TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

   SALA CIVIL

Auto Supremo: 80/2013

Sucre: 04 de marzo  2013

Expediente: LP 136 12 - S

Partes: Raúl Alberto López Salazar  c/ Raquel Malena Kock Coaquira 

                                                     

Proceso: Divorcio.

Distrito: La Paz.

VISTOS: El recurso de casación en el fondo de fs. 97 a 98 vlta.  interpuesto por Angélica Coaquira de Kock en representación legal de Raquel Malena Kock Coaquira contra el Auto de Vista-Resolución Nº 360/2012 de fecha 25 de septiembre 2012 cursante a fs. 90 y vlta., pronunciado por la Sala Civil Primera del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz, en el proceso ordinario de divorcio seguido por Raúl Alberto López Salazar contra Raquel Malena Kock Coaquira; la respuesta al recurso de fs. 101 y vlta.; el Auto de concesión de fs. 102, los antecedentes del proceso; y:

CONSIDERANDO I:

ANTECEDENTES DEL PROCESO:

Raúl Alberto López Salazar en fecha 08 de abril de 2011 interpone demanda ordinaria de divorcio de fs. 3 a 4 vlta. contra Raquel Malena Kock Coaquira por la causal del art. 130 numeral 4) del Código de Familia, demanda que es subsanada de fs. 6 a 7, en la cual indica que en fecha 28 de junio del 2008 contrajo matrimonio civil con la demandada llegando a procrear una hija de nombre Isabela Raquel López Kock que cuenta con un año y tres meses de edad y que debido al carácter irrascible y torpe por celos infundados de su cónyuge hicieron intolerable la vida en común, llegando incluso últimamente a inmiscuirse en asuntos de pareja los parientes de la nombrada, a consecuencia de esa situación en fecha 7 de abril de 2011 ambos fueron hechados del hogar de los padres del demandante donde vivían y a partir de esa fecha se encuentran separados. De fs. 10 a 12 la demandada contesta de manera negativa y al mismo tiempo reconviene en divorcio por la misma causal del art. 130 num. 4) del Código de Familia.


Sustanciado el proceso en primera instancia, la Juez Primero de Partido de Familia de la ciudad de La Paz, mediante Sentencia - Resolución Nº 039/2012 de fecha 08 de febrero de 2012 cursante de fs. 67 a 69 y vlta., declaró probada la demanda principal y probada la reconvencional, disponiendo la disolución del vínculo matrimonial y en ejecución de Sentencia se proceda a la cancelación de la partida matrimonial en el Registro Civil, homologando al mismo tiempo las medidas provisionales decretadas mediante Auto de fecha 17 de agosto de 2011 saliente de fs. 22 vlta. a 23.


En apelación la Sentencia Resolución Nº 039/2012 interpuesto por la demandada Raquel Malena Kock Coaquira, en la Sala Civil Primera del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz, por Auto de Vista Resolución Nº 360/2012 de fecha 25 de septiembre 2012 cursante a fs. 90 y vlta., confirmó la Sentencia; en contra de esta Resolución de segunda instancia, Raquel Malena Kock Coaquira por medio de su representante legal y madre Angélica Coaquira de Kock, recurre en casación en el fondo.

CONSIDERANDO II:

HECHOS QUE MOTIVAN LA IMPUGNACIÓN:

La apoderada y madre de la recurrente interpone recurso de casación en el fondo por la causal prevista por el art. 253 numeral 3) del Código de Procedimiento Civil, de cuyo contenido se puede resumir lo siguiente:

1.- Indica que, el Tribunal de Alzada confirmó la Sentencia en base a las declaraciones de los únicos dos testigos de cargo quienes simplemente señalaron que vieron una supuesta discusión (como discute cualquier persona) y no afirmaron de manera certera ni les consta que su hija hubiese causado a su esposo sevicias, injurias graves o malos tratos de palabra o de obra que hagan intolerable la vida en común.

2.- Que, existe errónea apreciación de las pruebas de declaraciones testificales (fs. 52 y 53) tanto por el Juez de la causa como por el Tribunal de Alzada, ya que a los testigos no les consta que su hija hubiera otorgado a su esposo malos tratos, injurias y menos sevicias, porque simplemente se limitaron a afirmar “que lo vieron discutir” y no en reiteradas veces.

3.- Que, una discusión no constituye los supuestos hechos graves como sevicias o injurias que lleve a una certeza de tal convencimiento que amerite la desvinculación del matrimonio, peor aún que se le impute a su hija de dichas causales cuando las circunstancias nunca se han dado y solo ha sido el esposo que entrando en relación con otra persona ha promovido el divorcio inventando la causal.

Con tales argumentos concluye solicitando que se CASE el Auto de Vista recurrido  y se declare IMPROBADA la demanda principal e IMPROBADA la demanda reconvencional y consiguientemente subsistente el vínculo matrimonial que liga a las partes.

CONSIDERANDO III:

FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN:

El matrimonio es una institución jurídica que se encuentra reconocida y garantizada por la Constitución Política del Estado en sus arts. 62 a 64, cuyo vínculo no puede disolverse  y/o extinguirse por voluntad de los cónyuges, sino únicamente por disposición de la ley, tal como se encuentra establecido por el art. 129 del Código de Familia; esto es por muerte, por declaración de fallecimiento presunto de uno de los cónyuges y por Sentencia ejecutoriada de divorcio conforme a las casuales previstas en los arts. 130 y 131 del mismo cuerpo legal. 

Al haber sido planteada la demanda de divorcio por las causales previstas en el art. 130 numeral 4) del Código de Familia, es decir por sevicia, injurias graves o malos tratos de palabra o de obra que hagan intolerable la vida en común; esta norma legal como se podrá advertir contiene tres elementos constitutivos que configuran causas de divorcio, correspondiendo ser distinguidos ya que cada uno de estos pueden funcionar de manera independiente como causal para el divorcio y no necesariamente concurrir todos al mismo tiempo.

Según el Dr. Ramiro Samos Oroza, en su obra “Apuntes de Derecho de Familia”, indica que: “Sevicia, es la acción que una persona realiza con crueldad en contra de otra con el propósito de hacerla sufrir, causarle un daño psíquico, moral o físico”. Distingue dos elementos a saber: el uno, intelectual, volitivo: Animus nocendi, esto es, el propósito de hacer daño, hacer sufrir a la otra persona y, el otro elemento, la consecuencia material, es decir la realización efectiva de ese hecho con el propósito antes señalado. Citando a Gerardo Trejos, indica que la sevicia se configura no sólo mediante acciones positivas sino también por omisiones; en efecto, señala que: “la conocida causal de sevicia que surge en la vida de la relación conyugal se configura a través de una serie de manifestaciones y actitudes, que pueden ser de índole positiva o negativa, es decir, mediante acción externa (hechos, palabras, agresiones, etc.) u omisiones, cuando por ejemplo un consorte debe lógica y naturalmente actuar frente a cierto estado de necesidad o de peligro en que se encuentre o le ha colocado indebidamente al otro; siendo así la gama de motivos y situaciones de una y otra índole, múltiple y variada”.

En criterio del mismo Autor: “injuria es toda acción proferida o toda acción ejecutada con el ánimo de manifestarle al otro desprecio, o con el fin de hacerle una ofensa”. Citando a Sara Montero Duhalt indica: “tratándose de juicios de divorcio por causa de injurias graves que hacen imposible la vida conyugal, el objeto filosófico de la prueba es llevar a ánimo del juzgador, la certeza de la existencia de un estado de profundo alejamiento de los consortes, motivado por uno de ellos, que ha roto, de hecho, el vínculo de mutua consideración, indispensable en la vida matrimonial. El radical distanciamiento de los cónyuges por los actos de uno de ellos, incompatibles con la armonía requerida para la vida en matrimonio, es el índice que fija racionalmente el ánimo del juzgador”.

Finalmente, respecto a los malos tratos de palabra u obra, indica: “son las agresiones verbales, insultos o vías de hecho como golpes o agresiones físicas que uno de los esposos infringe en el otro”.

La ley exige que los tres elementos o causas anteriormente descritas, sean apreciadas por el Juez teniendo en cuenta la educación y condición del esposo agraviado; ha de entenderse por condición personal todo cuanto se refiere a la posición social en la cual se desenvuelve (profesional, económica, de consideración, respeto y fama de que goza en la colectividad el esposo ofendido).

En el caso de Autos, el Tribunal de Alzada en base a las declaraciones testificales  de cargo que cursan de fs. 52 a 53 confirma la Sentencia de fs. 67 a 69 llegando a la conclusión de que la parte actora durante el término probatorio en primera instancia habría probado la causal aducida en su demanda de fs. 3 a 4 y vlta. como son las sevicias, injurias y malos tratos que se habrían inferido ambos esposos.

Al momento de interponer la demanda el esposo agraviado manifiesta ser víctima de malos tratos de parte de su esposa, recibiendo agresiones, celos infundados, llegando incluso a entrar en violencia intrafamiliar y psicológica; por su parte la esposa al momento de contestar la demanda y en su reconvencional refiere que el agresor fue su esposo de quien recibía malos tratos, agresiones físicas, ultrajes, vejaciones, injurias graves hasta el extremo de haberlo echado del hogar conyugal inclusive sin ropa para cambiarse y que debido a esa situación hubiera recurrido en acción por violencia intrafamiliar ante el Juzgado Quinto de Instrucción de Familia donde solicitó mandamiento de apremio contra su mal esposo, quien unilateralmente habría tomado la decisión de divorciarse y que su persona no se oponía a esa desvinculación matrimonial; estas afirmaciones al ser recíprocas, hacen ver que al interior de la vida conyugal de los esposos López Kock, sí existió violencia recíproca que configura las causales previstas en el art. 130 numeral 4) del Código de Familia, no otra cosa significa las declaraciones de los testigos de cargo cursantes de fs. 52 a 53, donde el Sr. Mariano Fernández Acarapi afirma en forma reiterada que veía a los esposos constantemente discutir por su hija menor, en tanto que Remedios Quispe Mamani que refiere ser vecina y que vive al lado de los esposos, afirma que los mismos constantemente peleaban y discutían y escuchaba gritos y peleas y llorar al bebé; estas situaciones que sin duda hacen intolerable la vida en común entre los nombrados esposos y que los Jueces de instancia valoraron en su verdadera dimensión. 

Por otra parte, extraña a este Tribunal Supremo que la recurrente cambie repentinamente de posición al pretender que se CASE el Auto de Vista y se declare improbada la demanda principal formulada por su esposo así como improbada la reconvencional deducida por su persona, cuando fue la propia recurrente quien apeló de la Sentencia pretendiendo por una parte que se confirme la Sentencia respecto a su demanda reconvencional de divorcio y por otra parte solicitó que se revoque y se declare improbada la demanda principal de su esposo; es decir, estuvo de acuerdo con la desvinculación matrimonial decretada por la Juez A quo respecto a su demanda reconvencional; sin embargo en casación se opone a esa situación y pretende que se mantenga el vínculo matrimonial, no obstante que al momento de plantear su demanda reconvencional afirmó que no se oponía a la desvinculación matrimonial; estas situaciones ambivalentes van en contra del principio de lealtad procesal previsto en el art. 57 del Código de Procedimiento Civil, el mismo que impone a las partes, sus patrocinantes y terceros el deber que tienen de actuar durante el proceso y en todas sus instancias con lealtad procesal, corrección y decoro.

Respecto al argumento de que las sevicias, injurias y malos tratos deberían ser demandadas por la parte contraria dentro del término de seis meses; esa situación no fue reclamada por la recurrente oportunamente cual es al momento de contestar la demanda donde bien podría haber interpuesto la excepción de prescripción, al no haberla realizado en esa oportunidad, ha dejado precluir su derecho, siendo inadmisible reclamar en casación.

Finalmente, respecto a la existencia de la “apreciación errónea del hecho” que refiere la recurrente; esta afirmación no es lo suficientemente clara, tal vez quiso referirse al art. 253 numeral 3) del Código de Procedimiento Civil, donde la ley establece como una de las causas para la casación cuando en la apreciación de las pruebas se hubiere incurrido en error de hecho; como se podrá advertir, esta situación se refiere a la apreciación de las pruebas a través de las cuales se demuestran los hechos, las mismas que se aprecian o valoran conforme a ley; sin embargo, ese error conforme a la misma norma legal, debe ser refutado con documentos o actos auténticos que demuestren la equivocación manifiesta del juzgador; en el caso de Autos no existe tal situación y por consiguiente, este Tribunal no encuentra que los Jueces de instancia hubieran incurrido en error en la valoración de la prueba, ni muchos menos en violación o interpretación errónea o aplicación indebida de la ley. 

Por lo anteriormente señalado, corresponde resolver en la forma prevista por los  arts. 271 num. 2) y 273 del Código de Procedimiento Civil.

POR TANTO: La Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, con la facultad conferida por el art. 42. parágrafo I núm. 1) de la Ley Nº 025 del Órgano Judicial y en aplicación a lo previsto por los arts. 271 núm. 2) y 273 del Código de Procedimiento Civil, declara: INFUNDADO el recurso de casación en el fondo interpuesto por Angélica Coaquira de Kock en representación legal de Raquel Malena Kock Coaquira contra el Auto de Vista-Resolución Nº 360/2012 de fecha 25 de septiembre 2012 cursante a fs. 90 vlta. Con costas.

Se regula honorarios en la suma de Bs. 700.- 

Regístrese, comuníquese y devuélvase.

Relatora: Mgda. Rita Susana Nava Durán