclamar afirmando que es insuficiente para cubrir los daños y perjuicios si aún no conoce a cuanto ascenderá esa suma; en todo caso ese aspecto podrá ser reclamado en ejecución de Sentencia.

Sin embargo, al margen de que se encuentre pendiente la cuantificación de los daños y perjuicios y tomando en cuenta los antecedentes del proceso, este Tribunal Supremo considera que la sanción impuesta en la Sentencia y confirmada por el Auto de Vista, es proporcional y equitativa con relación al hecho cometido como es la lesión causada por el impacto del marcador de agua en el rostro del niño, toda vez que respecto a la magnitud del daño que éste objeto podría causar, los médicos de la especialidad llegaron a la conclusión de que no puede desencadenar una cefalea de larga o corta duración; en todo caso los traumas psicológicos y dolencias físicas por las cuales estaría atravesando el niño que refiere el recurrente, no fueron expuestos en la demanda, poniéndolos de manifiesto de manera superficial recién al momento de la Apelación de la Sentencia y profundizándolos en su recurso de casación.  Por otro lado, el recurrente debe tener en cuenta que en su condición de progenitor es el primero llamado a resguardar y proteger  la integridad psicológica del menor, aspecto que conforme los antecedentes que orientan la causa, estaría siendo inobservado al someter de manera incompresible a su hijo a una presión psicológica desmedida en relación al incidente que motiva el presente proceso, generándole inestabilidad emocional como el mismo menor refiere en su entrevista, aspecto que deberá ser tomado en cuenta por el progenitor y evitar instrumentalizar a su hijo, correspondiendo deponer esa actitud. 

En cuanto a los gastos de la terapia psicológica que también reclama el recurrente, debemos indicar que ese trabajo fue encomendado al Equipo Interdisciplinario de los Juzgados Primero y Segundo de Partido Mixto de la ciudad de Monteagudo, cuyos integrantes son funcionarios públicos que perciben un sueldo mensual, y por consiguiente no le erogará gastos económicos al recurrente por el trabajo que vayan a realizar.

Respecto a la vulneración del art. 236 del Código de Procedimiento Civil que refiere el recurrente afirmando falta de fundamentación en el Auto de Vista recurrido respecto a sus agravios de su Apelación, citando para el efecto el art. 254 del adjetivo civil; ese aspecto no corresponde ser acusado en recurso de casación en el fondo sino únicamente en la forma y al no haber sido interpuesto recurso en la forma, no corresponde su consideración.

En cuanto al incumplimiento por parte del Ad quem del Auto Supremo (Nº 332/2013) que refiere el recurrente, corresponde indicar que esta resolución solo se pronunció en sentido de que se dé cumplimiento al art. 236 del Código de Procedimiento Civil toda vez que este Tribunal Supremo identifico los agravios que fueron expuestos en el recurso de Apelación contra la Sentencia y en esa medida el Ad quem ha cumplido con el deber de absolver dichos agravios.

Por todas las consideraciones anteriormente realizadas, se concluye que los Jueces de grado no incurrieron en vulneración de las normas legales y al momento de resolver la causa sometida a su conocimiento e imponer la sanción, actuaron dentro del marco legal y sobre todo en justicia dentro de los cánones legales de razonabilidad conforme a la Constitución Política del Estado, motivo por el cual el recurso deviene en infundado.

Por lo anteriormente señalado corresponde resolver en la forma prevista por los arts. 271 num. 2) y 273 del Código de Procedimiento Civil.

POR TANTO: La Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, con la facultad conferida por el Art. 42 parágrafo I numeral 1) de la Ley Nº 025 del Órgano Judicial y en aplicación de los arts. 271 núm. 2) y 273 del Código de Procedimiento Civil, declara: INFUNDADO el  recurso de casación en el fondo interpuesto por Porfirio Callejas Velázquez, contra el Auto de Vista S.C.F. Nº 422/2013 de 05 de septiembre de 2013 de fs. 364 a 366 y vlta. pronunciado por la Sala Civil Segunda Comercial y Familiar del Tribunal Departamental de Justicia de Chuquisaca. Con costas.

Se regula honorarios profesionales en la suma de Bs. 1000.- (Un mil 00/100 Bolivianos). 

Regístrese, comuníquese y devuélvase.

Relatora: Mgda. Rita Susana Nava Duran

Fdo. Mgdo. Rómulo Calle Mamani.

Fdo. Mgda. Rita Susana Nava Durán.

Ante mí  Fdo. Dra. Patricia Ríos Tito

Registrado en el Libro de Tomas de Razón: sexto