TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

                               SALA CIVIL


Auto Supremo: 226 /2013

Sucre: 06 de mayo 2013                        

Expediente: CB-28-13-S

     Partes: Fernando Erick Ruiz Orsolini y Nancy Maite Zapata Ferrufino en representación de Carlos Mérida Rosas c/ Gualberto Mérida Rosas

Proceso: Extinción de Usufructo mas indemnización por Daños y Perjuicios

Distrito: Cochabamba

VISTOS: El recurso de casación interpuestos por Mayte Zapata Ferrufino y Fernando Erick Ruiz Orsolini en representación de Carlos Mérida Rosas, impugnado el Auto de Vista de fecha 18 de Diciembre de 2012,  pronunciado por  la Sala Civil Segunda del Tribunal Departamental del Distrito Judicial de Cochabamba, dentro del proceso ordinario de Extinción de Usufructo mas indemnización por Daños y Perjuicios seguido por Fernando Erick Ruiz Orsolini y Nancy Maite Zapata Ferrufino en representación de Carlos Mérida Rosas contra Gualberto Mérida Rosas, los antecedentes del proceso y:

CONSIDERANDO I:

ANTECEDENTES DEL PROCESO:

Que, tramitada la causa, el Juez 5º de Partido en la Civil y Comercial de la Capital del Distrito de Cochabamba, emitió la Sentencia de fecha 06 de diciembre de 2011, cursante de fs. 173 a 176. Donde Falló declarando PROBADA en parte la demanda de fs. 12 a 14, solo en lo que toca a la extinción de usufructo de la construcción nueva que se encuentra en obra gruesa en a que el demandado tiene instalada su carpintería y la ocupa como depósito de materia prima y muebles propios de su oficio, Improbada en lo que toca a la extinción de usufructo de la construcción antigua cuyo uso está destinado a vivienda del demandado e Improbada en lo que toca a la solicitud de pago de daños y perjuicios; Probada en parte la acción reconvencional en lo que toca a la vigencia y validez del derecho de usufructo del reconvincente únicamente sobre los ambientes que ocupa como vivienda en la construcción antigua, conforme se tiene establecido en la Escritura Pública Nro. 405/99 de fecha 07 de abril de 1999 inscrita en derechos reales el 19 del mismo mes y año bajo la matricula del folio real Nro. 3011990001419; Improbadas las excepciones perentorias de improcedencia, falta de acción y derecho opuesta por el demandante a la acción reconvencional. Disponiéndose la desocupación de los ambientes de la construcción nueva que se encuentra en obra gruesa, debiendo a tal efecto retirar toda su maquinaria, herramientas y materiales propios de su carpintería en el plazo de 60 días a partir de la ejecutoria de la Sentencia.

Contra dicha Sentencia apeló el demandado, en virtud de dicha apelación el Tribunal de Alzada pronunció el Auto de Vista de fecha 18 de diciembre de 2012 por el cual confirmó la Sentencia apelada con costas en ambas instancias.

Luego, el demandado  interpuso recurso de casación en la forma y en el fondo, el mismo que se analiza.

CONSIDERANDO II:

DE LOS HECHOS QUE MOTIVAN LA IMPUGNACIÓN:

En la forma acusa:

Indicó que por las recargadas labores que cuentan los Tribunales de Alzada no valoraron a cabalidad los actuados que se han desarrollado en el presente proceso, en vista de que ha existido apelación a la Sentencia la misma que fue confirmada por Auto de fecha 18 de diciembre de 2012, indicando que tiene a bien casar dicho Auto.

En el fondo acusa:

1.- Que, solo se probó en parte la demanda de extinción de usufructo.

2.- Que, se probó en parte sobre la vigencia y validez del usufructo conforme a Escritura Pública Nro. 405/99 de fecha 07 de abril de 1999, usufructo vitalicio del demandado y de su madre.

3.- Que, probó que el demandante arbitrariamente pretende construir el inmueble para así indirectamente dejarlo fuera del mismo, no deberían realizarse construcciones nuevas que afectaron las habitaciones antiguas donde se encuentra su taller de carpintería del cual se genera su oficio para vivir, extremos que no fueron valorados, vulnerando los dispuesto por el art. 1330 del Código Civil y art. 397 del Código de Procedimiento Civil, con relación a las declaraciones testificales.

4.- Que, produjo abundante prueba que enervó los argumentos de los demandantes.

Terminó indicando que siendo que existe una errónea interpretación y aplicación indebida de la ley, se anule las injustas determinaciones expresadas en Sentencia y Auto de Vista. 

CONSIDERANDO III:

FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN:

Habiendo la parte recurrente interpuesto recurso de casación en el fondo y en la forma, este Tribunal en principio resolverá la impugnación en la forma, toda vez que de ser evidentes las infracciones acusadas daría lugar a la nulidad de obrados, siendo en consecuencia, innecesario el pronunciamiento de fondo.

Establecido lo anterior, en función a los fundamentos expuestos, corresponde analizar la impugnación, al respecto se tiene:

En la forma:

Que, revisado el escueto fundamento del recurrente en la forma, este no indica ni fundamenta ningún agravio que le hubiese causado la resolución de segunda instancia, mucho menos realiza una fundamentación en qué consistiría la violación, falsedad o error que el Tribunal de Alzada hubiese incurrido, solamente manifiesta que existió una apelación a la Sentencia la misma que fue confirmada por Auto de fecha 18 de diciembre de 2012 al cual tiene a bien casar dicho Auto, fundamentación que no indica nada.

Por otro lado incorrectamente refiere: “…tengo a bien casar dicho Auto.”, pretensión que corresponde a un recurso de casación en el fondo y no así en la forma como lo plantea, toda vez que su pretensión debió ser por anular el Auto de vista y no casar.

Por lo dicho y al ser manifiestamente improcedente su recurso de casación en la forma este Tribunal Supremo de Justicia en aplicación de los arts. 271 num. 1), 272 num. 2) del Código de Procedimiento Civil, corresponderá declarar su recurso en la forma deviene en improcedente  

En el Fondo:

Dentro el marco de lo acusado en el recurso de casación, estableceremos que es el usufructo y cuales los derechos y obligaciones, por dicho motivo se tiene lo siguiente:

En términos generales Usufructo es el derecho real a disfrutar completamente una cosa ajena, sin alterar su modo de ser, el usufructuario tiene derecho a usar la cosa (usus) y el derecho a percibir sus frutos (fructus), dos elementos que dan origen al usufructo.

Los hermanos Mazeaud lo conceptúan como: “Un derecho real, vitalicio como máximo, que le confiere a su titular, el uso y goce de una cosa que pertenece a otro o el de un derecho cuyo titular es otra persona y es susceptible de petición”.

Francesco Messineo sostiene que: “El usufructo es el poder de hacer propio el derecho de goce y uso sobre la cosa ajena, salvo los límites establecidos por ley y salvaguardando su sustancia

Gonzalo Castellanos Trigo indica: “No cabe duda que el usufructo es un derecho real y temporal de los bienes ajenos que pertenecen a otro; donde básicamente puede usar y gozar de una cosa ajena, pero el derecho de disponer de la cosa compete exclusivamente al propietario de la cosa”.

Nuestro Código Civil no otorga una definición concreta, pero si el Código abrogado que en su art. 316 establecía: “El usufructo es el derecho de gozar de  las cosas, cuya propiedad pertenece a otro, como el mismo propietario, pero con el cargo de conservar la sustancia de ellas”.

En síntesis, el usufructuario está Autorizado a poseer y usar la cosa, y hace suyos los frutos que produzca, pero debe conservarla sin alteración y carece de facultad de disponer de ella. Facultad que corresponde al propietario al que sigue perteneciendo la cosa usufructuada, quien, mientras que el usufructo dure se denomina  nudo propietario, por quedarle sola y escuetamente la propiedad, vacía del goce y disfrute de la cosa.

Ahora, continuando, la doctrina establece: El usufructuario y el nudo propietario no tienen derechos y obligaciones, sino facultades y deberes. No tienen derechos subjetivos en su concepto preciso, sino que el derecho subjetivo es el de usufructo, del cual se derivan facultades y deberes para el usufructuario y facultades y deberes derivados del derecho de propiedad comprimido o mas bien limitado, por el usufructo para el nudo propietario. No tienen obligaciones, ya que estas en su concepto preciso, son relaciones jurídicas en las que el acreedor tiene el derecho de exigir una prestación al deudor; el usufructuario y el nudo propietario no tienen obligaciones, sino deberes derivados, que integran su contenido, del derecho real de usufructo.

Nuestro Código Civil en contra sentido establece los derechos que nacen del usufructo y las obligaciones que nacen del mismo y entre ellos se encuentra los Gastos ordinarios y las Reparaciones Extraordinarias, el primero establecido en el art. 235 de la norma antes señalada que indica: “El usufructuario está obligado a los gastos de custodia, administración y mantenimiento ordinario de la cosa.  Queda También obligada a efectuar las prelaciones extraordinarias sobrevivientes por no cumplir la obligación de mantenimiento ordinario”; el segundo normado en el art. 236 del mismo Código Civil que establece: “Reparaciones extraordinarias son las necesarias para asegurar la estabilidad de las paredes principales y las bóvedas, sustituir las vigas, renovar en todo o en una parte importante los techos, pisos escaleras, acueductos, paredes de sostén, así como reponer defensivos, diques y estribos.”. Entendiéndose por el primero como el derecho del usufructuario que al tener el uso y goce de la cosa y estar esta en manos de él, o sea en posesión de ella, el usufructuario debe encargarse de los gastos ordinarios que comprenden entre otros el mantenimiento y las reparaciones ordinarias que amerite la cosa, ha consecuencia del uso normal o por un caso fortuito con la única intensión de poder conservar la misma. En cambio sobre las reparaciones extraordinarias nuestra legislación establece que corre a cargo del propietario y son aquellos trabajos útiles y necesarios para no poner en peligro la seguridad, estabilidad y mejorar la ruina del bien objeto del usufructo; es decir, son las reparaciones necesarias para asegurar la estabilidad de las paredes principales, sustituir las  vigas, renovar en todo o en una parte importante los techos, pisos, escaleras y otros con la única intensión de evitar daños irreparables en el bien objeto de usufructo, así conservar y mantener la utilidad de la cosa dada en usufructo.

En la litis, Carlos Mérida Rosas se constituye en propietario, Gualberto Mérida Rosas, Raquel Rosas Rocha y Facundo Mérida Blanco (este ultimo fallecido), se constituyen en usufructuarios; derecho real establecido en el Testimonio de Transferencia Nro. 1092/98 que cursa de fs. 6 a 7 vlta., donde en la cláusula cuarta se establece el usufructo conforme lo determina el art. 216 parágrafo  I y 221 parágrafo I del Código Civil. Usufructo que se mantuvo y continuó en el Testimonio de Transferencia Nro. 405/99 de fs. 3 a 5. Documentos que demuestran fehacientemente el usufructo otorgado no solo al demandado Gualberto Mérida Rosas, sino también a sus padres.

Por otro lado se tiene el Informe Social de fs. 9 a 10, de donde se desprende que Raquel Rosas  Rocha Vda. de Mérida, ya no se encuentra viviendo en el domicilio objeto de usufructo, en virtud de que dicho lugar por las condiciones infrahumanas de habitabilidad, no es apta para una persona de la tercera edad que necesita los cuidados necesarios propios de su edad.  De la misma forma cursa en obrados dos informes periciales, el primero de fs. 92 a 95 y el segundo de fs. 97 a 108, de donde se puede evidenciar que el bien inmueble se encuentra en construcción,   edificación que se encuentra paralizada y en obra gruesa desde hace más de 8 años, causando peligro entre los habitantes de dicho inmueble por el desgaste natural de dicha edificación por la paralización de las obras.  Hecho que se encuentra corroborado por la Inspección judicial practicada en obrados a fs. 171 y vlta, donde el Juez A quo constato que se trata de una construcción de 3 pisos y un altillo, la pared del oeste se encuentra caída, en la planta baja se encuentra una carpintería con su maquinaria correspondiente de propiedad de Gualberto Mérida Rosas, estableciendo que en el fondo del inmueble se encuentra una cocina improvisada, junto a dos cuartos, uno de ellos habitado por el demandado y el otro perteneciente a la madre de ambas partes en litigio (Raquel Rosas Rocha).

Todas estas pruebas fueron valoradas por el Juez A quo quien evidenció que existe una construcción de 3 pisos, que la misma data de varios años atrás y que se encuentra en deterioro por la humedad y otros factores naturales que ocasionan el detrimento de la construcción, hechos que pueden generar peligro en la habitabilidad del demandado que por los antecedentes del proceso y por las pruebas presentadas en el mismo se evidencia que se encuentra viviendo en el inmueble; por otro lado también se evidenció que por Autorización del propietario, el usufructuario estableció en dicho bien inmueble su taller de carpintería, no otra cosa se entiende del acta de confesión provocada de fs. 123 y vlta. de obrados, corroborada por las declaraciones testifícales, tanto de descargo como de cargo que cursan de fs. 131 a 133 vlta. y de fs. 143 a 145 vlta., de donde se establece también las condiciones infrahumanas en que se encontraba viviendo la señora Raquel Rosas Rocha junto con su hijo Gualberto Mérida Rosas, que por desavenencias con el propietario que resulta ser hijo y hermano, las refacciones extraordinarias efectuadas en el inmueble se encuentran paralizadas, aspecto que ciertamente daña la relación que debe de existir entre el propietario y el usufructuario, quienes en todo caso deben buscar el mantenimiento del bien inmueble y no así su deterioro o su perdida; el primero con la intensión de conservar su propiedad y el segundo de tener un lugar digno donde vivir y desarrollar su actividad laboral habitual, sin que perjudique la construcción nueva que se encuentra en obra gruesa; por dicho motivo el Juez A quo determinó que con respecto a la parte donde se encuentra la construcción nueva sea desocupada por el demandado y este no perjudique la culminación total de la construcción, manteniendo la parte antigua para el uso y goce del usufructuario con las obligaciones que conlleva dicha responsabilidad.

Por lo dicho concluiremos indicando que no resulta cierto lo acusado por la parte recurrente con respecto a que el Juez de instancia hubiese efectuado una mala valoración a la prueba que cursa en obrados; toda vez que, conforme lo establece los arts. 397 del Código de Procedimiento Civil y 1286 del Código Civil, el Juez realizó un análisis crítico e integral de todas las pruebas producidas e introducidas al proceso, valorando cada una de ellas no solo las presentadas por la parte demandante, sino también las presentadas por la parte demandada, cumpliendo así el deber de valorar todos los elementos probatorios en conjunto y no en forma aislada, en otras palabras el Juez A quo confrontó e integró cada una de las pruebas, con el propósito único de resolver la litis.

Sobre la base de todos estos antecedentes, se evidencia que el Juez A quo y el Tribunal de Segunda Instancia, extinguieron el derecho de usufructo en virtud a la causal prevista en el art. 244 num. 6) del Código Civil, determinación que en criterio de este Tribunal es correcta.

Por las razones expuestas, no siendo evidentes los agravios formulados por el recurrente, corresponde fallar en la forma prevista por el art. 271 num. 2) del Código de Procedimiento Civil.

POR TANTO: La Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, con la facultad conferida por el art. 42 parágrafo I numeral 1 de la Ley del Órgano Judicial de 24 de junio de 2010, y en aplicación de los arts. 271 num. 1), 272 num. 2) y 258 num. 2) del Código de Procedimiento Civil declara, IMPROCEDENTE el recurso de casación en la forma, y conforme a lo dispuesto en los arts. 271 num. 2), 273 ambos del Código de Procedimiento Civil, declara INFUNDADO, el recurso de casación en el fondo. Con costas.

Se regula honorario en la suma de Bs. 700.-

Regístrese, comuníquese y devuélvase.

Relator: Mgdo. Rómulo Calle Mamani.