SALA CIVIL PRIMERA

AUTO SUPREMO N° 131 Sucre, 15 de Junio de 2005

DISTRITO : Chuquisaca PROCESO: Ordinario sobre usucapión

PARTES : Nicolaza Solis y otros c/ Personas desconocidas

MINISTRO RELATOR: Dr. Armando Villafuerte Claros

 

VISTOS: El recurso de casación en la forma y en fondo presentado a fs. 235-239 y vta. contra el auto de vista de fs. 228 y vta., de fecha 10 de marzo de 2003, en el proceso ordinario sobre usucapión seguido por Nicolasa Solis, María Jhiraldy y Helen Lizbeth Arnez Solis contra personas desconocidas, el dictamen del Fiscal General de la República; lo actuado en el proceso, y

CONSIDERANDO: Pronunciada la sentencia de fs. 201-203 por el Juez de Partido de Padilla del Departamento de Chuquisaca, en fecha 30 de octubre de 2002, declarando improbada la demanda, con imposición de costas, resolución contra la cual las demandadas apelan a fs. 206-209 vta., y elevado el proceso a la Corte Superior de Chuquisaca, la Sala Civil Primera pronuncia el auto de vista de fs. 228 y vta. por el que confirma en todas sus partes, con costas. Contra este fallo de segunda instancia, las mismas demandantes recurren de casación en la forma y en el fondo a fs. 235-239 y vta.

CONSIDERANDO: En el recurso de casación en la forma manifiestan que el proceso se ha desarrollado con evidentes vicios de nulidad, luego hacen una breve relación del proceso y señalan algunos actos procesales que, en concepto de las recurrentes, constituyen causas de nulidad, y que el juez de primera instancia incurrió en error de procedimiento prescrito por los arts. 353 y 354 del Código de procedimiento civil, por lo que solicitan anular obrados hasta el vicio más antiguo, vale decir, hasta el momento en que Félix Arnez sea declarado rebelde o en su caso sea notificado con el auto de relación procesal.

En cuanto al recurso de casación en el fondo, señalan error de interpretación y aplicación indebida del art. 138 del citado Sustantivo civil y que, por tanto, al ad quem le correspondía analizar únicamente: a) "El cronológico, tiempo de 10 años y, b) el material, que es la posesión continuada por ese lapso.

Acusan también error de hecho y de derecho en la valoración de la prueba de cargo, y que no se ha tomado en cuenta las declaraciones testificales de cargo, ni la inspección ocular, que demuestran que el inmueble es ocupado por ellas y que han efectuado construcciones, mejoras y remodelaciones. Agregan que Félix Arnez R. se hizo propietario del inmueble objeto de la litis con posterioridad a la demanda. "Demás está decir -afirman- que no entra en tela de juicio la discusión de ningún derecho propietario; consiguientemente, acusan también la violación de los arts. 1287 y 1538 del Código civil".

Con tales fundamentos, solicitan a este Tribunal Supremo casar el auto de vista recurrido.

CONSIDERANDO: El examen de los datos que proporciona el proceso, se evidencia, en cuanto al recurso de casación en la forma, que los defectos o vicios de nulidad que las recurrentes señalan, no fueron oportunamente denunciados, de modo que, conforme a lo dispuesto por el numeral 3) del art. 258 del Código de procedimiento civil, hacen improcedente considerarlos en casación.

Y en lo que al recurso de casación en el fondo, no se evidencia que el juez de primera instancia o el tribunal de alzada hubieran interpretado erróneamente el art. 138 del Código civil y menos error de hecho o de derecho en la apreciación de la prueba, conforme manifiestan las recurrentes; al contrario, han actuado correctamente al pronunciar la sentencia de primer grado, como también al dictar el auto de vista recurrido, considerando que el inmueble que se pretende usucapir es propio de Félix Arnez Rodríguez, suegro y abuelo de las demandantes, como manifiesta la resolución recurrida y que si es cierto que éstas lo ocupan, tal detentación se explica en la innegable presunción de tolerancia prevista en el art. 90 del Sustantivo civil, y más aún en los sentimientos de afecto originado en la relación de parentesco de quienes, como el caso de las nietas, son descendientes en línea directa del demandado, y del afecto que igualmente se presume respecto a la nuera.

Al margen de lo anotado, tal como lo expresa la sentencia de primera instancia, el proceder de las recurrentes, al dirigir su demanda contra personas desconocidas, desconocer el domicilio del demandado, pese al parentesco que los une, no sólo han pretendido dejarlo en total indefensión, sino que su conducta fue en todo momento fraudulenta y maliciosa.

Es evidente que para la usucapión decenal no se precisa la buena fe, pero, para iniciar y tramitar una demanda como la que origina el proceso que nos ocupa, sí es imprescindible, tal como lo dispone el numeral 5) del art. 3 del Código de procedimiento civil. En este sentido, los de instancia han procedido también con absoluta corrección y moralidad. La buena fe en materia procesal consiste en la convicción de que se actúa respetando la ley, la moral y el derecho de terceros; por eso es que se acude no con poca frecuencia a calificar la buena fe de los litigantes. La ley y la Justicia se inclinan siempre a favor de quien actúa de acuerdo a los principios de la buena fe y de la moral, no al contrario.

POR TANTO: La Sala Civil Primera de la Corte Suprema de Justicia, con la facultad que le confieren los arts. 271-2) y 273 del Código de procedimiento civil, de acuerdo con el dictamen del Fiscal General de la República, declara INFUNDADO el recurso de casación en la forma y en el fondo presentado a fs. 235-239 y vta. presentado por Nicolasa Solis, María Jhiraldy y Helen Lizbeth Arnez Soliz contra el auto de vista de fs. 228 y vta.; con costas. Se regula el honorario de abogado en la suma de Bs. 1.000, que el Tribunal de apelación mandará cumplir.

MINISTRO RELATOR: Dr. Armando Villafuerte Claros.

Regístrese y devuélvase.

Firmado : Dr. Armando Villafuerte Claros.

Dra. Emilse Ardaya Gutiérrez.

Proveído : Sucre, 15 de Junio de 2005.

Patricia Parada Loras.

Secretaria de Cámara de la Sala Civil Primera.