TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

                                                                             S A L A  C I V I L

Auto Supremo: 691/2015 - L

Sucre: 14 de Agosto 2015

Expediente: SC- 98 10 S

Partes: Walter Rolando Martínez Bowles c/ Héctor Hugo Sánchez Fernández en

            representación de la Empresa VOL CRUZ S.R.L.  

Proceso: Pago de daños y perjuicios

Distrito: Santa Cruz


VISTOS: El recurso de casación en el fondo cursante de fs. 195 a 198, interpuesto por Héctor Hugo Sánchez Fernández contra del Auto de Vista Nº 441, de 23 de septiembre de 2008, de fs. 192 a 193, pronunciado por la Sala Civil Primera de la ex-Corte Superior de Justicia de Santa Cruz, en el proceso ordinario sobre pago de daños y perjuicios seguido por Walter Rolando Martínez Bowles contra Héctor Hugo Sánchez Fernández representante de la Empresa VOL CRUZ S.R.L.; la respuesta al recurso de fs. 201 a 202; el Auto de concesión de fs. 202 vta.; los antecedentes del proceso; y:

CONSIDERANDO I:

ANTECEDENTES DEL PROCESO:

Walter Rolando Martínez Bowles, adjunto literales a 14 fojas, demanda de fs. 15 a 16 y vta., amparado en los arts. 984 y 994.I del Código Civil, y 327 de su procedimiento, manifestando que el 12 de noviembre de 2006, aproximadamente a horas 4:15 a.m., cuando transitaba en su vehículo particular por la Av. La Salle zona Canal Isuto, segundo y tercer anillo intersección de la calle L. Lugones con sentido de orientación de Norte Sur de la ciudad de Santa Cruz, chocó con el vértice anterior derecho de su vehículo con un contenedor de basura de la Empresa VOL CRUZ SRL que se encontraba sobre la calzada de dicha vía sin ninguna señalización correspondiente y fuera de norma, en esa zona existe poca visibilidad quedando su vagoneta con daños materiales de consideración y él sufrió lesiones debido a la imprudente ubicación del contenedor, daños que ascienden a $us.17.566,37 que demanda en base a la prueba aportada.

Héctor Hugo Sánchez Fernández, de fs. 50 a 53, responde señalando que la empresa que representa se ocupa desde hace más de tres años al alquiler y transporte de contenedores de escombros, basura y otros, realizando todas las actividades relacionadas con este objeto contando para ello con las licencias de funcionamiento y ambiental necesarias. El uso de dicho contendores se efectúa colocando los mismos apegando a las aceras (costado derecho de calle y avenidas) de quienes así lo requieran, al igual que se estaciona un vehículo y en lugares donde está permitido el mismo, para que sean diferenciados los contendedores se encuentran pintados de color naranja brilloso y nunca se los coloca fuera de los límites de los estacionamientos de vehículos o alejados de las aceras o en media calle. La empresa jamás enfrentó estos inconvenientes ya que cuenta con el permiso para usar calles y avenidas del Municipio pero éste no cuenta con normativa específica respecto del uso de contenedores y la única prohibición es que los mismos no sean colocados sobre las aceras. En la hora y día en que se produjo el accidente (fin de semana) en la zona Equipetrol es muy concurrida por lo que dentro de la prueba no se adjuntó el informe de alcoholemia que debió ser realizado por el Organismo de Transito, y no solo aquel informe técnico que se acompañó en el que no se establece que sus contenedores estarían mal sino tan solo dice que están sobre la calzada lo cual es cierto y evidente cual lleva a concluir que el demandante estaba en estado de ebriedad estrellándose directamente contra los contenedores dándose a la fuga abandonando el vehículo, a escasos metros existe una caseta de seguridad de la Empresa SIPPO cuyo guardia presenció el hecho observando que el vehículo chocó directamente con los contenedores por haberse desviado de la vía de transito normal, posteriormente vio descender al actor del vehículo en estado de ebriedad y haberse marchado y días después intentó sobornarlo para que declare en sentido contrario acusando a VOL CRUZ S.R.L. de toda responsabilidad. Cuando se procedió a la inspección al lugar los policías pudieron verificar que un accidente con los contenedores solo puede ser ocasionado cuando ocurre un desvío de la ruta normal para chocar directamente con los mismos, sin embargo, nunca se hizo conocer los resultados de la inspección. La poca visibilidad que aduce el actor no es responsabilidad de la Empresa sino debe reclamar ante el Gobierno Municipal pese a que dicha Av. está completamente iluminada, concluyéndose que el accidente se produjo por imprudencia e irresponsabilidad del actor quien se encontraba ebrio en ese momento chocándose directamente contra los contenedores y no es culpa ni existe dolo por la Empresa.

Sustanciado el proceso en primera instancia, el Juez Doceavo de Partido en materia Civil-Comercial de la ciudad de Santa Cruz, mediante Sentencia de 14 de noviembre de 2007, de fs. 163 a 164, declaró Probada la demanda disponiendo que en ejecución de Sentencia se proceda a la tasación y pago de los daños y perjuicios causados sobre el vehículo de propiedad del demandante ordenándose las costas al demandado.

En grado de apelación, la Sala Civil Primera de la Corte Superior de Justicia de Santa Cruz, mediante Auto de Vista de 23 de septiembre de 2008, confirmó la Sentencia con la modificación de que los daños y perjuicios serán tasados y calificados en proporción equitativa del 50% para cada una de las partes, conforme a la norma legal mencionada; Resolución contra la cual la parte demandada recurre de casación en el fondo.

CONSIDERANDO II:

HECHOS QUE MOTIVAN LA IMPUGNACIÓN:

Del contenido del recurso se resume lo siguiente:

1. Errónea interpretación y aplicación de la norma en el Auto de Vista.- Indica que el Tribunal señala que el hecho existió y que no está descartado ni probado que el actor se encontraba en estado de ebriedad, sin embargo, conforme a la prueba sí se encontraba ebrio como la declaración de fs. 108 de Vitalia Ajomado Guardia de Seguridad como único testigo del hecho, así como la evidencia de falsedad de los testigos de cargo de fs. 95, la confesión provocada de fs. 83 que ha sido contrarrestada por el informe policial de fs. 119.

En el Auto de Vista se señala que la Empresa VOLCRUZ SRL no es autora del accidente no lo ha provocado pudiendo aplicarse la excepción establecida en la última parte del art. 995 del Código Civil, relativo a la culpa de la víctima, sin embargo, dispone la responsabilidad del hecho en partes iguales en el 50%. Luego dice que el contenedor estaba en la calzada de la calle junto a la acera, no tiene ninguna señalización aparte de su color que por el paso del tiempo ya no tiene brillo, la ubicación es inadecuada pues ocupa el espacio destinado a la circulación de vehículos, la empresa no ha previsto el daño que pueda causar obstruyendo el tránsito, caso en el que es aplicable lo dispuesto por el art. 994 del Código Civil. El espacio junto a la acera no es un lugar para tránsito de vehículos y menos se obstruye éste con la posición de los mismos ya que junto a las aceras se estacionan vehículos y no circulan especialmente en esta Av. que es transitada permitiéndose el parqueo. Prohibido es que se coloque el contenedor encima de la acera y no al lado de la misma. La señalización constituye el color de los contenedores que lo hace distinguible y observable fácilmente de lo contrario se tendrían accidentes a diario, éste ocurrió por el estado de ebriedad, falta de precaución e imprudencia del demandante. Por ello se ha interpretado erróneamente la ley y no aplicar correctamente el art. 995 del Código Civil, que dispone de una excepción al daño por culpa de la víctima, por tanto es inaplicable el art. 994 de la citada norma.

2. Evidente estado de ebriedad del demandante.- El certificado de alcoholemia o alcotest no existe porque el demandante nunca acudió a realizarse ese examen en la repartición de Tránsito como se evidencia por el Informe emitido por el Cap. Arancibia de fs. 119, empero, por norma todos los accidentes de tránsito y especialmente éstos, por la hora y el lugar de los hechos debía realizarse. Las declaraciones de los testigos de descargo, y la de la testigo que presenció el hecho son contundentes conforme a los arts. 1286, 1327 y 1330 del Código Civil.

3. Falsedad en declaración de testigos de cargo.- Es irrelevante, contradictoria y falsa dicha prueba (fs. 94 a 95), ya que éstos no han presenciado el hecho sino, como afirman, llegaron después de ocurrido éste, por tanto, desconocen la posición de los contenedores antes del accidente, se ha demostrado la falsedad de la declaración del testigo de cargo Fernando Antelo de fs. 95, con el informe policial, de lo que se tiene que el actor provocó el hecho y luego huyó del lugar antes de que llegue la Policía, y de ninguna manera puede haber pago de daños y perjuicios cuando la culpa ha sido de la propia víctima.

Con esos antecedentes, su pretensión es por casar el Auto de Vista recurrido y se declare improbada la demanda.

CONSIDERANDO III:

FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN:

En su agravio acusa de errónea interpretación y aplicación de la norma señalando que en el Auto de Vista se dice que presumiblemente no está descartado ni plenamente probado que se encontraba en estado de ebriedad, y luego dice que la Empresa VOL CRUZ SRL no es autora del accidente ni lo ha provocado y sin embargo dispone la responsabilidad del hecho en partes iguales.

El Tribunal de Alzada ha establecido que el actor es responsable del hecho por su imprecisión y falta de cuidado ocasionando el resultado que se conoce, y dispuso la aplicación del art. 995 del Código Civil, relativo a la culpa de la víctima. En cuanto a la empresa demandada ha señalado que no es autora del accidente ni lo ha provocado ya que el contenedor estaba colocado en la calzada de la calle junto a la acera pero que carece de señalización que advierta su presencia aparte de su color cuyo brillo no se advierte, y en cuanto a la ubicación del contenedor dice que éste se encontraba en un espacio exclusivo para la circulación de los vehículos sin haber previsto el daño que podía ocasionar obstruyendo el tránsito. Concluye por ello que la responsabilidad en el hecho es compartida entre ambos, y dispone la aplicación del art. 994.III de la misma norma.

El art. 984 del Código Civil, dispone: “Quien con un hecho doloso o culposo, ocasiona a alguien un daño injusto, queda obligado al resarcimiento”. De dicho precepto legal se advierte que el mismo hace referencia a un hecho entendido éste como la modificación o transformación de una situación anterior, mutación física o hecho que puede ser ocasionado o producido por el impacto, contacto o efecto de una cosa, objeto o bien. Asimismo, el precepto hace referencia a la culpa o dolo que es el aspecto subjetivo voluntario o culposo, es la voluntad o querer del presunto responsable. También se hace referencia al daño referido al menoscabo o lesión  de un bien, derecho o patrimonio. Sin embargo, entre todos estos elementos, el hecho, la culpa y el daño debe existir una relación de causalidad, de causa a efecto que sirva para declarar la responsabilidad civil que es la obligación de asumir todas las consecuencias patrimoniales o económicas que nacen de un hecho que ocasiona un daño a otro.

El autor Gilberto Martínez Rave en su libro “Responsabilidad Civil Extracontractual” (Ed. Temis 10ma. Edición, Colombia, 1998), señala que: “La responsabilidad civil o patrimonial es la obligación de asumir las consecuencias patrimoniales por la ruptura o lesión del patrimonio, por tanto, es una compensación patrimonial que se debe por un daño ocasionado al perjudicado o víctima, esa es la finalidad del instituto de la responsabilidad civil. La lesión al patrimonio puede darse como resultado de un contrato o convención, en este caso se trata de la responsabilidad civil contractual, o puede darse como consecuencia de un hecho ajeno a un contrato o compromiso previo. Esta es la responsabilidad civil extracontractual”.

Para la autora Giovanna Visintini en su “Tratado de la responsabilidad Civil” (Tomo I, Ed. Astrea, Buenos Aires, 1999): “La culpa o culpabilidad puede presentarse en dos formas, el dolo y la culpa; el dolo implica la directa intención de producir el daño, mientras que la culpa se da cuando, sin intención de causar un daño a otro, se omite el uso de la diligencia que habría consistido en calcular y evitar las consecuencias dañosas de una acción u omisión propias. La culpa contractual se configura cuando hay incumplimiento de una obligación preexistente, en cambio, cuando un sujeto causa un daño injusto por un comportamiento antijurídico a otro sujeto, y éstos no están ligados por una relación obligatoria preexistente, la culpa es aquiliana (extracontractual)”.

El Tribunal Ad quem ha determinado que al haberse producido el choque del vehículo del demandante contra el contenedor de la empresa demandada, como consecuencia resultaron los daños denunciados, de ello puede advertirse la existencia de un hecho y la de un resultado dañoso, por lo que ahora toca establecer si ese hecho dañoso ha lesionado el patrimonio ajeno para que tenga lugar la responsabilidad jurídico-civil y el consiguiente pago de daños pretendidos.

El prenombrado autor Gilberto Martínez Rave al respecto señala: “El nexo de causalidad es la relación o vinculo que debe existir entre el hecho y el correspondiente daño, si no hay nexo causal no surge la responsabilidad civil, porque el daño no puede imputarse a quien no ejecutó el hecho. El nexo de causalidad se interrumpe, se rompe cuando el hecho no es imputable al presunto responsable. El hecho de la víctima o su participación puede influir en el resultado en proporción a su causalidad. En algunos casos puede ser la causa total única o exclusiva del resultado, pero en otros tan solo puede ser un agravante o concurrente como el hecho del causante”.

Si el hecho de la víctima es el único causante del daño, injusto sería cargar al presunto responsable el resultado dañoso. Nadie puede beneficiarse de sus propios errores o de sus propios o exclusivos hechos dañosos y es por eso que en esos casos, se libera de responsabilidad a quien se imputa el daño”.

Cuando el hecho de la víctima es único y determinante en el resultado, el nexo de causalidad se rompe o no existe porque la imputación del resultado se hizo mal ya que no fue el causante sino la propia víctima que lo originó. En ese caso no surge responsabilidad civil y el indebidamente imputado o demandado, se libera de la obligación de indemnizar, que nunca existió. La culpa exclusiva de la víctima exonera de responsabilidad” (las negrillas nos corresponden). El autor señala que víctima es la persona que sufre el daño físico o material.

Dentro de la prueba aportada por las partes se cuenta con las muestras fotográficas de fs. 1 a 9, las cuales al haber sido aparejadas al memorial de demanda, cumplen con el art. 1311 in fine del Código Civil, de las cuales puede apreciarse que el vehículo tras el impacto ha quedado con daños materiales de consideración, por lo que habiendo éste impactado al contenedor de basura permite presumir que el vehículo era conducido a gran velocidad al momento del hecho; de otra parte, se aprecia que los contenedores fotografiados en la noche, incluso de aquel que fue impactado con el vehículo lleva el color naranja visible en ese horario. Asimismo, por las tomas se aprecia que el lugar donde ocurrió el hecho es un espacio que cuenta con iluminación y con espacio suficiente para la circulación. Del contenedor que fue directamente impactado se puede observar que parte de éste se encuentra encima de la acera lo que hace presumir que el impacto del choque habría provocado ese desplazamiento, por lo que es posible establecer que el contenedor hasta antes del choque había estado apropiadamente ubicado en la calzada junto al borde de la acera cual si fuera un vehículo estacionado. El Ad quem señala que la ubicación del artefacto era inadecuada pues estaba ocupando el espacio destinado a la circulación de vehículos, y que estaba obstruyendo el paso de los vehículos, sin embargo, esos extremos no han sido técnicamente demostrados en el proceso por el ente correspondiente que es el Organismo de Tránsito. Tampoco es evidente que el contenedor impactado carecía de señalización en el momento del accidente puesto que, conforme a las fotografías, se observa que su color naranja intenso es perfectamente visible en la noche que permite advertir su presencia.

El Juez de la causa en su fallo de 14 de noviembre de 2007, ha indicado como hecho no probado que la empresa demandada no ha llegado a demostrar que el demandante se encontraba en estado de ebriedad al momento de la colisión, no obstante, el Tribunal de Alzada señala que no está probado ni por ello descartado el estado de ebriedad del actor.

Si bien es cierto que en el Informe de 14 de noviembre de 2006 de fs. 10, del Organismo Operativo de Tránsito de la Policía Nacional, no se informa de las pruebas de alcotest y/o alcoholemia que hubieran servido para establecer el estado en que se encontraba el conductor, sin embargo, el propio actor en su diferimiento a confesión provocada de fs. 84, afirma que aquel día jugó póker hasta las tres y treinta de la madrugada; en la declaración del testigo de cargo de fs. 94, señaló que ese día el actor fue a jugar loba o bingo como todos los que acuden a ese local. Por su parte, la testigo de descargo Vitalia Ajomado Cazorla, de la que se establece que como guardia privada de seguridad fue la única testigo que presenció el hecho en el momento de producirse, en su declaración de fs. 108 y vta., afirma que el actor pasó a gran velocidad, el impacto fue tan fuerte que los dos contenedores giraron en “C” quedando cruzados, el conductor se encontraba ebrio.

En consecuencia, los antecedentes y datos referidos precedentemente, lleva a presumir con certeza, conforme el art. 1320 del Código Civil, concordante con el art. 477 de su Procedimiento, que el actor aquel día 12 de noviembre de 2006, a horas 4 y 30 am., conducía su vehículo en estado de ebriedad imprimiendo gran velocidad impactando con los contenedores de basura que se encontraban en la calzada junto a la acera provocando daños personales y al motorizado. En la resolución recurrida se establece que el conductor se desvió de la ruta normal que debía seguir y se dirigió hacia su derecha dando lugar al impacto con el resultado que se conoce.

En ese sentido, el actor es el único que ha originado el hecho y causado el resultado, según prevé la parte final del art. 995 del Código Civil, sin que se hubiera demostrado que el demandado hubiera concurrido al hecho ni causado el resultado dañoso que se conoce, ya sea obrando de manera dolosa o culposa, siendo que el hecho y el resultado han sido causados única y exclusivamente por el actor, en su detrimento y propia culpa, por lo que en el presente caso no se cumple con el presupuesto contenido en el art. 984 del citado compilado, consiguientemente, la Empresa demanda no está obligada al resarcimiento por cuanto la responsabilidad civil nace cuando con un hecho dañoso se ha lesionado el patrimonio ajeno, en el caso de Autos no se ha demostrado la responsabilidad de la empresa demandada en el hecho.

Por los motivos expuestos, corresponde a este Tribunal de Casación emitir Resolución en la forma que determina el num. 4) del art. 271 del Código de Procedimiento Civil, en relación al art. 274, del Código de Procedimiento Civil.

POR TANTO: La Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, con la facultad conferida por los arts. 41 y 42.I num. 1) de la Ley Nº 025 del Órgano Judicial, y en aplicación a lo previsto en los arts. 271 num. 4) y 274 del Código de Procedimiento Civil, CASA el Auto de Vista Nº 441, de 23 de septiembre de 2008, pronunciado por la Sala Civil Primera de la ex-Corte Superior de Justicia de Santa Cruz, y deliberando en el fondo declara improbada la demanda consiguientemente sin lugar al pago de daños y perjuicios.

Sin responsabilidad por ser excusable el error.

Regístrese, comuníquese y devuélvase.

Relatora: Mgda. Rita Susana Nava Duran

Fdo. Mgdo. Rómulo Calle Mamani.

Fdo. Mgda Rita Susana Nava Duran.

Ante mi Fdo. Dr. Gonzalo Rojas Segales.

Registrado en el libro de Tomas de Razón: Séptimo