TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

                                                                             S A L A  C I V I L


Auto Supremo: 679/2015 - L

Sucre: 13 de Agosto 2015

Expediente: CH-63-10-S

Partes: Delina Zilvetty Salazar y Nereo Zilvetty Salazar c/ Ángel Zilvetti Salazar

Proceso: Nulidad de contrato

Distrito: Chuquisaca


VISTOS: El recurso de casación en el fondo de fs. 414 a 416, interpuesto por Delina Zilvetty Salazar y Nereo Zilvetty Salazar, contra el Auto de Vista Nº 340, de fecha 1 de noviembre de 2010, cursante de fs. 407 a 409 y vta., pronunciado por la Sala Civil Primera de la entonces Corte Superior del Distrito Judicial de Chuquisaca, dentro del proceso ordinario de nulidad de contrato, seguido por los recurrentes contra Ángel Zilvetti Salazar; la concesión de fs. 427; los antecedentes del proceso; y:

CONSIDERANDO I:                                                                 ANTECEDENTES DEL PROCESO:

Tramitado el Proceso, el Juez Cuarto de Partido en lo Civil y Comercial de la Capital, emitió la Sentencia Nº 214, de fecha 2 de agosto de 2010, cursante de fs. 365 a 367 y vta., declarando IMPROBADA en todas sus partes la demanda de fs. 23-25, con costas; asimismo, declaró IMPROBADA la excepción de falta de acción y derecho opuesta a fs. 226 a 228 y PROBADAS las excepciones perentorias de inexistencia de simulación, insuficiencia y falta de validez del supuesto contra documento, y de inexistencia de causa y motivo ilícito opuestas a fs. 226 a 228.

Contra la referida Sentencia, Delina Zilvetty Salazar y Nereo Zilvetty Salazar, interpusieron Recurso de Apelación cursante de fs. 374 a 376 y vta.

En merito a esos antecedentes, la Sala Civil Primera de la entonces Corte Superior del Distrito Judicial de Chuquisaca, emitió el Auto de Vista Nº 340, de 1 de noviembre de 2010, cursante de fs. 407 a 409 y vta., por el que CONFIRMA la sentencia recurrida, con costas en ambas instancias.

Resolución que dio lugar al Recurso de Casación en el fondo, interpuesto por Delina Zilvetty Salazar y Nereo Zilvetty Salazar, el que se pasa a considerar y resolver:

CONSIDERANDO II:                                                                        

HECHOS QUE MOTIVAN LA IMPUGNACIÓN:

Acusa que en el Auto de Vista no habría fundamento legal que respalde lo que en dicha Resolución se afirma, afectando inmotivadamente e ilegalmente su derecho a pedir justicia desconociendo la calidad jurídica de terceros perjudicados que tendrían para demandar la nulidad frente a las partes, atacando consiguientemente el legítimo interese que tendrían.

Señala que ni el Juez A quo ni el Tribunal Ad quem consideraron los fundamentos legales en cuanto a su demanda incoada en su condición de legales herederos con derechos por sucesión, resultando terceros perjudicados con los documentos cuya nulidad demandaron.

Finalmente refiere que el Auto de Vista confirmó la Sentencia sin tomar en cuenta, que el A quo resolvió la demanda en base a la simulación absoluta que no procede entre las partes contratantes, pues no habría tomado en cuenta que por ser sucesores, los recurrentes tendrían la calidad de terceros perjudicados; asimismo, refieren que si bien la publicidad de un derecho real surte sus efectos legales desde lo que se hace público, esto es sin perjudica a terceros interesados; concluyen señalando que cuando demandaron la nulidad del documento de fs. 20 a 22 y vta., lo hicieron basándose en el art. 549 num. 3) y 551 “del Civil” y no por otro motivo.

Por lo expuesto, los recurrentes solicitan se case el Auto de Vista recurrido y se pronuncie el correspondiente fallo que a su demanda corresponde.

CONSIDERANDO III:

FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN:

Del análisis del recurso de casación, el cual fue interpuesto en el fondo, corresponde señalar que los recurrentes al margen de realizar una relación de los antecedentes del proceso, en los dos primeros numerales de su recurso de casación en el fondo, acusa aspectos como ser: falta de fundamentación y motivación por parte de la Vocal Relatora, arguyendo que no existiría respaldo de lo que se afirma en la Resolución recurrida; de igual forma acusó que el Tribunal Ad quem no consideró los fundamentos legales en cuanto a su demanda. En virtud a lo señalado, debemos mencionar que dichos reclamos corresponden a la forma del proceso y no así al fondo, pues los mismos están referidos a supuestos errores “in procedendo” o de procedimiento, los cuales deben ser recurridos en la forma y no así en el fondo, como erradamente lo hacen los recurrentes, pues la finalidad que persigue el recurso de casación en el fondo es casar el Auto de Vista recurrido, es totalmente diferente a la finalidad que persigue el recurso de casación en la forma, el cual conforme a los reclamos acusados, debió ser la anulación del Auto de Vista, empero ante la confusión en los recurrentes, quienes acusan aspectos de forma en un recurso de casación en el fondo, imposibilita que este Tribunal ingrese a considerar los mismos.

Por otra parte, respecto al análisis de que la simulación absoluta no procedería entre las partes contratantes, toda vez que ellos al ser sucesores tendrían la calidad de terceros perjudicados; debemos señalar que en virtud a lo dispuesto en el art. 543 del Código Civil, la simulación puede ser absoluta o relativa, siendo absoluta cuando se celebra un acto jurídico que nada tiene de real, es decir que es aquella en  la que las partes del negocio simulado no quieren, en realidad, celebrar negocio alguno; y es relativa cuando le da a un acto jurídico una apariencia ocultando su verdadero carácter, o dicho de otra manera, cuando existe contrato pero en ella existen situaciones contractuales que no corresponden a la realidad. Siguiendo con ese análisis el art. 544 de la norma citada supra, respecto a los efectos con relación a terceros señala que: "I. La simulación no puede ser opuesta contra terceros por los contratantes. II. Los terceros perjudicados con la simulación pueden demandar la nulidad o hacerla valer frente a las partes; pero ello no afecta a los contratos a título oneroso concluidos con personas de buena fe por el favorecido con la simulación.”. De lo establecido por esta norma, si bien resulta evidente que si a consecuencia del contrato simulado, un tercero ajeno se ve perjudicado en sus derechos, éste se encuentra facultado para demandar la nulidad del mismo en virtud a los perjuicios que le ocasiona, teniendo disponible para dicho fin, o sea la simulación practicada por las partes, todos los medios probatorios incluidos el de testigos; situación que no ocurre cuando quienes demandan la nulidad son las mismas partes, circunstancia en la cual  la prueba valedera es el contradocumento u otra prueba escrita que no atente contra la ley o el derecho de terceros.

En ese entendido, en lo concerniente a lo que debe entenderse como parte o tercero, Guillermo A. Borda, en su Manual de Contratos, define que las partes de un contrato son aquellas personas que, ya sea por sí o por medio de un representante, se han obligado a cumplir ciertas prestaciones y han adquirido ciertos derechos, se las llama también otorgantes del acto, considera también como si fueran parte a los sucesores universales de los otorgantes, que a la muerte de estos, vienen a ocupar su lugar. Llegando a extenderse a ellos los efectos de los contratos; seguidamente, éste autor anota que los sucesores universales ocupan el lugar del causante (otorgante del contrato) desde el mismo momento del fallecimiento; por su parte Francesco Messineo, en el libro Doctrina General del Contrato señala: “no son terceros, como es obvio, el representante (cuando existe) de cada uno de los contratantes; el heredero de cada contratante; y también, bajo ciertos aspectos, el causahabiente de cada contratante; ellos se equiparan al que participa en el contrato simulado.” .

Bajo ese entendimiento, en el caso de Autos, entre otras pretensiones, los recurrentes pretenden la nulidad del contrato de fecha 6 de junio de 1978, el cual se halla protocolizado el 28 de junio de 1982 e inscrito en Derechos Reales en fecha 29 de julio de 1982, documento por el cual Bernabé Zilvetty transfirió en calidad de venta el inmueble ubicado entre las calles “Manuel Morales y Ugarte” y “Belisario Boeto Nº 1”, a favor de su hermana María Avelina Zilvetty Salazar, con derecho de usufructo a favor de Manuela Salazar Vda. de Zilvetty, documento del cual acusan sería nulo de pleno derecho por ser simulado. Es así que, ante el fallecimiento de la compradora María Avelina Silvetty Salazar, los recurrentes se hicieron declarar herederos de ella, constituyéndose por las razones expuestas supra en parte del contrato de compra venta, perdiendo la calidad de terceros interesados que alegan tener, en ese entendido dentro de un proceso de simulación ya sea que los que pretenden la nulidad de un determinado contrato por considerar al mismo simulado, tienen que demostrar en base a prueba fehaciente el mismo, que en el caso de Autos, en aplicación del parágrafo II del art. 545 del Código Civil, los recurrentes debieron probar su pretensión con un contradocumento u otra prueba escrita que no atente contra la ley o el derecho de terceros, empero de la revisión de obrados se advierte que éstos no demostraron su pretensión, pues el documento privado con reconocimiento de firmas suscrito únicamente por la vendedora no se constituye en un contradocumento por las razones expuestas por los de instancia, documento que en virtud a que no se acusó error de hecho o de derecho de la misma, no corresponde nuestro análisis sobre la misma.

Ahora bien, respeto a que la publicidad de un derecho real surte sus efectos legales desde que se hace público y que el mismo es sin perjuicio de terceros interesados, razón por la cual los recurrentes hacen mención al art. 1538 I y II del Código Civil; debemos señalar que si bien es evidente que la citada norma refiere que ningún derecho real surte efectos contra terceros sino desde el momento en que se hace público mediante el registro en Derechos Reales, y que cuando no se cumple con dicha formalidad el acto por el cual se constituye, transmite, modifica o limitan algún Derecho Real, este sólo surtirá efectos entre las partes contratantes y no así contra terceros. De lo expuesto, si bien el recurrente no señala de manera exacta a que documento se refiere cuando hace mención a la vulneración del art. 1538 I, II y III, debemos señalar que los recurrentes durante la tramitación del proceso, al no haber demostrado la nulidad por simulación del documento por el cual Bernabé Zilvetty Salazar transfiere el bien inmueble objeto de la litis a María Avelina Zilvetty Salazar, ni del documento por el que María Avelina Zilvetty Salazar reconoce el derecho propietario del 50% de dicho bien inmueble a favor del demandado; los mismos al estar registrados en Derechos Reales, son oponibles frente a terceros y, si bien dicho registro no define derechos ni subsana vicios de nulidad o de otra índole, como refieren los recurrentes, empero como ya se señaló continúan vigentes, puesto que si en el hipotético caso de que los recurrentes hubiesen demostrado su pretensión, no quedaría vigente el acto jurídico y su efecto sería retroactivo hasta el estado original, caso que en autos no aconteció.

Finalmente, en lo referente a que el contrato contenido en el documento de fs. 20 a 22 y vta., del cual los recurrentes señalan haber sostenido su demanda en los arts. 549 num. 3) y 551 del “Civil” del que se infiere que se trata del “Código Civil”, por lo que refieren que no tienen la obligación de probar lo que no demandaron; en virtud a la revisión de obrados, se observa que cuando los recurrentes interpusieron la presente acción, en lo que respecta a la nulidad del documento por el cual su hermana María Avelina Zilvetty le reconoció el 50% del derecho propietario del inmueble objeto de la litis a favor del demandado, éstos lo hicieron basados en el num. 3) del art. 549 del Código Civil, es decir por causa y motivo ilícito, empero también señalaron que en dicho documento la firma de María Avelina habría sido falsificada y observar que el reconocimiento de firmas del mismo fue realizado ante una Notaria de la Ciudad de Santa Cruz de la Sierra. De esta manera, en virtud a los fundamentos expuestos tanto en la demanda como en la contestación a la misma, el Juez A quo pronunció el Auto de Relación Procesal (fs. 253 y vta.), en el que fijó como uno de los hechos a probar para la parte demandante, ahora recurrente, que en el documento citado supra la firma y rúbrica de quien en vida fue María Avelina Zilvetty Salazar fue falsificada; resolución que no mereció objeción alguna, por lo que los recurrentes no pueden señalar que su pretensión estaba basada únicamente en el num. 3) del art. 549 del Código Civil y que debió demostrar únicamente ese extremo cuando en realidad debió demostrar todo lo establecido en el Auto de Relación Procesal o en su defecto si consideraba que dicho aspecto, es decir la falsificación, no era parte de su pretensión, debió objetar dicha Resolución, razón por la cual el reclamo acusado no resulta evidente.

Por lo expuesto, corresponde emitir Resolución en la forma prevista en los arts. 271 num. 2) y 273 del Código de Procedimiento Civil.

POR TANTO.- La Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, con la facultad conferida por el art. 42.I num. 1) de la Ley N° 025 del Órgano Judicial y en aplicación de los arts. 271 num. 2) y 273 del Código de Procedimiento Civil declara INFUNDADO el recurso de casación en el fondo de fs. 414 a 416, interpuesto por Delina Zilvetty Salazar y Nereo Zilvetty Salazar, contra el Auto de Vista Nº 340, de fecha 1 de noviembre de 2010, cursante de fs. 407 a 409 y vta., pronunciado por la Sala Civil Primera de la entonces Corte Superior del Distrito Judicial de Chuquisaca, con costas.

Se regula honorarios del abogado profesional en la suma de Bs. 1.000.-

Regístrese, comuníquese y devuélvase.

Relatora: Mgda. Rita Susana Nava Durán.

Fdo. Mgdo. Rómulo Calle Mamani.

Fdo. Mgda Rita Susana Nava Duran.

Ante mi Fdo. Dr. Gonzalo Rojas Segales.

Registrado en el libro de Tomas de Razón: Séptimo