TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

                                                                            S A L A   C I V I L

Auto Supremo: 569/2015 - L

Sucre: 27 de Julio 2015

Expediente: SC-123-10-S

Partes: María Elena Arauz Barba c/ María Rosario Rojas Hurtado

Proceso: Reivindicación, desocupación y entrega de inmueble más daños y

               perjuicios

Distrito: Santa Cruz

VISTOS: El recurso de casación en la forma de fs. 187 a 189, interpuesto por María Elena Arauz Barba, impugnando el Auto de Vista Nº 397, de fecha 22 de septiembre de 2007, pronunciado por la Sala Civil Primera de la Corte Superior de Justicia de Santa Cruz,  dentro del proceso de Reivindicación, desocupación y entrega de inmueble, más daños y perjuicios, seguido a instancia de María Elena Arauz Barba contra María Rosario Rojas Hurtado, la concesión de fs. 192, los antecedentes del proceso y:

CONSIDERANDO I:

ANTECEDENTES DEL PROCESO:

María Elena Arauz Barba interpuso demanda de reivindicación, desocupación y entrega de inmueble más daños y perjuicios contra María Rosario Rojas Hurtado, argumentando que ha sido víctima de avasallamiento por parte de la demandada, quien se ha metido en su terreno hace más de un año, aduciendo que es dueña. Indica que el lote de terreno lo adquirió mediante escritura municipal y se encuentra ubicado en la zona el pary, con una extensión superficial de 602. 27 m2., el cual se encuentra registrado en Derechos Reales.

Contesta la demandante, negando acciones y derechos de la actora por ser falsos, dolosos y tendenciosos y afirma que se encuentra en posesión del lote de terreno hace más de 20 años y reconviene por acción negatoria, simulación y nulidad del proceso de rectificación de nombres de la actora.

Tramitado el proceso el Juez de la causa pronunció Sentencia de fecha 16 de julio de 2005, de fs. 96 a 98 y vta., por la cual declaro improbada la demanda principal así como la reconvencional sin costas. Resolución que fue apelada por la demandante y en conocimiento del mencionado recurso de apelación la misma fue anulada por Auto de Vista Nº 286/2006 de fs. 138 y vta., por no haber resuelto en la Sentencia todas las pretensiones demandadas.

Emitida nueva Sentencia de fecha 8 de agosto de 2006, de fs. 141 a 144 y vta., declara improbada la demanda así como improbada la reconvencional, sin costas por tratarse de juicio doble.

Contra esta Resolución la demandante interpone recurso de apelación, el mismo que en conocimiento del Tribunal de Alzada, pronuncia Auto de Vista Nº 397, de fecha 22 de septiembre de 2007, de fs. 383 a 384, por el cual confirma Sentencia con costas en ambas instancia.

Contra esta Resolución de Vista la demandante María Elena Arauz Barba interpone recurso de casación en la forma el cual se analiza.   

CONSIDERANDO II:

DE LOS HECHOS QUE MOTIVAN LA IMPUGNACIÓN:

La recurrente interpone recurso de casación en la forma argumentando lo siguiente:

Indica que su demanda cursante a fs. 14 se interpuso por reivindicación, desocupación, entrega de inmueble más daños y perjuicios e indica que la Sentencia debe necesariamente pronunciarse sobre la pretensión jurídica de la demanda para que la misma goce de congruencia y exhaustividad, sin embargo el Juez A quo pretende que su pretensión se reduzca a la de reivindicación y con exceso de poder convierte la entrega de inmueble y desocupación en pretensiones accesorias, siendo claro que su pretensión accesoria es daños y perjuicios la cual no ha sido dilucida en Sentencia.

Manifiesta que la anulación de la primera Sentencia estaba correcta porque precisamente no resolvió las pretensiones de desocupación y entrega de inmueble, vulnerando  el art. 90 del Código de Procedimiento Civil, sin embargo esta segunda Sentencia resulta igual de ilegal e incorrecta  porque se ha separado las pretensiones, sin que exista petición expresa para ello, ya que el Juez de la causa ha razonado de forma dolosa como si se hubiera demandado una única acción principal reivindicación desconociendo una vez más la acción de desocupación y entrega de inmueble, asimismo se incurrió en falta de fundamentación de la Sentencia.

Denuncia que el Tribunal de Alzada incurre en violación a los principios de seguridad jurídica y derecho a la igualdad porque en el Auto de Vista que anulo el proceso se indicó que el Juez A quo debía pronunciarse sobre todas las pretensiones y en el segundo Auto de Vista manifiesta que ya no es necesario.

Acusa que se ha desconocido el status jurídico de su reconocimiento judicial de la propiedad renegando de su propia competencia tanto el de grado como de Alzada, porque la nueva Sentencia indica que no he llegado a acreditar mi condición de propietaria del terreno objeto de la Litis y menos aún las otras pretensiones de desocupación y entrega de inmueble, por su parte el  Tribunal de Alzada confirma la Sentencia, cometiendo un tremendo error porque no toma en cuenta el testimonio de fs. 1 a 13, donde Juez Primero de Partido falla declarando que la recurrente es propietaria del inmueble o mejoras y que esta demanda fue basada en el comodato otorgado por el Municipio de Santa Cruz, concluye que tanto el Juez A quo como el Tribunal de Alzada no podían desconocer el status jurídico de declaratoria de propiedad, sobre el mismo punto incide en que se ha mutado una Sentencia ejecutoriada, por lo que existe una Sentencia ejecutoriada que se desconoce.

Insiste que lo que pretende con el recurso es la nulidad del Autos de Vista Nº 397 hasta que se haga cumplir lo que ordeno el Juez inferior, concluye su recurso indicando que interpone el mismo al tenor de los arts. 90, 254-4, 257, 258 y 260 del Código de Procedimiento Civil, en razón de que el Tribunal de Alzada no se pronunció adecuadamente sobre todas las pretensiones demandadas.

CONSIDERANDO III:

FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN:

La recurrente interpuso recurso de casación en la forma al tenor del art. 254 num. 4) del Código de Procedimiento Civil, en este entendido se tiene que del análisis del mismo, este en todos sus puntos de agravio acusa sobre los mismos aspectos referentes a que los de instancia no habrían dado cumplimiento a lo dispuesto en el primer Auto de Vista anulatorio cursante a fs. 138 y vta.

Al respecto conviene establecer que la demandante interpuso demanda de reivindicación desocupación y entrega de bien inmueble según cursa en la demanda de fs. 14 a 15 y vta., argumentando que es propietaria de un lote de terreno por escritura municipal ubicado en la zona de “El Pary”, con una superficie de 602.27 m2 según título y según mensura tiene una superficie de 815.48 m2., y que el terreno en cuestión fue avasallado por la demandada, quien al contestar la demanda niega los fundamentos de la misma, manifestando que se encuentra en posesión del lote en forma libre pacífica y continuada desde hace más de 20 años indica que la superficie del lote de terreno es de 747.87 m2., y que el mismo se encuentra sobre la calle Antonio Suarez Nº 240, refiere también con sus recursos propios y con grandes sacrificios y privaciones ha construido una habitación donde vive juntamente con sus tres hijas, reconviene por acción negatoria indicando que la demandante no es propietaria del lote de terreno sino que la misma solo cuenta con un documento de comodato otorgado por la  Alcaldía Municipal de Santa Cruz. Refiere también que la declaratoria de propiedad sobre las mejoras se encuentra a favor de María Edenir Arauz Vargas y no de María Elena Arauz Vargas, indica también que esta declaratoria se realizó el año 1968, cuando la demandante apenas tenía 8 años de edad, razón por la cual no resulta posible que ceda en comodato el referido lote de terreno a una persona menor de edad. Referidos los antecedentes resulta conveniente aclarar a la recurrente que el Juez A quo si bien en su primera Sentencia no fundamentó con relación a las pretensiones de desocupación de inmueble y entrega de bien inmueble por considerarlas accesorias a la pretensión principal la cual era de reivindicación, razón por la cual esta Sentencia fue anulada por el Tribunal de Alzada, sin embargo en Sentencia de fecha 8 de agosto de 2006, el Juez A quo se pronunció respecto a pretensión de la demanda y determinó que no existe reivindicación porque la documentación presentada por la actora cursante de fs. 1 a 13 acredita su condición de comodataria y propietaria de las mejoras introducidas en el lote de terreno,  en mérito al testimonio relativo al proceso de declaratoria de mejoras y otorgado por el Juzgado Primero de partido en lo Civil de fecha 27 de marzo de 2007, y valorando la prueba documental adjunta al presente proceso determinó que la recurrente no es propietario del bien inmueble del cual pretende la reivindicación, desocupación y entrega del mismo, en ese entendido estableció que para que proceda la reivindicación necesariamente el propietario tiene el deber ineludible de demostrar el derecho propietario que sustenta su pretensión de reivindicación y consiguientemente desocupación y entrega de bien inmueble, y al faltar uno de los presupuestos necesarios para la reivindicación no procede la reivindicación, aclarando además que el status jurídico de la recurrente respecto al terreno ha sido siempre el de comodataria sin haber mutado el mismo al de propietaria del lote de terreno, por no hallarse demostrada ninguna de las formas legales de adquirir la propiedad conforme lo prevé el art. 110 del Código Civil, y estando definida la situación de la recurrente respecto al lote de terreno el Juez A quo determinó que no corresponde la reivindicación, ni la desocupación y entrega del mismo. Conforme lo expuesto se tiene que el Juez A quo si se pronunció de manera fundamentada respecto a la pretensión  jurídica de la demandante y que el Tribunal de Alzada confirmo la Resolución  porque  considero que la Sentencia cumplió la observación sobre la debida fundamentación respecto a la pretensión de reivindicación, desocupación y entrega de bien inmueble.

Por otra parte, respecto a que el Auto de Vista al anular la Sentencia y determinar que el Juez A quo se pronuncie respecto a todas las pretensiones de la demanda y que debería anularse el Auto de Vista hasta que cumpla con lo observado; se debe reiterar que por lo analizado supra y lo razonado por el Ad quem el Juez A quo si cumplió con lo observado, ya que el Tribunal de Alzada, al anular la Sentencia pretendió que el órgano jurisdiccional otorgue una respuesta eficaz y eficiente a las partes involucradas en la Litis, la misma que traducida en la Sentencia, pueda solucionar el conflicto, sin embargo la recurrente debe tener en cuenta que su pretensión de reivindicación, desocupación y entrega de inmueble no cumplió con el requisito esencial de demostrar su derecho propietario que le habilitaba para reivindicar el bien inmueble, la entrega y desocupación del mismo, en mérito a que el derecho propietario lo tiene la Alcaldía Municipal de Santa Cruz,  razón por la cual el Tribunal de Alzada, una vez fundamentada la sentencia, consideró que los motivos que habían dado lugar a la anulación habían sido subsanados, y en mérito a ello confirmó la Sentencia, resultando el criterio de la recurrente equivocado cuando expresa que emitida la Sentencia esta fue igual de incongruente.

Por lo señalado precedentemente, corresponde a este Máximo Tribunal resolver en la forma prevista por los arts. 271 num. 2) y 273 del Código de Procedimiento Civil.

POR TANTO.- La Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, con la facultad conferida por el art. 42.I num.1) de la Ley del Órgano Judicial de 24 de junio de 2010; y en aplicación de los arts. 271 num. 2) y 273 del código de procedimiento civil declara INFUNDADO, el recurso de casación en la forma cursante de fs. 187 a 189, interpuesto por María Elena Arauz Barba, impugnando el Auto de Vista Nº 397, de fecha 22 de septiembre de 2007 pronunciado por  la Sala Civil Primera de la Corte Superior de justicia de Santa cruz. Sin costas por no existir respuesta al recurso.

Regístrese, comuníquese y devuélvase.

Relatora: Mgda. Dra. Rita Susana Nava Durán


Fdo. Mgdo. Rómulo Calle Mamani.

Fdo. Mgda Rita Susana Nava Duran.

Ante mi Fdo. Dr. Gonzalo Rojas Segales.

Registrado en el libro de Tomas de Razón: Sexto