TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

                                                                               S A L A  C I V I L 





Auto Supremo: 738/2016

Sucre: 28 de junio 2016

Expediente: SC-127-15-S

Partes: Roberto  Cárdenas  Ávila. c/ Alejandro  Guzmán  Suárez,  Jorge  Soliz

            Jiménez, Carlos Llanos, Lorgio Egüez Becerra y Nancy Karina Gonzales

             de Egüez.

Proceso: Nulidad de documentos, cancelación de matrícula en Derechos Reales,

               mejor derecho de propiedad, reivindicación, desocupación y entrega de

               bien inmueble y pago de daños y perjuicios.

Distrito: Santa Cruz.

VISTOS: El recurso de casación cursante de fs. 966 a 997 vta., interpuesto por Lorgio Egüez Becerra por sí y en representación de Nancy Karina Gonzales de Egüez, Alejandro Guzmán Suarez y Jorge Soliz Jiménez, contra el Auto de Vista Nº 207/2014 de fecha 24 de diciembre de 2014, pronunciado por la Sala Civil Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de Santa Cruz, en el proceso ordinario de nulidad de documentos, cancelación de matrícula en Derechos Reales, mejor derecho de propiedad, reivindicación, desocupación y entrega de bien inmueble y pago de daños y perjuicios, seguido por Roberto Cárdenas Ávila contra Alejandro Guzmán Suárez, Jorge Soliz Jiménez, Carlos Llanos, Lorgio Egüez Becerra y Nancy Karina Gonzales de Egüez; el Auto de concesión del recurso de fs. 2032, los antecedentes del proceso; y:

I.- ANTECEDENTES DEL PROCESO:


El Juez de Treceavo de Partido en materia Civil y Comercial de la ciudad de Santa Cruz, mediante Sentencia Nº 62/2013, de fecha 2 de diciembre de 2013, cursante de fs. 894 a 899 vta., declaró IMPROBADA la demanda principal de fs. 50 a 53 y vta., ratificada y ampliada a fs. 380 a 382 de nulidad de documentos, mejor derecho propietario, reivindicación, desocupación y entrega de bien inmueble, pago de daños y perjuicios y cancelación de matrículas; IMPROBADA la excepción de falta de acción y derecho de fs. 466 a 475 planeada por los demandados; IMPROBADA la demanda reconvencional de prescripción de la acción de anulabilidad de fs. 466 a 475; PROBADA la ampliación de la demanda reconvencional por cumplimiento de contrato de fs. 479 a 480 planteada por Alejandro Guzmán Suárez contra Roberto Cárdenas Ávila, en consecuencia dispuso que el demandante Roberto Cárdenas Ávila  proceda a la entrega objeto del inmueble objeto de la litis a favor del demandado Alejandro Guzmán Suarez, debidamente desocupado, otorgando el plazo de 30 días computables a partir de ejecutoriada dicha resolución, bajo prevención de ordenar la desocupación con ayuda de la fuerza pública.


Contra la referida resolución, Roberto Cárdenas Ávila, interpuso Recurso de Apelación cursante de fs. 901 a 904.


En merito a esos antecedentes, la Sala Civil Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de Santa Cruz, mediante Auto de Vista Nº 207/2014 de fecha 24 de diciembre de 2014, cursante de fs. 960 a 962 vta., amparado en el art. 236 con relación al art. 227 ambos del Código de Procedimiento Civil, arguyendo que el apelante carece de interés legítimo para impugnar actuaciones procesales atinentes a los demandados, que la Sentencia no cumple con el mandato de los artículos 190 y 192 del Código de Procedimiento Civil debido a que el Juez de la causa no habría cumplido con la fundamentación y congruencia necesaria, toda vez que dicho Juez habría, de manera ultrapetita, declarado probada una demanda sobre “cumplimiento de contrato de venta parcial de inmueble de fs. 7 a 9”, sin que esta se encuentre presentada dentro del término previsto en los arts. 345 y 348 del Código de Procedimiento Civil, e incluso sin encontrarse entre los puntos de hecho a probar, evidenciando de esta manera que sería evidente el agravio reclamado por el apelante respecto a la infracción de los arts. 190 y 192 del Código de Procedimiento Civil, por lo que ANULÓ obrados hasta fs. 894 inclusive, disponiendo que el Juez A quo resuelva de manera inmediata y sin mayores dilaciones la demanda principal y demanda reconvencional debidamente fundamentadas.


Dicha resolución de segunda instancia, contiene el voto disidente de la Vocal Dra. Teresa Lourdes Ardaya, cursante la misma a fs. 963 y vta., donde señala que lo que correspondía era confirmar la sentencia recurrida en apelación, arguyendo que la misma cumple con lo establecido en el art. 190 del Código de Procedimiento Civil al contener decisiones expresas, positivas y precisas, recayendo sobre las cosas litigadas en la manera en que fueron demandadas conforme a las pruebas del proceso, pues el Juez de la causa habría cumplido con su deber de director del proceso al realizar un análisis exhaustivo de los medios de prueba producidos en dicha tramitación; respecto a la nulidad solicitada, citó doctrina constitucional referida a los lineamientos jurídicos que se deben tomar en cuenta para emitir una resolución anulatoria.


En conocimiento de la determinación de segunda instancia, Lorgio Egüez Becerra por si y en representación de Nancy Karina Gonzales de Egüez, Alejandro Guzmán Suárez y Jorge Soliz Jiménez, interpuso recurso de casación, cursante de fs. 966 a 967 y vta., el mismo que se pasa a analizar:


II.- DEL CONTENIDO DEL RECURSO DE CASACIÓN:


Acusan que la decisión anulatoria del Tribunal de Alzada, la cual se basaría en la supuesta presentación extemporánea de la ampliación a la demanda reconvencional es una “verdad falsa”, puesto que al no estar contestada la demanda reconvencional ellos podían ampliarla, tal y como lo habrían fundamento en el memorial de fs. 479 a 480, extremo que no habría sido comprendido ni entendido por el Tribunal de Alzada, por lo que acusan que el Auto de Vista al anular obrados vulnera los arts. 1-I-II y 332 del Código de Procedimiento Civil y arts. 122 y  410 I y II de la Constitución Política del Estado.


Asimismo, acusan que la nulidad decretada por el Tribunal de Apelación, no tendría sustento material ni legal, pues dicha resolución infringiría el art. 247 de la Ley de Organización Judicial transgredir, norma que se encontraba vigente a momento de iniciarse el presente proceso, que disponía que la nulidad de obrados únicamente acontece por falta de citación con la demanda, notificación con la apertura del término de prueba y notificación la sentencia, extremos que no habrían acontecido en el caso de autos.


Por dichas razones los recurrentes solicitan que este Tribunal Supremo de Justicia case el Auto de Vista recurrido, y se resuelva la causa en el fondo, declarando ejecutoriada la sentencia de fs. 894 a 899, con costas.


De la Respuesta al Recurso de Casación.-


De la revisión de obrados, se advierte que el actor principal pese a su legal notificación con el recurso de casación interpuesto por la parte demandada, tal como consta en la papeleta de notificación cursante a fs. 2031 vta., no respondió al mismo.


En razón a dichos antecedentes diremos que:                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     

III.- DOCTRINA APLICABLE AL CASO:

III.1.- Del Régimen de Nulidades Procesales.

En  el tema de nulidades, la doctrina como las legislaciones han avanzado y superado aquella vieja concepción que vislumbraba a la nulidad procesal como el mero alejamiento del acto procesal de las formas previstas por ley, no siendo suficiente que se produzca un mero acaecimiento de un vicio procesal para declarar la nulidad simplemente con el fin de proteger o resguardar las formas previstas por la ley procesal, aspecto que resulta totalmente insustancial para tomar una medida de esa naturaleza; hoy en día lo que interesa en definitiva es analizar si se han transgredido efectivamente las garantías del debido proceso con incidencia en la igualdad y el derecho a la defensa de las partes; solo en caso de ocurrir esta situación se halla justificada decretar la nulidad procesal a fin de que las partes en el marco del debido proceso hagan valer sus derechos dentro de un plano de igualdad de condiciones para defender sus pretensiones; es precisamente el espíritu del art. 16 y 17 de la Ley Nº 025 del Órgano Judicial que concibe al proceso no como un fin en sí mismo, sino como el medio través del cual se otorga la efectividad de los derechos reconocidos en la ley sustantiva.  

Entendimiento que también se encuentra plasmado en el Código Procesal Civil boliviano promulgado por Ley Nº 439 en los arts. 105 a 109 en el que contienen las reglas básicas del régimen de nulidades, donde además se reconocen los principios que rigen la nulidad procesal como ser: el principio de especificidad, legalidad, trascendencia, convalidación, finalidad del acto y preclusión; entendiendo que de este modo se restringe a lo mínimo las nulidades procesales y se busca la materialización de los principios que hoy rigen la administración de justicia previstos en la Constitución Política del Estado y replicados en las dos leyes de referencia, pretendiendo de esta manera revertir el antiguo sistema formalista, dejando de lado las viejas prácticas con la que se han venido tramitando los procesos judiciales por más de tres décadas con predominio de nulidades y en el mayor de los casos innecesarias e intrascendentes que solo ocasionaron retardación de justicia a lo largo del tiempo en desmedro del mundo litigante y de la propia administración de justicia, lo cual se pretende revertir definitivamente.

En ese contexto, la jurisprudencia constitucional ha establecido a través de la SCP Nº 0140/2012 de 9 de mayo, que: “Desde la concepción del Estado Constitucional de Derecho, la tramitación de los procesos judiciales o administrativos no debe constituirse en simples enunciados formales (justicia formal, como mera constatación de cumplimiento de las formas procesales), sino debe asegurar la plena eficacia material de los derechos fundamentales procesales y sustantivos (justicia material, debido proceso y sus derechos fundamentales constitutivos y sustantivos)”. Razonamiento que tiene relación con lo señalado en la SCP Nº 1420/2014 de 7 de julio que señaló: “…toda nulidad debe ser reclamada oportunamente a través de los recursos e incidentes que la ley procesal establece como medios idóneos y válidos para dejar sin efecto el acto procesal afectado de nulidad, más cuando se tuvo conocimiento del proceso y asumió defensa utilizando esos medios de defensa al interior del proceso, dicho en otros términos, un acto procesal es susceptible de nulidad solo cuando es reclamado oportunamente o cuando el litigante no tuvo conocimiento de la existencia del proceso, hecho que le causo indefensión, afectando su derecho a la defensa, razonando en contrario, no se puede solicitar la nulidad cuando teniendo conocimiento del proceso y asumiendo defensa dentro del mismo, no interpuso incidente alguno contra el acto procesal objetado de nulidad, dejando ver a la autoridad judicial, que ese acto se encuentra plenamente consentido o convalidado, mereciendo en consecuencia su improcedencia”.

Así también la jurisprudencia de este Supremo Tribunal ha orientado en el Auto Supremo Nº 484/2012 que “… el espíritu del Art. 17 de la Ley 025 que refiere de manera categórica en su p. III “La nulidad sólo procede ante irregularidades procesales reclamadas oportunamente en la tramitación de los procesos”; verificando la incidencia que puedan tener en el debido proceso, es decir la trascendencia que puedan revestir, con la clara connotación de que no pueden ser consideradas ni declaradas de oficio, ya que al revestir interés particular, es a esa parte que le corresponde reclamar la presunta vulneración de algún derecho, en caso de no hacerlo, estará convalidando ese error, consecuentemente el Tribunal correspondiente no está autorizado para ingresar a revisar de oficio, es decir, está impedido el juzgador declarar la nulidad de oficio si ésta ha sido consentida.

III.2.- De los principios que rigen las nulidades procesales.

Precisamente por los fundamentos expuestos precedentemente, en razón al caso de autos, corresponde a continuación referirnos de manera específica a algunos de los principios que regulan la nulidad procesal, los cuales ya fueron desarrollados en varios Autos Supremos emitidos por este Tribunal Supremo de Justicia, entre ellos el Nº 158/2013 de 11 de abril de 2013, 169/2013 de 12 de abril de 2013, 411/2014 de 4 de agosto de 2014, 84/2015 de 6 de febrero de 2015, en virtud a los cuales diremos:

Principio de especificidad o legalidad.- Este principio se encuentra previsto por el artículo 105-I del Código Procesal Civil, en virtud a él "no hay nulidad sin ley específica que la establezca" (pas de nullité sans texte). Esto quiere decir que para declarar una nulidad procesal, el Juez ha de estar autorizado expresamente por un texto legal, que contemple la causal de invalidez del acto. Sin embargo, este principio no debe ser aplicado de manera restringida, pues, resulta virtualmente imposible que el legislador pudiera prever todos los posibles casos o situaciones que ameriten la nulidad en forma expresa, y siguiendo esa orientación la doctrina ha ampliado este principio con la introducción de una serie de complementos, a través de los cuales se deja al Juez cierto margen de libertad para apreciar las normas que integran el debido proceso, tomando en cuenta los demás principios que rigen en materia de nulidades procesales, así como los presupuestos procesales necesarios para integrar debidamente la relación jurídico-procesal.

Principio de finalidad del acto.- Partiremos señalando que este principio se encuentra íntimamente relacionado con el de especificidad o legalidad, pues en virtud a este, habrá lugar a la declaratoria de nulidad si el acto procesal no cumplió con la finalidad específica por la que fue emanada, y en contraposición a lo señalado, en el caso de que el acto procesal, así sea defectuoso, cumplió con su finalidad, no procederá la sanción de la nulidad.

Principio de Conservación.- Este principio da a entender que en caso de que exista duda debe mantenerse la validez del acto, esto en virtud a que se debe dar continuidad y efectos a los actos jurídicos sin importar el vicio que expongan, siempre y cuando, la nulidad no sea de tal importancia que lesione la calidad misma del acto.

Principio de Trascendencia.- Si bien resulta evidente que el alejamiento de las formas procesales ocasiona la nulidad o invalidez del acto procesal, empero esta mera desviación no puede conducir a la declaración de nulidad, razón por la cual se debe tener presente que para la procedencia de una nulidad tiene que haber un perjuicio cierto e irreparable, pues no hay nulidad sin daño o perjuicio “pas de nullite sans grieg”, es decir que previamente a declarar la nulidad se debe tener presente el perjuicio real que se ocasionó al justiciable con el alejamiento de las formas prescritas. Y como decía Eduardo J. Couture: "... No existe impugnación de Nulidad, en ninguna de sus formas, sino existe un interés lesionado que reclame protección. La anulación por anulación no vale."

Principio de Convalidación.- Partiremos señalando que convalidar significa confirmar, revalidar; en esa lógica, cuando se corrobora la verdad, certeza o probabilidad de una cosa, se está confirmando. De esta manera, este principio refiere que una persona que es parte del proceso o es tercero interviniente puede convalidar el acto viciado, dejando pasar las oportunidades señaladas por ley para impugnar el mismo (preclusión); en otras palabras, si la parte que se creyere perjudicada omite deducir la nulidad de manera oportuna, vale decir en su primera actuación, este hecho refleja la convalidación de dicho actuado, pues con ese proceder dota al mismo de plena eficacia jurídica, a esta convalidación en doctrina se denomina convalidación por conformidad o pasividad que se interpreta como aquiescencia frente al acto irregular; por lo expuesto se deduce que la convalidación se constituye como un elemento saneador para los actos de nulidad.

Principio de preclusión.- Concordante con el principio de convalidación tenemos al principio de preclusión también denominado principio de Eventualidad que está basado en la pérdida o extinción de una facultad o potestad procesal, encontrando su fundamento en el orden consecutivo del proceso, es decir, en la especial disposición en que deben desarrollarse los actos procesales. A este efecto recurrimos al Dr. Pedro J. Barsallo que refiere sobre el principio de preclusión que: “En síntesis la vigencia de este principio en el proceso, hace que el mismo reparte el ejercicio de la actividad de las partes y del Tribunal, dentro de las fases y periodos, de manera que determinados actos procesales deben corresponder necesariamente a determinados momentos, fuera de los cuales no pueden ser efectuados y de ejecutarse carecen totalmente de eficacia”. De ello se establece que el proceso consta de una serie de fases o etapas en las cuales han de realizarse determinados actos, por lo que una vez concluida la fase procesal, las partes no pueden realizar dichos actos y de realizarlos carecerán de eficacia, surgiendo así una consecuencia negativa traducida en la pérdida o extinción del poder procesal involucrado, pues se entenderá que el principio de preclusión opera para todas las partes.

De dichos principios y concordante con lo desarrollado en el anterior numeral, se deduce que los jueces y Tribunales que administran justicia, tienen el deber ineludible de velar porque se cumplan en el proceso los presupuestos procesales y se observen las garantías del debido proceso, pues si bien es evidente que tienen la facultad de anular de oficio, empero en virtud al principio constitucional de eficiencia de la justicia ordinaria, se encuentran obligados a compulsar los principios expuestos supra, es decir que la nulidad de oficio procederá cuando la ley así lo determine o exista evidente vulneración al debido proceso en cualquiera de sus componentes, pues lo contrario significa un quebrantamiento al derecho a la justicia pronta, oportuna y sin dilaciones que tienen las partes, los cuales se hallan consagrados en el art. 115-II de la Constitución Política del Estado, preceptos que se sustentan en el principio de celeridad consagrado en el art. 180.I de la referida norma, cuyo texto señala: “La jurisdicción ordinaria se fundamenta en los principios procesales de gratuidad, publicidad, transparencia, oralidad, celeridad, probidad, honestidad, legalidad, eficacia, eficiencia, accesibilidad, inmediatez, verdad material, debido proceso e igualdad de las partes ante el Juez”.

Por lo expuesto, concluiremos señalando que no corresponden los rigorismos que tiendan a producir nulidades por anomalías o vicios procesales que no tenga incidencia trascendental en el proceso.

IV.- FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN:

En virtud del análisis de los reclamos expuestos en el recurso de casación, se infiere que los recurrentes centran los mismos en atacar la decisión anulatoria del Tribunal de Alzada, aduciendo que dicha resolución vulneraría los arts. 1-I-II y 332 del Código de Procedimiento Civil, arts. 122 y  410 I y II de la Constitución Política del Estado, pues ellos tendrían la facultad de ampliar la reconvención mientras la otra parte no sea citada, asimismo, refieren que la razón por la cual anularon obrados no se encontraría inmersa en el art. 247 de la Ley de Organización Judicial.

Ante dichos reclamos, corresponde señalar que de la revisión del Auto de Vista recurrido (fs. 960 a 962 vta.), el Tribunal Ad quem con el fundamento de que la Sentencia de primera instancia sería incongruente porque el Juez A quo de manera ultra petita habría declarado probada una demanda sobre cumplimiento de contrato de venta parcial de inmueble, sin que esta se encuentre presentada dentro del término previsto en los arts. 345 y 348 del Código de Procedimiento Civil, anuló obrados hasta fs. 894 inclusive, disponiendo que el Juez de la causa resuelva de manera inmediata y sin mayores dilaciones la demanda principal y la demanda reconvencional debidamente fundamentadas. 

Sin embargo, de la revisión del recurso de apelación que fue interpuesto por la parte actora (fs. 901 a 904), se advierte que Roberto Cárdenas Ávila, entre los reclamos que hacen a su recurso de apelación, si bien se encuentran inmersos supuestos vicios procesales en los que habría incurrido el Juez A quo, así como el hecho de que la Sentencia de primera instancia sería incongruente y carente de motivación y fundamentación; empero, también resulta ser evidente que ninguno de los reclamos acusados en apelación, hacen referencia a la supuesta extemporaneidad en la presentación del memorial referido a la ampliación de la acción reconvencional, es decir que la parte actora no acusó el extremo que motivó al Tribunal de Alzada a anular obrados, pues sus reclamos están referidos a otros hechos y no precisamente al que sirvió de sustento al Tribunal Ad quem, emitiendo así una resolución anulatoria innecesaria que no guarda relación con los principios que rigen las nulidades procesales, pues si dicho Tribunal previamente a emitir el Auto de Vista recurrido hubiese tomando en cuenta los principios descritos en el punto III.2 de la doctrina aplicable, hubiesen advertido que el derecho que el actor tenía a reclamar la supuesta extemporaneidad en la presentación de la ampliación de la acción reconvencional precluyó, pues cuando este tomó conocimiento de la acción reconvencional de fs. 466 a 475 y vta., así como de la ampliación a la acción reconvencional cursante de fs. 479 a 480, tal como se puede advertir de la papeleta de notificación de fs. 485, el actor tenía la oportunidad procesal de reclamar tal aspecto, empero se advierte que por memorial de fs. 497 a 500, este contesta a la reconvención como a la ampliación a esta sin hacer observación alguna que este referida a la extemporaneidad en la presentación de la ampliación, por ende este vicio procesal fue convalido, precluyendo su derecho a reclamar este aspecto en una etapa procesal posterior.

De lo expuesto se advierte que el hecho que motivó la emisión del Auto de Vista anulatorio, resulta impertinente, pues al margen de que dicho vició no fue acusado en apelación, este, conforme a los fundamentos expuestos supra, fue convalidado por el actor principal.

En ese entendido el Tribunal de Alzada debió pronunciarse de manera motivada y fundamentada sobre los reclamos que fueron objeto de apelación y constatar si los mismos resultan o no evidentes, así como la trascendencia que estos conllevan en el proceso, ponderando derechos fundamentales como el acceso a una justicia pronta oportuna y sin dilaciones, evitando de esta manera la emisión de resoluciones anulatorias innecesarias y no reclamadas por las partes.

Por lo manifestado, corresponde a este Tribunal resolver conforme señala los arts. 220.III num. 1) inc. c) del Código Procesal Civil.

POR TANTO: La Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, con la facultad conferida por el art. 42.I num. 1) de la Ley del Órgano Judicial de 24 de junio de 2010, y en aplicación de los art. 220.III num. 1) inc. c) del Código de Procesal Civil, ANULA el Auto de Vista Nº 207/2014 de fecha 24 de diciembre de 2014, pronunciado por la Sala Civil Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de Santa Cruz, y dispone que la misma Sala, sin espera de turno y previo sorteo, pronuncie nueva resolución con arreglo a lo previsto por el art. 265.I del Código Procesal Civil.

Siendo excusable el error en que han incurrido los Vocales suscriptores del Auto de Vista recurrido, no se les impone multa.

Cumpliendo lo previsto por el artículo 17 parágrafo IV de la Ley del Órgano Judicial, comuníquese la presente decisión al Consejo de la Magistratura a los fines de ley.

Regístrese, comuníquese y devuélvase.

Relatora: Mgda. Dra. Rita Susana Nava Durán.