S A L A C I V I L

Auto Supremo: Nº 222. Sucre: 28 de Junio de 2011.

Expediente: Nº 8- 08 - S.

Partes: Casta Dañin Salvatierra Vda. de Rodríguez c/ R. Manolo Rodríguez Andrade

Distrito: Beni.

Ministro Relator: Dr. Teófilo Tarquino Mújica.


VISTOS: El recurso de casación en el fondo de fojas 379 a 382 y 385, interpuesto por R. Manolo Rodríguez Andrade y Manuel J. Rodríguez Dañin por si y en representación de Cecilia Andrade Muñoz, Miklos Rodríguez Andrade, Nubia Rita Rodríguez Andrade, José Gabriel Rodríguez Andrade, José José Rodríguez Andrade y José Luís Rodríguez Andrade, contra el Auto de Vista Nº 197/2007 de 4 de diciembre, cursante de fojas 376 a 377, pronunciado por la Sala Civil de la Corte Superior del Distrito Judicial del Beni, dentro del proceso ordinario sobre nulidad de contrato de transferencia, instrumentado en el protocolo Nº 017/2003 y subsecuente nulidad de la Escritura Pública Nº 017/2005 por efecto de la retroactividad y consiguiente cancelación de ambas partidas o registros en Derechos Reales, por error esencial en el objeto del contrato, seguido en principio por Casta Dañin Salvatierra Vda. de Rodríguez y al fallecimiento de aquella continuada por los herederos José Rodríguez Dañin y Neyda Rodríguez Dañin, contra los recurrentes, la respuesta de fojas 401 a 402, la concesión de fojas 403, los antecedentes del proceso, y:

CONSIDERANDO: Que, tramitada la causa, el Juez Primero de Partido Mixto de Guayaramerín, Provincia Vaca Diez del Departamento del Beni, dicto la Sentencia Nº 34/2007 de 10 de septiembre, cursante de fojas 339 a 342, declarando improbada la demanda de nulidad de transferencia y consecuente cancelación de partidas y registros en Derechos Reales, con costas.

Contra la referida sentencia la demandante Neyda Rodríguez Dañin por si y en representación del codemandante José Rodríguez Dañin, interpuso recurso de apelación, el que fue resuelto por Auto de Vista Nº 197/2007 de 4 de diciembre, cursante de fojas 376 a 377, revocando la sentencia de primera instancia y declarando probada la demanda cursante de fojas 9 a 11 y en consecuencia nula la Escritura Pública Nº 017/2003 de transferencia del inmueble urbano cursante de fojas 2 y 3, disponiendo la cancelación en Derechos Reales del registro de los documentos de transferencia efectuadas por los demandados.

Contra el auto de vista, los demandados interponen recurso de casación en el fondo, alegando: Que, el auto de vista al revocar la sentencia, basada exclusivamente en una falsa interpretación de las declaraciones testifícales, excluyendo e ignorando exprofesamente pruebas instrumentales y confesiones judiciales, ha violado el debido proceso desde la óptica de su falta de fundamentación; Manifiesta que, al darle valor a una declaración jurada unilateral por parte de la demandante Casta Dañin Vda. de Rodríguez, sin que esta constituya demostración del hecho alegado en el que funda su demanda, ha incurrido en error de hecho y de derecho en la valoración de la indicada prueba, violando y conculcando los artículos 90, 397, y 476 del Código de Procedimiento Civil, así como el artículo 1286 y 1330 del Código Civil; Indican que el auto de vista ha incurrido en error de hecho, al no haber considerado o darle eficacia jurídica a la pruebas testifícales y de confesión judicial provocada, las cuales demuestran que la vendedora no ha sido inducida a error al momento de la suscripción del contrato. Finalizan su recurso, solicitando que la Corte Suprema deliberando en el fondo, case con la sentencia dictada en primera instancia.

CONSIDERANDO: Planteado de esta forma el recurso de casación y no obstante la confusa y deficiencia argumentativa del mismo, se ingresa a su consideración al contener denuncia sobre errores de hecho y de derecho en la valoración de la prueba de cargo y de descargo, partiendo de las siguientes consideraciones:

1.- La demanda de fojas 9 a 11, interpuesta por la fallecida Casta Dañin Salvatierra Vda. de Rodríguez y continuada por sus herederos José Rodríguez Dañin y Neyda Rodríguez Dañin, centra su petición en la nulidad del contrato de transferencia del inmueble ubicado en la Avenida Federico Román esquina Sucre de la ciudad de Guayaramerín, efectuado a favor de su hijo Manuel José Rodríguez Dañin, por error esencial en el objeto del contrato, bajo el argumento de que su hijo hoy codemandado en su condición de abogado, el cual aprovechando su avanzada edad que le impedía leer, le hizo firmar el indicado documento de transferencia a su favor en la creencia que lo hacia sobre un fundo rustico denominado "El paraíso", ya que nunca manifestó ni demostró su voluntad de transferir el inmueble urbano y menos por la absurda suma de Bs. 40.000 cuanto en los hechos dicho inmueble urbano tiene un valor por encima de los $us. 100.000, acción que la funda en los artículos 450, 452, 474, 546 547, 549 - 4) y 551 del Código Civil.

2.- El error es el concepto equivocado que se tiene de la realidad, consiste en creer verdadero lo que es falso y viceversa. Atendiendo su gravedad y a los efectos que produce, los artículos 474, 475 y 476 del Código Civil, clasifican al error en: 1) esencial, 2) substancial y 3) de cálculo, respectivamente. Ciertamente el error esencial constituye causa de nulidad según se establece el numeral 4) del artículo 549 del Código Civil, empero, éste debe recaer sobre la naturaleza del contrato o sobre el objeto del mismo; cuando una de las partes incurre en el, se dice que no hay acuerdo de voluntades. Cuando el error recae sobre la naturaleza del contrato, cada parte tiene en mira un negocio jurídico distinto, como cuando una entiende concurrir a un empréstito y la otra a una donación, o una entiende arrendamiento y la otra comodato, no hay ni empréstito ni donación, ni arrendamiento ni comodato, porque cada una de las partes ha querido algo diferente, razón por la cual sus voluntades no se han encontrado. En cambio, el error esencial sobre el objeto del contrato, es aquel que recae sobre la identidad del objeto, como si en el contrato de venta el vendedor entendiese vender cierta cosa determinada y el comprador entendiese comprar otra.

CONSIDERANDO: Que, conforme establecen las normas relativas a la carga de la prueba, contenida en las previsiones de los artículos 1283 del Código Civil, con relación al 375 del Procedimiento Civil, quién pretende en juicio un derecho debe probar los hechos en los que funda su pretensión, de igual manera, quien pretende que ese derecho sea modificado, extinguido o declarado como no válido debe probar los fundamentos de su excepción. En otros términos, la carga de la prueba recae sobre quien demanda una determinada pretensión, quedando obligado a probar los hechos en los cuales basa su demanda. Por su parte el demandado puede limitarse a negar la demanda, en cuyo caso, toda la carga de la prueba pasa al demandante, pero si el demandado excepciona o reconviene queda reatado a probar sus excepciones y su contra demanda.

Dentro del marco referido, en la especie, de la documental cursante de fojas 2 y 3 a la cual se le otorga el valor probatorio establecido en el articulo 1289 del Código Civil, así como de las confesiones judiciales provocadas a los demandantes Neyda Rodríguez Dañin y José Rodríguez Dañin, que tienen el valor probatorio establecido en el artículo 1321 del Código Civil, se sabe que, el inmueble rustico denominado "El Paraíso" se ha transferido en el mes de julio del año 2002, por el apoderado de la señora Casta Dañin Vda. de Rodríguez a favor del señor Augusto Mencia Miranda y que los dineros por efecto de la venta fueron utilizados para la implementación de una tienda de abarrotes en la ciudad de Riberalta por parte del señor Nino Rodríguez Dañin y de la demandante Casta Dañin Vda. de Rodríguez y que el contrato de transferencia sobre el inmueble sito en la Avenida Federico Román esquina Sucre, se ha efectuado en el mes de enero del 2003, es decir cuando ya se había vendido el anterior inmueble, conocimiento de hecho que es corroborado por las documentales cursantes de fojas 172, 261 y 266, consistentes en testimonio de poder Notarial Nº 45/2002, mediante el cual la demandante Casta Dañin Vda. de Rodríguez en fecha 14 de enero del 2002, otorga poder amplio y suficiente a favor de su hijo Nino Rodríguez Dañin, para que entre otras facultades pueda vender la propiedad denominada "El Mirador "; Fotocopia legalizada de la escritura de venta del fundo rustico denominado "El paraíso" antes "El Mirador", efectuada por Nino Rodríguez Dañin en representación de Casta Dañin Vda. de Rodríguez y a favor de Augusto Mencia Miranda, en fecha 10 de julio del 2002; Testimonio de poder Notarial Nº 570/2002, de 5 de septiembre del 2002, mediante el cual la demandante Casta Dañin Vda. de Rodríguez otorga poder amplio y suficiente a su hijo Manuel José Rodríguez, para que asuma defensa y eviccione el fundo rústico denominado "El Paraíso" o "El Mirador" a favor del señor Augusto Mencia Miranda, contra cualquier forma de demanda que interpongan sus hijos José y Neyda Rodríguez Dañin para invalidar la transferencia; De ahí se infiere que, en la celebración del contrato de transferencia del inmueble sito en avenida Federico Román esquina Sucre, suscrito entre la demandante Casta Dañin Vda. de Rodríguez y el demandado Manuel José Rodríguez Dañin, ambas voluntades concurrieron para efectivizar la transferencia del derecho de propiedad del inmueble; y el objeto de esa transferencia se encontraba debidamente singularizado e individualizado por la vendedora y el comprador, resultando ser el mismo que tuvieron en la mente a tiempo de celebrar ese contrato. No obstante de ello, resulta oportuno aclarar que, para que exista error, este debe ser generalmente involuntario, en todo caso, no debe ser obra del otro contratante, por cuanto si el error es provocado por la otra parte, aprovechándose de las circunstancia o valiéndose procedimientos ilícitos precisamente para producir o inducir a ese error o para evitar que quien lo sufre llegue a descubrirlo, estamos frente al dolo, previsto por el artículo 482 del Código Civil, en virtud al cual se invalida el consentimiento cuando los engaños usados por el otro contratante son tales que sin ellos el otro no habría contratado. El dolo consiste pues en la intención positiva de engañar o de mantener en error a la otra parte para inducirla a consentir; lo que caracteriza al dolo es siempre el empleo de procedimientos ilícitos con el propósito de engañar a la persona cuyo consentimiento se trata de obtener, como señala el Tratadista chileno Arturo Alessandro Rodríguez. En ese marco, la diferencia entre dolo y error reviste trascendental importancia para el derecho, pues, si el consentimiento estuvo viciado por dolo, ese aspecto constituye causal de anulabilidad como prevé el artículo 554 - 4) del Código Civil, en cambio si lo que se alega es error esencial, ese aspecto constituye causal de nulidad al tenor del articulo 549 - 4) del Código Civil. Hecha esa aclaración, en el caso de autos, el error esencial en el objeto del contrato alegado por la parte demandante no ha sido demostrado, habiéndose incumplido con la carga probatoria impuesta por los artículos 1283 del Código Civil y 375 del Código de Procedimiento Civil, como acertada sostuvo el juez de primera instancia, máxime si los hechos expuestos en la demanda están enfocados en otro sentido, es decir, a la incapacidad circunstancial prevista en el parágrafo II del artículo 484 con relación al artículo 554-3) del Código Civil.

Que, el Tribunal Ad quem para revocar la sentencia y declarar probada la demanda de nulidad de transferencia se baso fundamentalmente en las pruebas testifícales de cargo cursante de fojas 243 a 246, 250 y 251, que si bien son coincidentes en cuanto a la afirmación de que la demandante Casta Dañin Vda. de Rodríguez no tenía intención de vender su inmueble urbano, ésta no podían generar convicción en el tribunal al tenor del artículo 476 del Código de Procedimiento Civil, al estar disminuidas en su fuerza probatoria por ser sólo referenciales y provenir de personas con un interés directo en el litigio (miembros de su iglesia que pretenden beneficiarse con una parte del inmueble), al margen de no estar relacionadas de manera directa con el supuesto error esencial en el objeto del contrato, lo que hace ver que el Tribunal de alzada ha incurrido en error de derecho en la apreciación de las indicadas pruebas, conculcando lo establecido en el artículo 1330 del Código Civil. Por otro lado, la declaración jurada unilateral efectuada ante Notario y testigos presentes por la parte de la demandante Casta Dañin Vda. de Rodríguez y que cursa de fojas 7 y 8, a través de la cual niega haber vendido el inmueble sito en la avenida Federico Román esquina Sucre a su hijo Manuel José Rodríguez Dañin, al tratarse de una confesión extrajudicial efectuada frente a terceros, por disposición del artículo 1322 - II del Código Civil, sólo podía valer como indicio, dejando su apreciación y admisión a la prudencia del juez el cual para su valoración necesariamente debió relacionar con otros medios probatorios; de ahí es que, este elemento probatorios resultaba insuficiente para generar convicción en el tribunal de apelación, para sostener aquella pretensión contenida en la demanda en sentido de que, en la suscripción del documento de transferencia contenido en el testimonio de propiedad Nº 017/2003, de 31 de enero, cursante de fojas 2 y 3, hubo error esencial en el objeto del contrato. Por lo expresado, se evidencia que el Tribunal ad quem ha incurrido en error de hecho, al violar lo establecido en el articulo 1322 - II del Código Civil. Asimismo, al no haber valorado las pruebas de cargo consistentes en confesión judicial provocada a los demandantes Neyda Rodríguez Dañin y José Rodríguez Dañin cursante de fojas 231 a 235 y 269 a 270, así como las declaraciones testifícales cursantes de fojas 311 a 312, restándoles validez jurídica, ha incurrido en error de derecho violando lo establecido en los artículos 1330 y 1321 del Código Civil. Por otra parte, al no haber dado valor legal a las pruebas documentales de cargo cursantes de fojas 2 y 3, 172, 261 y 266, ha incurrido en error de hecho en clara vulneración de los artículos 1289 y 1311 del Código Civil.

Por lo expuesto, al haberse demostrado la existencia de errores in judicando en el auto de vista en relación al inciso 3) del artículo 253 del Código de Procedimiento Civil, corresponde fallar aplicando los artículos 271 - 4) y 274 del Código de Procedimiento Civil.

POR TANTO: La Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en ejercicio de la atribución prevista en el artículo 58-1) de la Ley de Organización Judicial, CASA el auto de vista recurrido y deliberando en el fondo mantiene subsistente la sentencia de primera instancia. Sin responsabilidad por ser excusable.

En cumplimiento del artículo 77 de la Ley de Organización Judicial y artículo 278 del Código de Procedimiento Civil, se convoca a fojas 429 al Dr. Hugo R. Suárez Calbimonte, Ministro de la Sala Social y Administraiva Primera, para formar resolución, quien es de voto disidente.

Ante la disidencia presentada y en aplicación del artículo 279 del Código de Procedimiento Civil, se convoca a fojas 432, al Ministro Dr. Esteban Miranda Terán, Presidente de la Sala Social y Administrativa Segunda, para formar resolución.

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

Fdo. Teófilo Tarquino Mújica

Fdo. Ángel Irusta Pérez

Fdo. Esteban Miranda Terán

Proveído.- Amelia J. Mújica Santalla. Secretaria de Cámara de la Sala Civil

Libro Tomas de Razón 2/2011