TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

S A L A C I V I L

Auto Supremo: 106/2012

Sucre: 11 de mayo de 2012

Expediente: SC-32-12-S

Partes: Dante Hugo Ortuño Antezana c/María Victoria Daza Rea

Proceso: Divorcio

Distrito: Santa Cruz


VISTOS: El recurso de casación en la fondo de fs. 153 a 156 de obrados, interpuesto por María Victoria Daza Rea contra el Auto de Vista de fecha 20 de octubre 2011, cursante de fs. 150 a 151, pronunciada por la Sala Civil Segunda de la Corte Superior de Justicia del Distrito Judicial de Santa Cruz (ahora Tribunal Departamental de Justicia), dentro el proceso de reconocimiento ordinario de divorcio seguido por Dante Hugo Ortuño Antezana contra la recurrente, los antecedentes procesales; y,

CONSIDERANDO I:

ANTECEDENTES DEL PROCESO:

Que, en fecha 17 de noviembre 2009, Dante Hugo Ortuño Antezana interpuso demanda de divorcio en contra de su esposa María Victoria Daza Rea, por la causal prevista en el art. 130 num. 4) del Código de Familia; arguyendo que después de 20 años de matrimonio, aproximadamente desde el año 2000 su esposa empezó a adoptar una conducta diferente y radical, al extremo de brindarle malos tratos de palabras, agresiones verbales y físicas ajenas a los hábitos normales de la convivencia conyugal, por lo que solicitó se declare probada la demanda de divorcio y se proceda a la división y partición de bienes entre ellos un inmueble en la Av. Viedma Nº 598, negocio con inversión de $us.50.000, un vehículo marca Toyota, dos puestos comerciales ubicados en la feria barrio Lindo signados con los números 453 y 454, tres líneas telefónicas con números 3333153, 3363485, 3371308 y bienes muebles y enseres domésticos.

Citada con la demanda, María Victoria Daza Rea a tiempo de contestar negativamente la misma, reconvino por la causal prevista en el art. 130 num. 4) del Código de Familia, advirtiendo que quien actúa de manera violenta, tanto física como verbalmente era su esposo.

Que sustanciado el proceso, conforme consta de fs. 125 a 126 y vlta. el Juez Sexto de partido de Familia de la Capital, mediante Sentencia de 8 de octubre 2010, declaró probada la demanda de divorcio e improbada la reconvencional, disolviendo por tanto el vínculo matrimonial que unía a los esposos Dante Hugo Ortuño Antezana y María Victoria Daza Rea, difiriendo en ejecución de sentencia la división de los bienes gananciales.

Deducida la apelación, la Sala Civil Segunda de la ex Corte Superior del Distrito Judicial de Santa Cruz, confirmó la sentencia impugnada; por lo que la demandada en término hábil interpuso recurso de casación.

CONSIDERANDO II:

HECHOS QUE MOTIVAN LA IMPUGNACION:

La recurrente, señala que:

1.- Se ha incurrido en errores de apreciación de las pruebas, tanto en la primera como en la segunda instancia; toda vez que de su parte presentó fotocopias legalizadas del certificado médico forense en que se demuestra la existencia de malos tratos físicos por parte de su esposo, al igual que las actuaciones realizada ante la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen "FELCC" con el caso signado SCZ 0810301 en las que se denuncia maltrato físico, hecho que fuera corroborado por el demandante a tiempo de prestar su declaración y que dichas acciones fueron dejadas por la recurrente a fin de no continuar con un juicio penal en contra del padre de sus hijos, pruebas que no fueron apreciadas por los jueces de instancia y con los que se demuestra la demanda reconvencional.

2.- Asimismo, señala el proceso de divorcio contiene vicio de nulidad, ya que con la demanda se le habría notificado y no así citado, vulnerándose el art. 7, 90 y 120 num. I y 128 del Código de Procedimiento Civil y correspondiendo que el Tribunal Supremo anule hasta fs. 24 inclusive, cuyo actuado procesal corresponde al de la citación.

Por lo anterior, solicita la recurrente que se case el Auto de Vista impugnado o en su caso se anule el proceso por contener el mismo vicio de nulidad como se expuso.

CONSIDERANDO III:

FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCION:

Interpuesto como se tiene el recurso de casación, extractando del mismo la pretensión que tiene la recurrente, corresponde considerar de principio aquel referido al recurso de casación en la forma, ya que de ser evidente lo impugnado, éste Tribunal ya no ingresaría a la consideración de la infracción de fondo que menciona.

Dicho lo anterior, corresponde precisar que al tratar sobre el tema de nulidades procesales, se debe tomar en cuenta que no se trata de un tema de defensa de meras formalidades, pues, las formas previstas por ley no deben ser entendidas como meros ritos, sino como verdaderas garantías de que el proceso se desarrollará en orden y en resguardo de los derechos de las partes; es por ello que en materia de nulidades procesales existen principios que deben ser tomados en cuenta por el juzgador al momento de declarar la nulidad.

Que, en el caso de autos, la recurrente acusa que no se hubiera procedido a su citación con la demanda, sino a la notificación de la misma por cédula en su domicilio real, así consta de la diligencia de fs. 24 de obrados; por lo que al tenor del art. 7, 90, 120 num. I y 128 del Código de Procedimiento Civil, corresponde se anule obrados hasta dicha actuación procesal. Al respecto habrá que señalar, que de la revisión de obrados, a fs. 23 consta el informe de 27 de noviembre 2009, emitido por el Oficial de Diligencias, quien hizo conocer al juez de la causa que la demandada no fue encontrada en el domicilio real señalado por el demandante y que conforme a procedimiento dejó aviso judicial para retornar al día siguiente; sin embargo al retornar al día siguiente en la hora señalada no pudo encontrar a la demandada para citarla personalmente; por lo que el a quo, conforme indica el decreto de 28 de noviembre 2009 cursante en la misma foja ordenó que en aplicación al art. 121 del Código de Procedimiento Civil, se proceda a la citación a la demandada María Victoria Daza Rea, habiéndose cumplido dicha determinación a través de la diligencia de fs. 24, en la que si bien es evidente indica "notificada" mediante cédula en su domicilio real; es también cierto que conocida la demanda a través de esta diligencia, la demandante contestó la demanda de divorcio y reconvino en su oportunidad, ejercitando a partir de ese momento todos los medios de defensa que la Ley prevé y en momento alguno hizo referencia a la existencia de defecto alguno en dicha diligencia. Si la recurrente consideraba existir error en la citación, de conformidad a lo previsto en el art. 129 del Código de Procedimiento Civil, a tiempo de contestar la demanda debió observar la forma de citación; al presente al haber omitido la falta de forma en la citación, conforme el principio de convalidación que rige las nulidades, habría convalidado el acto procesal ahora impugnado.

De otro lado, habrá que mencionar que dentro de la sustanciación de un proceso como en el caso presente, existen medios de comunicación procesales a través de los cuales el juez como director del proceso hace conocer a las partes sus determinaciones, siendo el principal objetivo justamente ese; es decir el que conozcan y en su caso en el momento que así se determine la parte pueda dar cumplimiento a lo dispuesto por el juez o contestar a una petición. En el presente caso, la diligencia de fs. 24 ha cumplido su cometido ya que en término hábil una vez conocida la demanda de divorcio, la recurrente respondió a la misma. Por lo que al presente no existe motivo para proceder a la nulidad de obrados por el supuesto vicio señalado, correspondiendo al Tribunal Supremo fallar conforme lo previsto en el art. 273 del Código de Procedimiento Civil.

En lo que corresponde a la impugnación en el fondo, respecto a que existió error de hecho en la apreciación de la prueba, toda vez que no fueron apreciados los documentos cursantes de fs. 26 a 43 en los que se demuestra que su persona fue objeto de constantes malos tratos y violencia doméstica; señalar que una vez revisados los antecedentes, es evidente que en la sentencia el a quo simplemente menciona que la reconvencionista ratificándose en la documental presentada ofreció en calidad de prueba testifical declaración de dos ciudadanos; sin embargo no hace referencia alguna sobre dicha documental. Al presente, conforme señalan las mismas, por parte de la recurrente existió denuncia en calidad de víctima por agresión física (lesiones graves y leves) en contra de su esposo Dante Hugo Ortuño Antezana, oportunidad en la cual una vez citado a responder dicha denuncia, el Sr. Ortuño Antezana admitió que tuvieron una discusión y que le dio dos cocachos porque en su relación matrimonial ya no cruzaban palabra solo era una relación de trabajo. Por su parte el médico forense conforme consta a fs. 29 señala que Maria Victoria Daza Rea presentó contusión dolorosa, edema y excoriación en la región parietal izquierda, con impedimento de tres días y a fs. 37 cursa acta de garantías constitucionales por la que Dante Hugo Ortuño Antezana se compromete a no agredir física, psicológica ni verbalmente a la Sra. Maria Victoria Daza con carácter extensivo a sus familiares, tanto en lugares público como privados ni por intermedio de terceras personas. Hechos de agresión en contra de la demandante que son evidentes y que en su momento no fueron valorados por el aquo ni el ad quem; si bien es cierto que las declaraciones testificales no demostraron las afirmaciones de la reconvencionista, sin embargo la documental presentada fue idónea para demostrar la existencia de malos tratos de obra por parte del demandante en contra de la recurrente.

Por las razones expuestas y siendo evidente existir error de hecho en la valoración de la prueba, corresponde al Tribunal resolver conforme señala el art. 271 num. 4) del adjetivo civil.

POR TANTO: La Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, con la facultad conferida por el Art. 42 núm. 1) de la Ley del Órgano Judicial y de conformidad a lo previsto en el Art. 271 núm. 2) y 4), art. 273 y 275 del Código de Procedimiento Civil, declara INFUNDADO el recurso de casación en la forma y respecto al fondo CASA PARCIALMENTE el Auto de Vista de fs. 150 a 151 y deliberando en el fondo declara probada la demanda reconvencional interpuesta por la recurrente con relación al art. 130 num. 4) del Código de Familia, manteniendo subsistente el resto del tenor de dicha resolución.

Siendo inexcusable el error en que han incurrido el a quo y los Vocales signatarios del Auto de Vista impugnado, se les impone multa de un día de su haber mensual a cada uno de ellos, a favor del Tesoro Judicial. A tal efecto, comuníquese a la Dirección Administrativa y Financiera.

Regístrese, comuníquese y devuélvase.

Relator: Mgdo. Rita Susana Nava Duran