TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

                                                        S A L A C I V I L



Auto Supremo: 219/2019

Fecha: 07 de marzo de 2019

Expediente: O-35-18-S

Partes: Gilka Maritza Ayala Gutiérrez c/ José Luis Pacheco Canizares.    

Proceso: Determinación judicial de bien ganancial.

Distrito: Oruro. 

VISTOS: El recurso de casación planteado por Gilka Maritza Ayala Gutiérrez (fs. 186 a 188), impugnando el Auto de Vista Nº 90/2018, pronunciado el 22 de junio, por la Sala Civil, Comercial, Familia, Niñez y Adolescencia Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de Oruro, cursante de fs. 177 a 184, en el proceso de determinación judicial de bien ganancial, seguido por la recurrente contra José Luis Pacheco Canizares; Auto de concesión de fs. 191, Auto Supremo de Admisión Nº 779/2018-RA de 16 de agosto de fs. 196 a 197 vta., y todo lo inherente:

CONSIDERANDO I:

ANTECEDENTES DEL PROCESO

1. Gilka Maritza Ayala Gutiérrez planteó demanda ordinaria de determinación judicial de bien ganancial contra José Luis Pacheco Canizares de fs. 11 a 12 subsanada a fs. 16, apersonándose el demandado, excepcionando y contestando negativamente por memorial de fs. 36 a 37, tramitado así el proceso hasta la emisión de la sentencia.

2. El 28 de febrero de 2018, el Juez  Público de Familia Primero de la ciudad de Oruro, dictó Sentencia Nº 33/2018 declarando: PROBADA  la determinación de bien ganancial, consiguientemente declaró bien ganancial de propiedad de los ex esposos José Luis Pacheco Canizares y Gilka Maritza Ayala Gutiérrez el inmueble ubicado en la calle Tacna, lote Nº 13, manzana B-1, zona Norte de la ciudad, registrado aún bajo la partida Nº 1475, del libro de propiedades de 1987 como bien de la comunidad de gananciales de las partes con todos los derechos y obligaciones que corresponda. 

3. Apelada la sentencia por el demandado (fs. 158 a 159 vta.), el 22 de junio de 2018, la Sala Civil, Comercial, Familia, Niñez y Adolescencia Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de Oruro, emitió el Auto de Vista Nº 90/2018 (fs. 177 a 184.) CONFIRMANDO la sentencia, bajo el fundamento que si bien correspondió a ambos ex cónyuges este bien inmueble ganancial; fue dispuesto por estos a favor de sus tres hijos, así también ratificaron los fundamentos de la sentencia con la modificación in fine del primer párrafo correspondiente a la parte resolutiva relativa a: “con todos los derechos y obligaciones que corresponda” por lo siguiente: “respetando el derecho de ambos ex esposos de haber dispuesto de manera libre y voluntaria que el referido bien inmueble sea a favor de sus tres hijos Marcia, Roció Nadia y José Luis todos de apellidos Pacheco Ayala, correspondiendo en consecuencia el registro en Derechos Reales a favor de los mencionados tres hijos” manteniéndose en los demás incólume la sentencia.

CONSIDERANDO II:

CONTENIDO DEL RECURSO DE CASACIÓN

Conforme lo expuesto del recurso de casación de la demandante Gilka Maritza Ayala Gutiérrez, se extractan los siguientes reclamos:

1. Denunció vulneración de los arts. 219.I y 385 de la Ley Nº 603, mencionó que el Auto de Vista recurrido debió circunscribirse a los puntos resueltos que hayan sido objeto de la apelación puesto que luego que el A quo declaro bien ganancial en favor de los ex esposos, apeló la sentencia, pero nunca fundamentó ni impetró que el objeto de autos sea a favor de sus tres hijos ni solicitó se registre a favor de ellos.

Bajo ese fundamento, el Auto de Vista se alejó de lo resuelto por la A quo y del fundamento real de la apelación, otorgando más de lo solicitado.

2. Demandó vulneración al art. 1538 del Código Civil, porque el demandante nunca perfeccionó ni inscribió el derecho propietario de sus hijos, puesto que para hacer valer la reiterada conciliación y transferencia en favor de ellos, debió estar perfeccionada e inscrita en Derechos Reales.

Por ello manifestó que en este proceso en observancia del art. 1538 del Código Civil, el objeto de autos debe determinarse como ganancial entre los cónyuges, en el entendido que de existir reiterados actos de manifestación en sentido de que el bien inmueble sería del demandado (ex cónyuge) y siendo el objeto de la demanda la declaración de ganancialidad cuya sentencia declaró probada más el Auto de Vista al modificar fue en desconocimiento del art. 1538 del Código Civil.

Concluyó solicitando casar el Auto de Vista recurrido, declarando probada en todas sus partes la demanda estableciendo el bien como ganancial de propiedad de los ex esposos.

De la respuesta al recurso de casación.

No existe respuesta.

CONSIDERANDO III:

DOCTRINA LEGAL APLICABLE

III.1. Teoría de los actos propios.

Sobre el tema podemos citar el Auto Supremo Nº 658/2014 de fecha 06 de noviembre, señala: “no resulta coherente que ahora pretenda negar sus propios actos contrariando sus propias declaraciones, actitud que atenta la buena fe y la lealtad que se deben quienes suscriben contratos con prestaciones recíprocas, o quienes participan en un litigio, para mejor entendimiento, resulta pertinente referirnos a la teoría de los actos propios, definida la misma por los doctrinarios como : “La doctrina de los actos propios es un principio general del derecho, fundado en la buena fe, que impone un deber jurídico de respeto y sometimiento a una situación jurídica creada anteriormente por la conducta del mismo sujeto, evitando así la agresión a un interés ajeno y el daño consiguiente”, cuyo fundamento reposa en el hecho de que resulta inadmisible que un litigante o contratante sostenga su postura invocando hechos que contraríen sus propias afirmaciones o asuma una actitud opuesta a la tomada anteriormente en otro acto. La teoría de los actos propios prohíbe la sorpresa, la volubilidad en el actuar de las partes preservando el ámbito del litigio judicial, pero también el de las relaciones contractuales, de los cambios bruscos de conducta, sean estos culposos o malintencionados; el Dr. Marcelo J. López Mesa en su obra: “la doctrina de los actos propios: esencia y requisitos de aplicación”, refiere: “Se ha resuelto que la doctrina de los propios actos importa una barrera opuesta a la pretensión judicial, por la cual se impide el obrar incoherente que lesiona la confianza suscitada en la otra parte de la relación e impone a los sujetos un comportamiento probo en las relaciones jurídicas, pues no es posible permitir que se asuman pautas que suscitan expectativas y luego se auto contradigan al efectuar un reclamo judicial”.

III.2. De la valoración de la prueba.

José Decker Morales en su obra Código de Procedimiento Civil comentarios y concordancia señala que: “…producida la prueba, el juez comienza a examinarla, tratando de encontrar la existencia del hecho o hechos afirmados por las partes. Finalmente de ese examen puede salir la verdad, cuando encuentre conformidad de los hechos afirmados, con la prueba producida; también puede suceder lo contrario, “todo depende de la eficacia de los elementos que se hayan utilizado en la investigación”. Este proceso mental Couture- llama “la prueba como convicción”.

Así también, Víctor De Santo, en su obra “La Prueba Judicial” (Teoría y Práctica), indica: Con relación al principio de unidad de la prueba, “El conjunto probatorio del proceso forma una unidad y, como tal, debe ser examinado y merituado por el órgano jurisdiccional, confrontando las diversas pruebas (documentos, testimonios, etc.), señalar su concordancia o discordancia y concluir sobre el convencimiento que de ellas globalmente se forme”.

El principio de comunidad de la prueba es: “La prueba no pertenece a quien la suministra; por ende, es inadmisible pretender que sólo beneficie al que la allega al proceso. Una vez incorporada legalmente a los autos debe tenérsela en cuenta para determinar la existencia o la inexistencia del hecho sobre el cual versa, sea que resulte favorable a quien la propuso o al adversario, quien bien puede invocarla”.

Principios que rigen en materia civil, y orientan a los juzgadores en la labor valorativa del universo probatorio introducido al proceso en el sentido de que toda prueba una vez ofrecida por las partes y admitida por el juez conforme a procedimiento, se convierte en prueba del proceso y no de una sola de las partes, esto con la finalidad de llegar a la verdad real de los hechos, en cuya valoración simultáneamente también se aplica el principio de unidad o valoración conjunta de la prueba y no de manera aislada, y que el juzgador debe tomar en cuenta, pues está en la obligación de apreciar y valorar todas las pruebas en su conjunto que deben ser integradas y contrastadas, conforme mandan los arts. 1286 del CC, y 397 del Código de Procedimiento Civil.  

En este marco este Supremo Tribunal a través de diversos fallos  entre ellos el Auto Supremo N° 240/2015 a orientado que: “…respecto a la valoración de la prueba, resulta loable destacar que es una facultad privativa de los Jueces de grado, el apreciar la prueba de acuerdo a la valoración que les otorga la ley y cuando ésta no determina otra cosa, podrán hacerlo conforme a su prudente criterio o sana crítica, según dispone el art. 1286 del Código Civil concordante con el art. 397 parágrafo I de su procedimiento.  Ésta Tarea encomendada al Juez es de todo el universo probatorio producido en proceso (principio de unidad de la prueba), siendo obligación del Juez el de valorar en la Sentencia las pruebas esenciales y decisivas, conforme cita el art. 397 parágrafo II del código adjetivo de la materia, ponderando unas por sobre las otras; constituyendo la prueba un instrumento de convicción del Juez, porque él decide los hechos en razón de principios de lógica probatoria, en consideración al interés general por los fines mismos del derecho, como remarca Eduardo Couture”.

CONSIDERANDO IV:

FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN.

1. Denunció vulneración de los arts. 219.I y 385 de la Ley Nº 603, porque el Auto de Vista recurrido debió circunscribirse a los puntos resueltos que hayan sido objeto de la apelación puesto que luego que el A quo declaró bien ganancial en favor de los ex esposos, apeló la sentencia, pero nunca fundamentó ni impetró que el objeto de autos sea a favor de sus tres hijos ni solicitó se registre a favor de ellos.

Bajo ese fundamento, el Auto de Vista se alejó de lo resuelto por la A quo y del fundamento real de la apelación, otorgando más de lo solicitado.

Al respecto corresponde revisar el recurso de apelación interpuesto por el demandado cursante de fs. 158 a 159 y vta., en los puntos 6) y 8) donde el demandante refirió que la madre dispuso voluntariamente el bien a favor de los hijos, así también cursa en el proceso de fs. 4 a 5 y vta., los actuados de la sentencia del proceso de divorcio de 29 de agosto de 1996, donde se estableció que: “… los bienes gananciales quedan en beneficio de los hijos, conforme el acuerdo suscrito entre partes a fs. 18”.

Asimismo, cursa en el proceso a fs. 92, memorial de ofrecimiento de prueba del demandado donde ratificó que el lote de terreno objeto de la litis conforme al acuerdo suscrito entre partes en el proceso de divorcio, quedó a favor de los hijos.

Así la sentencia cursante a fs. 155 vta., entre los hechos que fueron considerados se tiene el punto 2) que estableció como hecho probado: “Que, de la prueba literal de fs. 4-6 vlta.-, consistente en fotocopias legalizadas de la sentencia en cuestión se dispuso que los bienes queden a favor de los hijos”.

En esa relación de hechos, no se observa que el Auto de Vista haya otorgado más de lo solicitado ni que haya vulnerado ninguna normativa al respecto, por lo que sus reclamos devienen en infundados.

2. Demandó vulneración al art. 1538 del Código Civil, porque el demandante nunca perfeccionó, ni inscribió el derecho propietario de sus hijos, puesto que para hacer valer la reiterada conciliación y transferencia en favor de ellos, debió estar perfeccionada e inscrita en Derechos Reales.

Por ello manifestó que en este proceso en observancia del art. 1538 del Código Civil, el objeto de autos debe determinarse como ganancial entre los cónyuges, en el entendido que de existir reiterados actos de manifestación en sentido de que el bien inmueble sería del demandado (ex cónyuge) y siendo el objeto de la demanda la declaración de ganancialidad cuya sentencia declaró probada más el Auto de Vista al modificar fue en desconocimiento del art. 1538 del Código Civil.

Al respecto y de la revisión al proceso se puede establecer que en el contenido de la literal a fs. 5 correspondiente a la sentencia en el proceso de divorcio, se estableció que “…Los bienes gananciales quedan en beneficio de los hijos, conforme al acuerdo suscrito entre partes a fs. 18”. En relación a ello se tiene que en el caso de autos la resolución de alzada decidió confirmar la sentencia modificando el texto del primer párrafo de la sentencia, respetando la voluntad ya expresada en un proceso anterior donde ambos cónyuges definieron los bienes gananciales a favor de sus hijos Marcia, Rocio Nadia y José Luis, estableciendo el registro propietario en favor de los tres.

Con base a ello la recurrente no puede actuar negando su voluntad declarada en otro proceso anterior, siendo que el Auto de Vista impugnado es coherente a lo que la misma decidió, por lo tanto no puede negar sus actos contrariando sus propias declaraciones que fueron parte en un litigio,  en  relación a ello existe la teoría de los actos propios, tal como lo establece el punto III.1 en la doctrina de la presente resolución, teoría que es definida por los doctrinarios como: “La doctrina de los actos propios es un principio general del derecho, fundado en la buena fe, que impone un deber jurídico de respeto y sometimiento a una situación jurídica creada anteriormente por la conducta del mismo sujeto, evitando así la agresión a un interés ajeno y el daño consiguiente”.

Por lo tanto la recurrente no puede fundar un reclamo en contra de lo que ella misma decidió, máxime si el Auto de Vista recurrido está determinando consolidar en definitiva el derecho propietario de sus tres hijos que resultan ser los beneficiarios consolidados de un derecho ganancial que ya fue dispuesto por ella en favor de los mismos, no pudiendo pretender recuperar bajo ciertos reclamos insulsos una ganancialidad ya dispuesta y otorgada en favor de otros con sentencia consolidada, puesto que de acuerdo al art. 1538.III del Código Civil no es necesario exigir el registro se los actos o negocios en el registro de Derechos Reales, puesto que entre los intervinientes suscriptores del contrato, sus efectos se mantienen válidos.

En mérito a lo expuesto, sus reclamos resultan ser infundados.

De la respuesta al recurso de casación.

No existe respuesta.

POR TANTO: La Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, con la facultad conferida por el art. 42. I.1 de la Ley del Órgano Judicial y en aplicación a lo previsto en 220.II del Código Procesal Civil, declara INFUNDADO el recurso de casación interpuesto por Gilka Maritza Ayala Gutiérrez mediante memorial cursante de fs. 186 a 188; y, en consecuencia, firme y subsistente el Auto de Vista N° 90/2018 de 22 de junio, con costas y costos.

Regístrese, comuníquese y devuélvase.

Relator: Magistrado Dr. Marco Ernesto Jaimes Molina.