TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

S A L A C I V I L

Auto Supremo: 173/2012.

Sucre: 26 de junio de 2012.

Expediente: LP-36-12-S

Partes: Víctor Hugo García Bazan c/ Ruth Lana Vargas Fernández.

Proceso: Divorcio.

Distrito: La Paz.


VISTOS: El recurso de casación en el fondo de fs. 240 a 241 vlta., interpuesto por Víctor Hugo García Bazan, contra el Auto de Vista Nº 60/2012, cursante de fs. 227 y vlta., emitido el 1 de marzo de 2012 por la Sala Civil Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz, en el proceso ordinario de divorcio seguido por Víctor Hugo García Bazan contra Ruth Lana Vargas Fernández; la respuesta de fs. 244 y vlta.; la concesión de fs. 245; los antecedentes del proceso; y:

CONSIDERANDO I:

ANTECEDENTES DEL PROCESO:

El Juez Octavo de Partido de Familia de la ciudad de La Paz, el 14 de diciembre de 2010 pronunció la sentencia Nº 569, cursante de fs. 161 a 163 vlta., declarando probada la demanda de divorcio, en consecuencia declaró disuelto el vínculo matrimonial que une a Víctor Hugo García Bazan y Ruth Lana Vargas Fernández, debiendo en ejecución de sentencia procederse a la cancelación de la respectiva partida matrimonial; finalmente homologó la resolución de medidas provisionales cursante a fs. 69.

Contra esa sentencia de primera instancia la parte demandada interpuso recurso de apelación, en cuyo mérito la Sala Civil Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz el 1 de marzo de 2012 pronunció el Auto de Vista Nº 60, cursante de fs. 227 y vlta., confirmando la resolución de fs. 205 a 206 vlta., referida al rechazo de un incidente de nulidad y revocando la sentencia de fs. 161 a 163 vlta., consiguientemente declaró improbada la demanda de divorcio y dejó sin efecto la resolución de fs. 69 referida a las medidas provisionales, sin costas.

Contra esa resolución el actor Víctor Hugo García Bazan interpuso recurso de casación en el fondo.

CONSIDERANDO II:

DE LOS HECHOS QUE MOTIVAN LA IMPUGNACION:

El recurrente acusó error de hecho y de derecho en la apreciación de la prueba, al respecto refirió que la demanda de divorcio que interpuso se basó en la causal prevista por el art. 131 del Código de Familia, habiendo de su parte presentado prueba que demostraría la causal invocada, en ese sentido refiere que la prueba documental cursante a fs. 6, referida a un acuerdo conciliatorio suscrito entre ambas partes el 7 de diciembre de 2006, evidenciaría que de manera libre decidieron su separación; que igualmente el 22 de septiembre de 2008 suscribieron un acta de garantías de no agresión física ni verbal, y que la demandada en su confesión provocada admitió conocer el lugar donde vive el actor, aseveración con la cual aceptó el hecho de que vive solo. Refirió que a tiempo de realizarse el acta de inspección judicial, sus dos hijos mayores de edad corroboraron la separación de sus padres y que los testigos de la parte contraria jamás aseveraron que el ahora recurrente viviera en casa de la demandada. Señaló que del análisis de las declaraciones testificales de cargo y de la confesión provocada prestada por el demandante se evidenciaría que las partes se encuentra separadas por más de dos años., aspecto que no habría sido considerado correctamente por el Tribunal de alzada.

Por las razones expuestas solicitó se case el Auto de Vista recurrido y en el fondo se declare probada la demanda de divorcio.

CONSIDERANDO III:

FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCION:

En el marco del recurso, corresponde precisar que conforme prevé el art. 131 del Código de Familia, cualquiera de los cónyuges puede demandar el divorcio por la separación de hecho libremente consentida y continuada por más de dos años, independientemente de la causa que la hubiere motivado, en cuyo caso la prueba se limitará a demostrar la duración y continuidad de la separación.

En el caso de autos, el Tribunal de alzada revocó la sentencia de primera instancia basando su decisión en el contenido de las declaraciones testificales cuyas actas cursan de fs. 137 a 138, advirtiendo que tales declaraciones no fuesen afirmativas respecto a la separación de los esposos, aspecto que únicamente conocieran los testigos a través de lo que les dijo el propio demandante, concluyendo en consecuencia que el actor no cumplió con la carga probatoria.

La valoración de la prueba a que hacen referencia los arts. 397 del Código de Procedimiento Civil y 1286 del Código Civil, supone el análisis crítico e integral del conjunto de los elementos de convicción reunidos e introducidos al proceso; la apreciación de la prueba conlleva para el juzgador el deber de valorar los elementos probatorios en conjunto y no en forma aislada, en otras palabras confrontarlos e integrarlos unos con otros, con el propósito de obtener una conclusión afirmativa o negativa sobre la cuestión que se pretende resolver.

En el caso que se analiza el Tribunal de alzada apreció las declaraciones testificales cursante de fs. 137 a 138 en forma aislada, sin integrar el contenido de esas declaraciones con otros elementos de prueba que se obtienen de los medios probatorios que han sido introducidos en el proceso. En ese sentido, a fs. 6 de obrados cursa el acuerdo conciliatorio suscrito el 7 de diciembre de 2006 entre Víctor Hugo García y Ruth Lana Vargas, a través del cual ambos reconocen que por situación de incompatibilidad de caracteres el primero de los nombrados decidió separarse, esa prueba si bien por si sola no demuestra el tiempo ni la continuidad de la separación, empero evidencia que a la fecha de su suscripción los cónyuges ciertamente se encontraba separados. El acta de inspección judicial cursante de fs. 126 a 127 vlta., evidencia que a tiempo de practicarse dicho actuado en el inmueble en el que según la esposa demandada conviven los cónyuges conjuntamente sus hijos, éstos, ambos mayores de edad, de manera clara y precisa manifestaron que su padre no vive en dicho inmueble desde el año 2006, al respecto la hija Geraldine García, manifestó que su padre salió de la casa por situaciones de violencia y que no regresó; la declaración del testigo José Rodrigo Nisttahuz De la Quintana, cuya acta cursa a fs 137 y vlta., señala que conoce al actor desde hace tres años aproximadamente, que durante todo ese tiempo siempre le vio sólo en su casa, y que el 2008 le comentó que vivía separado de su esposa; en ese mismo sentido declaró el testigo Livius Franz Ruiz Antequera, cuya acta cursa a fs. 138, quien dijo que hace cuatro años el actor le comentó que vivía separado de su esposa y que sabe que el demandante vive solo en un ambiente pequeño en la zona Cuarto Centenario.

De los elementos probatorios antes referidos se establece que es evidente que el actor demostró estar separado de su esposa por más de dos años, separación continuada que no fue apreciada correctamente por el Tribunal de alzada quien se limitó a considerar en forma aislada la declaración de los testigos respecto a que el actor les habría comentado de su separación, sin tomar en cuenta las declaraciones vertidas por los propios hijos de los cónyuges, quienes de manera puntual y precisa señalaron que su padre salió del hogar desde el año 2006 y no retornó al mismo.

Por los fundamentos expuestos se concluye que es evidente que el Tribunal de alzada no valoró la prueba en conjunto en sujeción a las reglas de la sana crítica y que el Juez A quo apreció con mejor criterio el elemento probatorio, llegando a establecer que la causal de divorcio prevista por el art. 131 del Código de Familia fue probada por el demandante.

Por las razones expuestas, corresponde fallar en la forma prevista por los arts. 271-4) y 274 del Código de Procedimiento Civil.

POR TANTO: La Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, con la facultad conferida por el art. 42 numeral 1 de la Ley del Órgano Judicial de 24 de junio de 2010, y en aplicación de los artículos 271 - 4) y 274) CASA el Auto de Vista Nº 60, cursante de fs. 227 y vlta., y deliberando en el fondo mantiene firme y subsistente la sentencia de fs. 161 a 163 vlta., sin responsabilidad por ser excusable el error.

Regístrese, comuníquese y devuélvase.

Relator: Magistrado. Dra. Rita Susana Nava Duran.