TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

                                                                            S A L A   C I V I L



Auto Supremo: 33/2019        

Fecha: 28 de enero de 2019  

Expediente: B-12-18-S

Partes: Julia Galarza Herrera de Viruez. c/ Elma Teresa Zelada Chávez.  

Proceso: Acción negatoria y reivindicación.                                     

Distrito: Beni.

VISTOS: El recurso de casación de fs. 118 a 121, interpuesto por Elma Teresa Zelada Chávez, contra el Auto de Vista Nº 78/2018 de 26 de abril, cursante de fs. 113 a 115, pronunciado por Sala Civil Mixta de Familia, Niñez y Adolescencia, Violencia Familiar o Doméstica y Pública del Tribunal Departamental de Justicia del Beni, en el proceso de acción negatoria y reivindicación seguido por Julia Galarza Herrera contra la recurrente; el Auto de concesión de fs. 125, y todo lo inherente:  

CONSIDERANDO I:

ANTECEDENTES DEL PROCESO

1. Julia Galarza Herrera de Viruez por memorial de fs. 17 a 19, interpuso demanda acción negatoria reivindicatoria contra Elma Teresa Zelada Chávez quien a su vez responde negativamente y plantea reconvención de usucapión decenal cursante de fs. 28 a 29 vta.

2. El Juez Público Civil y Comercial Nº 3 de la ciudad de Trinidad pronunció la Sentencia Nº 88/2017 de 26 de junio, cursante de fs. 88 a 90, que declarando PROBADA la demanda acción reivindicatoria y negatoria, e IMPROBADA la demanda reconvencional de usucapión decenal, disponiéndose la restitución de la superficie de 94,50 mts.2 conforme a los informes periciales del Gobierno Autónomo Municipal de Trinidad.

3. Resolución que fue apelada por Elma Teresa Zelada Chávez de fs. 93 a 94 emitiéndose el Auto de Vista Nº 78/2018 de 26 de abril, CONFIRMANDO la Sentencia, con costas, bajo los siguientes fundamentos:

De conformidad al art. 1283 del CC, es obligación del apelante probar los extremos que hacen a su reconvención en el marco establecido del art. 138 con relación al art. 87 ambos del CC; que la demandada no prueba que existió el animus o propósito al no consolidarse la posesión de litis de los 94.50 mts.2 que no evidencia la existencia de ningún elemento; que de análisis de la pruebas únicamente se vislumbra un muro perimetral en la inspección ocular, asimismo se demuestra que por la venta a Eliana Viruez Galarza de fecha 2 de enero de 2015, siendo elemento suficientes para desestimar la demanda reconvencional que la misma ratifica el hecho de ser ella misma la vendedora del inmueble en litis, que por folio real con documento público de la compra venta el 2 de enero de 2015 fecha aproximada de la construcción del muro perimetral, base fundamental de los elementos probatorios al no tener posesión del inmueble, sino de detentación, no se cumple con la posesión exigida por el art.138 del CC.

CONSIDERANDO II:

DEL CONTENIDO DEL RECURSO DE CASACIÓN

Primer punto, acusa violación por el Tribunal de Alzada al haber infringido los arts. 87, 138 y 1286 del CC, y aplicación indebida el art. 1453 del CC, al valorar la prueba en su libre arbitrio y no en base a la sana critica, ya que la prueba cursante en lo obrado de inspección judicial, testificales, demanda y contestación no acreditan que la recurrente es detentadora, asimismo la demandada acredita tener corpus y animus al tener posesión y venir ocupando de manera pacífica, pública y continua la superficie de 94.50 mts.2.

Segundo punto, reclama que el Ad quem incurrió en una interpretación errónea de hecho sobre la apreciación de las pruebas el testimonio de compra venta a Eliana Viruez Galarza de 2 de enero de 2015 de igual manera la audiencia de inspección ocular y testificales acreditan que tiene la posesión de la superficie de litis de 94.50 mts.2, por cuanto la recurrente aclara que contaría con el corpus y el animus para que proceda la usucapión decenal.

Por razones expuestas solicita que se case el Auto de Vista recurrido y deliberando se declare probada la demanda de usucapión decenal.

Respuesta al recurso de casación.

No cursa respuesta de la parte contraria.

CONSIDERANDO III:

DOCTRINA APLICABLE AL CASO

III.1. De la acción reivindicatoria.

Al respecto, corresponde precisar lo que el art. 1453 del Sustantivo Civil establece: “I. El propietario que ha perdido la posesión de una cosa puede reivindicarla de quien la posee o la detenta”, de lo señalado se deduce que la reivindicación al ser una acción real, tiene como objetivo la defensa de la propiedad y la respectiva posesión que emerge de ella, está dirigida contra aquella persona que tenga la posesión de la cosa sin ostentar ningún derecho o título que le faculte para la posesión; en otras palabras la acción de reivindicación está destinada para que el propietario que haya perdido la posesión de una cosa (legitimación activa), pueda reclamar la restitución de la misma, en razón a que tiene derecho a poseerla, en contra del poseedor que no es propietario y que se encuentra en posesión de la misma (legitimación pasiva), siendo esta acción imprescriptible, salvo los efectos que produzca la adquisición de la propiedad por otra persona en virtud de usucapión, quedando claro, que la acción de restitución o devolución de la propiedad de un tercero es imprescriptible, no siendo afectada por el transcurso del tiempo y puede ser aplicada en cualquier momento, por el propietario de un bien inmueble.

En ese entendido y toda vez que lo que se pretende recuperar con esta acción es la posesión de la cosa, resulta pertinente señalar que quien interponga dicha acción debe cumplir con ciertos requisitos que hacen procedente a la misma, que a decir del autor Alexander Rioja Bermúdez en su artículo “Mejor Derecho de Propiedad y Reivindicación”, son tres: 1. El derecho de dominio de quien se pretende dueño; 2. La determinación de la cosa que se pretende reivindicar y; 3. La posesión de la cosa por el demandado. De dichos requisitos y haciendo hincapié en el primero de estos, debemos precisar que el mismo debe ser acreditado con título idóneo que demuestre que quien pretende dicha tutela sea el titular de la cosa que se pretende reivindicar, pues al estar reservada la interposición de dicha acción únicamente al propietario que no tiene la posesión física de la cosa, no resulta viable que la misma sea interpuesta por quien no acredita tal extremo, es decir por quien no tenga la legitimación activa para interponer la misma; sobre el segundo requisito debemos señalar que la determinación de la cosa debe ser acreditada documentalmente y de manera precisa, es decir que se debe identificar plenamente el inmueble tanto en su ubicación, superficie y limites; finalmente quien pretende reivindicar debe demostrar que el demandado es quien se encuentra en posesión física del inmueble.

De igual forma, en relaciona los requisitos que hacen viable la acción reivindicatoria corresponde citar a Arturo Alessandri R., que sobre la reivindicación señaló que: “…la acción reivindicatoria el actor no pretende que se declare su derecho de dominio, puesto que afirma tenerlo sino que demanda la restitución de la cosa a su poder por el que la posee.”; de lo expuesto se tiene que esta acción se encuentra reservada para el titular del derecho propietario, derecho que por su naturaleza, conlleva la “posesión” emergente del derecho mismo, por lo que el propietario que pretende reivindicar no necesariamente debió estar en posesión corporal o natural del bien, en consideración a que tiene la “posesión Civil”, que está a su vez integrado por sus elementos “corpus” y “ánimus”.

III.2. De la prueba y su valoración.

José Deker Morales en su obra Código de Procedimiento Civil Comentado y Concordado, Pág. 240, nos menciona respecto de la prueba al profesor Hugo Alsina, quien nos dice: “En su acepción lógica, probar es demostrar la verdad de una proposición, pero en su significado corriente, expresa una operación mental de comparación. Desde ese punto de Vista la prueba judicial es la confrontación de la versión de cada parte con los medios producidos para abonarla”.
Los hechos y los actos jurídicos dice Couture son objetos de afirmación o negación en el proceso. Pero como el juez es normalmente ajeno a esos hechos sobres los cuales debe pronunciase, no pueden Sentencia r teniendo en cuentas las simples manifestaciones de las partes; entonces debe disponer de medios para verificar la exactitud de esas proposiciones”, al respecto es menester comprobar la verdad o falsedad de ellas, con el objeto de formarse convicción a su respecto. Siendo estas definiciones generales de la prueba.

Sin embargo a nosotros nos interesa ubicar a la prueba en el sentido procesal; en tal sentido diremos que la prueba es: “un medio de verificación de las proposiciones que formulan los litigantes durante la substanciación del proceso”.
Asimismo debemos tener en cuenta ciertos principios referidas a las pruebas, entre las cuales tenemos el “principio de la unidad de la prueba”.- significa; que el conjunto probatorio del proceso forma una unidad, y como tal debe ser examinado y merituado por el órgano jurisdiccional, confrontando las diversas pruebas, documentales, testificales y otras, señalando sus concordancias y discordancias, y concluir sobre el convencimiento que de ellas globalmente se forme.

El Auto Supremo Nº 410/2015 de 09 de junio, ha señalado que: “…es facultad privativa de los Jueces de grado, apreciar la prueba de acuerdo a la valoración que les otorga la ley y cuando ésta no determina otra cosa, podrán hacerlo conforme a su prudente criterio o sana crítica, según dispone el art. 1286 del Código Civil concordante con el art. 397 parágrafo I de su procedimiento. En esta tarea jurisdiccional, la examinación de la prueba es de todo el universo probatorio producido en proceso, siendo obligación del Juez el de valorar en la Sentencia  las pruebas esenciales y decisivas, conforme cita el art. 397 parágrafo II del Código adjetivo de la materia”.

III.3. Sobre los elementos de la posesión como presupuestos de la usucapión decenal o extraordinaria.

La usucapión decenal está abierta a las personas que aleguen la posesión sobre un bien, con el requisito de aprehensión material (corpus) y la intensión de comportarse como dueños del bien (ánimus), por el tiempo mínimo de 10 años como se encuentra descrito en el art. 138 del Código Civil, a tal efecto acudiendo a la doctrina podemos citar a autor Carlos Morales Guillem, quien en su obra “CÓDIGO CIVIL, COMENTADO Y CONCORDADO” en cuanto al tema, refiere: “La usucapión es la prescripción adquisitiva del régimen anterior, o modo de adquirir la propiedad de una cosa por la posesión de la misma, durante un tiempo prolongado.”, entonces, de lo referido hasta ahora se puede advertir que el elemento esencial en de la usucapión, es la posesión, criterio concordante con el aforismo "sine possesione usucapio contingere non potest" que significa "sin la posesión no puede tener lugar usucapión alguna", a ese efecto el art. 87 del citado código, señala: “la posesión consiste en el poder de hecho ejercido sobre una cosa mediante actos que denotan la intención de tener sobre ella el derecho de propiedad”, empero, a través de la doctrina y la jurisprudencia se ha establecido que para la procedencia de la posesión es necesario entre otros la existencia de dos elementos constitutivos, uno objetivo y otro subjetivo, siendo el primero el corpus possessionis o el poder de hecho del sujeto sobre la cosa, el cual constituye el elemento material de la posesión; y el segundo el ánimus possidendi o intención de actuar por su propia cuenta o de alegar para sí un derecho real sobre la cosa. 

Al respecto el Auto Supremo Nº 131/2014 de 10 de abril, ha explicado los elementos de la posesión, de la manera siguiente: “…en la especie importa incidir  respecto a lo dispuesto por el art. 87 del Código Civil, que en relación a la posesión señala:  “I. La posesión es el poder de hecho ejercido sobre una cosa mediante actos que denotan la intención  de tener sobre ella el derecho de propiedad u otro derecho real”; norma referida específicamente al ejercicio de hecho sobre el bien que se pretende usucapir y el propósito o la intención que se tiene sobre el mismo como verdadero titular, estableciéndose en consecuencia dos elementos: uno objetivo y otro subjetivo, pues conforme señala la doctrina, resulta imperativo para la procedencia de la usucapión, el dominio físico de la cosa, denominado “corpus” y,  la actitud y comportamiento frente a ella como su verdadero dueño, lo que se denomina “animus”, elementos que configuran la posesión  como la autoridad o ejercicio de hecho sobre el  bien…” (El resaltado nos pertenece).

Del mismo modo el Auto Supremo Nº 986/2015 de 28 de octubre, ha señalado; “…De lo que se concluye, que la posesión está integrada por dos elementos el corpus y el ánimus (objetivo y subjetivo), al respecto Ihering citado por Néstor Jorge Musto nos indica “…la determinación del elemento corpus depende fundamentalmente de la naturaleza de las cosas y de la forma habitual u ordinaria en que el dueño se comporta frente a ellas, según su especie y según el destino económico que cumplan (…), y lo mismo ocurre con los inmuebles que pueden estar defendidos por obstáculos materiales o, por el contrario, estar abiertos y libres, de modo que no se trata de posibilidades físicas sobre las cosas y de exclusión, también física, de injerencias de extraños, sino más bien de las invisibles barreras creadas por el orden jurídico que hacen posible el uso económico de las cosas, en orden a la satisfacción de las necesidades humanas”. En cambio respecto del ánimus, indica que se requiere de la presencia, en el sujeto, de una voluntad determinada, de tratar la cosa como si le perteneciera, como si fuera dueño. Al respecto Savigny, a tiempo de desarrollar la teoría subjetiva de la posesión, sostuvo que la misma se distingue de la mera tenencia por el hecho de que consta no solo del dominio físico sobre el objeto (o corpus) sino también de la voluntad de comportarse en cuanto a ese objeto como dueño y propietario (animus domini o “intención de tratar como propia la cosa que debe formar el objeto de la posesión”). A partir de esa postulación se conoce y acepta que la posesión supone la existencia de dos elementos que la componen: el corpus y el ánimus, referidos a la relación de hecho del hombre con las cosas y su provecho material sin dependencia o subordinación a otra voluntad.” (El resaltado nos pertenece).

De lo expuesto hasta ahora, se puede inferir que para que la usucapión decenal proceda, deben concurrir necesariamente ciertos requisitos, siendo uno de ellos la posesión, que según lo expuesto en el art. 87 del Código Civil, es el poder de hecho que se ejerce sobre una cosa mediante actos que denotan la intención de tener sobre ella el derecho de propiedad u otro derecho real, de igual forma, este artículo señala que, una persona posee por sí misma o por medio de otra que tiene la detentación de la cosa, entendiéndose como detentador a los inquilinos, anticresistas, usufructuarios u ocupantes, quienes por su condición transitoria, no ejercitan posesión por si mismas sino para el propietario o verdadero poseedor, de igual forma corresponde señalar que los actos de tolerancia no  sirven de fundamento para adquirir la posesión conforme prevé el art. 90 del Código Civil, pues se entiende que en ambos casos, existe ausencia de animus domini, es decir de actos que solo le competen al dueño de la cosa.

Criterio que es respaldado por el Auto Supremo Nº 484/2014 de 29 de agosto, que ha establecido: “En la posesión, el poder material que se ejerce sobre el bien se sustenta en la voluntad libre e independiente de usar o aprovechar económicamente el bien como si se tratara del propietario, es decir, sin que se reconozca dominio ajeno sobre el mismo, es precisamente esa actitud lo que marca la diferencia entre la posesión y la tenencia; en ésta última el poder o relación material de la persona con el bien, que se usa o aprovecha, está mediado por dependencia o subordinación a la voluntad de otro sujeto, lo que equivale a sostener que se reconoce dominio ajeno sobre el bien y se somete al mismo”.

CONSIDERANDO IV:

FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN

El análisis del recurso de casación se desprende que denuncia primer punto, violación de los arts. 87, 138 y 1286 del CC, y aplicación indebida del art. 1453 del CC, al valorar la prueba en su libre arbitrio y no en base a la sana critica, ya que la prueba cursante en obrados como ser inspección judicial, testificales, demanda y contestación no acreditan que la recurrente es detentadora, asimismo la demandada acreditó tener corpus y animus por estar en posesión ocupando de manera pacífica, pública y continua de la superficie de 94.50 mts.2; segundo punto, reclama que el Ad quem incurrió en una interpretación errónea de hecho sobre la apreciación de las pruebas testimonio de compra venta a Eliana Viruez Galarza de 16 de enero de 2015, de igual manera en cuanto a la audiencia de inspección ocular y testificales, que acreditaron la posesión de la superficie de litis de 94.50 mts.2, por cuanto la recurrente aclara que cuenta con el corpus y el animus para que proceda la usucapión decenal.

Al respecto de la doctrina aplicable III.1 se deduce que la reivindicación al ser una acción real, tiene como objetivo la defensa de la propiedad y la respectiva posesión que emerge de ella, está dirigida contra aquella persona que tenga la posesión de la cosa sin ostentar ningún derecho o título que le faculte para la posesión; en otras palabras la acción de reivindicación está destinada para que el propietario que haya perdido la posesión de una cosa pueda reclamar la restitución de la misma.

Con relación a la acción de reivindicación en contra la poseedora que no es propietaria, se desprende que se demostró la procedencia de la afectación del bien inmueble ubicado en la Urbanización Villa Vecinal, Manzano E, Bloque D, Lote Nº 2, Distrito Nº 7, Calle Nº 10 de la ciudad de Trinidad  sobre la superficie de 95,50 mts.2 en base a la prueba de fs. 6, la demandante acredito ser titular en base a las documentales de fs. 2 a 5 y por último se demostró que la parte demandada es simple poseedora sin título, es así que plantea su demanda de reconvencional de usucapión, de lo que se concluye que los Jueces de instancia han obrado en forma adecuada, al declarar probada la demanda de reivindicación al estar probados los requisitos en el acápite III.1 no existiendo vulneración alguna.

Asimismo la recurrente señala la existencia de una errónea interpretación del art. 1453 del Código Civil, alegando que no fue desposeída del bien, con relación a este punto, si bien no existiría medios de prueba que denoten ese tópico, empero, conforme a lo esbozado en el punto III.1, en este tipo de casos no es primordial acreditar la posesión o haber estado en posesión, debido a que el derecho propietario, por su naturaleza, conlleva la “posesión” emergente-del derecho mismo, consiguientemente no es necesario estar en posesión corporal o natural del bien, habida cuenta que tiene la “posesión civil” que está integrada en sus elementos “corpus y animus”, quedando claro, que la acción de restitución o devolución de la propiedad de un tercero es imprescriptible y puede ser aplicada en cualquier momento, por el propietario, por lo que a los efectos del fondo de la resolución este reclamo resulta irrelevante, porque como dijimos en el parágrafo anterior el demandante con los medios probatorios documentales visibles de fs. 2 a 5, demostró ser titular del bien en debate cuya titularidad no ha sido enervada, conforme ha determinado los de instancia criterio que es compartido por este Tribunal.

Al respecto, de la demanda reconvencional de usucapión decenal nos corresponde remitirnos al entendimiento desplegado en el punto III.3 de la doctrina aplicable, en sentido que para la procedencia de la usucapión decenal o extraordinaria se deben cumplir con ciertos presupuestos, que en el caso en concreto, radican en los dos elementos de la posesión; que son: el corpus, entendida como la aprehensión material de la cosa y, el animus, vinculada al hecho de manifestarse como propietario de la cosa, es decir, que para que una persona sea considerada poseedora y se reconozca la posesión alegada.

En ese contexto, si bien la recurrente señala que existen elementos probatorios documentales, testificales, de inspección judicial, que generarían un criterio en cuanto a una aparente posesión y establecerían el cumplimiento de que es poseedora, igualmente el informe pericial ha llegado a determinar que el predio que es objeto de litis únicamente existe un muro de contención, el cual no tiene una antigüedad de más de 10 años, entonces no se tiene comprobado los elementos que hacen a la usucapión decenal, deviniendo en infundado el reclamo.

Razones por las que al haberse advertido que el Auto de Vista responde congruentemente de forma fundamentada a los puntos objeto de apelación, sin que se haya vulnerado norma legal, correspondiendo emitir resolución conforme lo establece el art. 220.II del Código Procesal Civil.

POR TANTO: La Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, con la facultad conferida por el art. 42.I num. 1) de la Ley del Órgano Judicial de 24 de junio de 2010, y en aplicación del art. 220.II del Código Procesal Civil, declara INFUNDADO el recurso de casación de fs. 118 a 121, interpuesto por Elma Teresa Zelada Chávez, contra el Auto de Vista Nº 78/2018 de 26 de abril, cursante de fs. 113 a 115, pronunciado por Sala Civil Mixta de Familia, Niñez y Adolescencia, Violencia Familiar o Doméstica y Pública del Tribunal Departamental de Justicia del Beni. Sin costas ni costos por no existir contestación.

Regístrese, comuníquese y devuélvase.

Relator: Mgdo. Juan Carlos Berrios Albizú.