TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

                                                                           S A L A   C I V I L 




Auto Supremo: 397/2015

Sucre: 9 de Junio 2015

Expediente: LP-33-15-S

Partes: Daniel Yebara Catacora c/ Juan Luis Yebara Catacora y otras.

Proceso: Nulidad de Testamento y otros

Distrito: La Paz


VISTOS: Los recursos de casación en la forma, interpuestos por Martha Ríos Miranda como Tercera Interesada, cursante de fs. 1401 a 1404 y vta., y Juan Luis Yebara Catacora cursante a fs. 1407 a 1420 y vta., contra el Auto de Vista N° 371, de 28 de Octubre de 2014 de fs. 1391 a 1393, emitida por la Sala Civil Tercera del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz, dentro del proceso ordinario de Nulidad de Testamento y otros, interpuesto por Daniel Yebara Catacora contra Juan Luis Yebara Catacora y otras, la respuesta de fs. 1422 y vta., 1425 a 1431 y vta, 1433 y vta y 1437 y vta., el Auto de concesión de fs. 1438, los antecedentes procesales; y,


CONSIDERANDO I:

ANTECEDENTES DEL PROCESO:


Que, tramitada la causa, el Juez Décimo de Partido cuarto en lo Civil y Comercial de la Capital La Paz, emitió Sentencia Nº 225, de 23 de julio de 2013, cursante a fs. 1242 a 1254, declaró: PROBADA en parte la demanda  interpuesta por el señor Daniel Yebara Catacora a fs. 386-393 probada en parte en parte la reconvención deducida por el señor Juan Luis Yebara Catacora a fs. 473-521 vta., y PROBADAS EN PARTE la excepciones deducidas en el mismo memorial, e IMPROBADA la reconvención deducida por la Sra. Yola Yebara Catacora a fs. 529-532 e IMPROBADAS las excepciones deducidas en el mismo memorial  y, en su mérito se declara y/o dispone lo siguiente:

1.- la nulidad del testamento abierto Nº 38/04 de fs. 4-6 vta., 24-27, 411-414 y 1033-1036.

2.- instituir heredero forzoso de la señora María Mercedes Catacora Lazarte Vda de Ampuero,  al Sr. Daniel Yebara Catacora.

3.- La colación de todos los bienes sucesorios y los frutos civiles que corresponden a la masa hereditaria  dejada por la Sra. María Mercedes Catacora Lazarte Vda de Ampuero para que, en la fase de ejecución de sentencia, se proceda a su cuantificación  y posterior división y partición entre todos los hijos  conforme a las normas que regulan la legitima; y

4.-  la improcedencia de la colación del inmueble ubicado en la calle 20 de Octubre Nº 1534 por pertenecer única y exclusivamente al señor Juan Luis Yebara Catacora. Sin Costas por tratarse de juicio doble.


Deducidos los recursos de apelación por Martha Ríos Miranda como tercera interesada, Juan Luis Yebara Catacora y Daniel Yebara Catacora, éstas fue remitida ante Tribunal de Segunda Instancia como es la Sala Civil Tercera del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz, que mediante Auto de Vista Nº 371/2014, Anuló obrados hasta fs. 663 inclusive, disponiendo que el Juez A quo regularice procedimiento  integrando a la litis a Martha Ríos Miranda, quien deberá ser citada con la demanda, reconvención y demás actuados procesales necesarios para que asuma defensa  en la presente causa.


Ante la determinación adoptada por el Ad quem, Martha Ríos Miranda como tercero interesada y Juan Luis Yebara Catacora, interpusieron recursos de casación en la forma, conforme consta de fs. 1401 a 1404 y vta., y a fs. 1407 a 1420 y vta., mismo que se pasa a considerar.


CONSIDERANDO II:

DE LOS HECHOS QUE MOTIVAN LA IMPUGNACIÓN:


Del Recurso de casación en la forma de Martha Ríos Miranda.


Acusa que existe la necesidad  que en la demanda de fs. 386 a 393 sea incluida como legataria y de ninguna manera dispondría se la integre a la litis con la citación con la demanda y reconvención que constituiría un acto anómalo e irregular, esta integración seria con la citación con la demanda y reconvención donde ni siquiera se la nombraría, sin embargo el Auto de Vista recurrido, por lo que al no haber sido demandada en calidad de legataria y el proceso debió ser anulado  hasta la providencia de admisión  en cuya virtud la postulación de la demanda debería  integrar la litis consorcio con todos los herederos y legatarios nombrados en el testamento abierto y no únicamente hasta el Auto de calificación del proceso puesto que al ser citada con la demanda y reconvención la relación procesal estaría mal establecida.


Por lo Expuesto solicita que el Tribunal Supremo de Justicia Anule el proceso hasta el decreto de admisión de fs. 396, disponiendo que el demandante la incluya en la demanda.


Del recurso de casación en la forma de Juan Luis Yebara Catacora.


Que el Auto de Vista recurrido y sus Autos complementarios serian manifiestamente incongruentes y contradictorios además de dictar una resolución que no se pronunciaría con relación a su recurso de apelación, donde se acusarían vicios procesales más antiguos que la nulidad declarada por el Ad quem, omitiendo anular obrados hasta el vicio más antiguo, ya que faltarían diligencias y tramites declarados esenciales cuya falta seria expresamente penada con nulidad por ley; como ser:


Que en la presente causa  se establecería con los actuados de fs. 86 a 92 que el demandante hizo abandono de su acción durante Seis meses y en consecuencia correspondía al Juez A quo, antes de dictar Sentencia reponer obrados hasta fs. 92 y de oficio y sin más trámite declarar la perención de instancia  ya que como podría integrarse a Marta Ríos Miranda en un proceso en el que de oficio correspondería declarar la perención de instancia.


Que el Tribunal de Alzada estaría pretendiendo que el demandante modifique  su demanda  después  de que aquella ha sido contestada, algo que el ordenamiento jurídico no admitiría, por lo que inducir a que el Ad quem admita una modificación de la demanda integrando a la litis a quien no se encuentra  comprendida en la demanda, y hacerlo antes de abrir el termino de prueba lo que resultaría vulneratoria al debido proceso.


Que ameritaría nulidad de obrados por haberse sustanciado el proceso  sin previamente resolver una contestación a la demanda y reconvención de Sonia Remedios Angulo Catacora que fue formulada a fs.  416-417 vta., que nunca habría merecido decreto alguno sea aplicando la previsión contenida en el art. 333 del C.P.C.,  o alternativamente  admitiéndola y corriéndola en traslado, omisión que resultaría contrario al debido proceso.

Que existiría omisión de citación  de la demanda reconvencional formulada  por Juan Luis Yebara Catacora a la codemandada Yola Yebara Catacora quien nunca habría sido citada con la mencionada reconvención y mientras no se cumpla ese aso procesal resultaría imposible que se pretenda integrar a la litis a quien no fue demandada y peor a un pretender hacerlo sin previamente sanear el proceso. En este sentido la supuesta omisión del tribunal ad quem  de considerar la fundamentación de agravios  contenido en su recurso de apelación de fs. 1271 a 1281 vta. Además de constituir una violación al art. 236 del C.P.C., representaría una flagrante violación al debido proceso y su derecho a ser oído con las debidas garantías, al principio de congruencia.


Por otra parte acusa que los Autos complementarios de fs. 1395 y 1398 violarían las reglas del debido proceso al omitir la fundamentación y motivación necesarias, con relación a los pedidos de explicación, complementación y aclaración de fs. 1394 y de fs. 1396-1397 vta., en este entendido el Auto de Vista recurrido y sus Autos complementarios no cumplirían con los presupuestos fundamentales de fundamentación y motivación, ya que con relación a su recurso de apelación no existiría consideración que permita entender porque no habría considerado sus agravios.


Finalmente, solicita que el Tribunal Supremo de justicia  en el marco del art. 275 del C.P.C., Anule obrados hasta el vicio más antiguo que en este caso debe situarse a fs. 92 vta., sea de conformidad con el art. 254-7º del C.P.C., alternativamente se anulen obrados hasta el decreto de admisión de la demanda de fs. 396.


CONSIDERANDO III:

FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN:


A efecto de resolver los recursos de casación en la forma interpuestos por Martha Ríos Miranda y Juan Luis Yebara Catacora; corresponde en principio absolver los recursos en el orden siguiente:


1.- Del Recurso de casación en la forma de Martha Ríos Miranda.


Acusa que el proceso debió ser anulado hasta la providencia de admisión, en cuya virtud en la postulación de la demanda se la debería integrar la litis consorcio con todos los herederos y legatarios nombrados en el testamento abierto, y no solo integrarla con la citación con la demanda y reconvención donde ni siquiera se la nombraría, lo que constituiría un acto anómalo e irregular; al respecto se debe señalar que el art. 353 del C.P.C., establece sobre la relación procesal que: "presentados los escritos de demanda, reconvención, y respuesta de ambas partes, quedará establecida la relación procesal que no podrá ser modificada", de este precepto normativo se entiende que el Auto de relación procesal es un acto jurisdiccional por el cual el Juez establece qué hechos le corresponde probar a las partes en el proceso en relación a sus pretensiones, pero su finalidad no se limita a este aspecto, sino, que el Auto de relación procesal también fija los alcances de la contradicción en el proceso y al mismo tiempo restringe la competencia de la autoridad jurisdiccional a pronunciarse sobre los hechos de la contradicción otorgando a su vez al proceso su objeto.


En este entendido, en el caso presente al determinar la existencia de litisconsorcio por la situación del testamento abierto del cual se demanda su nulidad, y la existencia de una tercera interesada que resultaría afectada con  una posible nulidad del testamento en cuestión, el Tribunal de Alzada dispuso su integración por parte del A quo al proceso anulando obrados hasta el Auto de relación procesal, para que la misma se pronuncie respecto a la demanda principal y reconvenciones interpuestas por las partes (ya sea respondiendo en forma positiva o negativa o en su caso reconviniendo), en resguardo de sus derechos, y así se fijen los alcances de la contradicción en el proceso a través de un nuevo Auto de relación procesal que integre a Martha Ríos Miranda como parte, para establecer los alcances de la Resolución judicial en sujeción a lo dispuesto por el art. 194 del C.P.C.


Si bien la recurrente acusa que sería un acto anómalo que no se la integre textualmente en la demanda, esta debe tomar en cuenta que con la entrada en vigencia de la Constitución Política del Estado de 2009, la Justicia no es formal, sino que el derecho sustancial prevalece sobre cualquier formalismo en este caso  el derecho a una justicia pronta y oportuna, por ende no es posible admitir que se vaya más allá de la nulidad dispuesta por el Ad quem, con criterios extremadamente ritualistas o formalistas, como que se la tenga que incluir textualmente en la demanda, para considerarse integrada al proceso, debe darse prevalencia a la efectividad antes que al ritualismo expresado por la recurrente, ya que por lo expuesto supra su integración se da con la citación con la demanda y reconvenciones (que le afectarían a la recurrente), para que esta asuma la posición que considere mejor para precautelar sus derechos. Por lo que el actuar del Tribunal de Azada al haber dispuesto la nulidad hasta fs. 663 es correcto, deviniendo en infundado el recurso de casación.


2.- Del recurso de casación en la forma de Juan Luis Yebara Catacora.


A efectos de resolver el recurso es preciso señalar que en su contenido, se advierte que la fundamentación del mismo resulta extensa e innecesariamente repetitiva. Sin embargo del análisis de la fundamentación del mismo se concluye que su pretensión va dirigida a cuestionar principalmente los siguientes puntos:


Acusa que el Auto de Vista recurrido y sus Autos complementarios no se habrían pronunciado con relación a su recurso de apelación, donde se acusarían vicios procesales más antiguos que la nulidad declarada por el Ad quem; como ser: que a fs. 86 a 92 se evidenciaría que el demandante hizo abandono de su acción por más de seis meses y en consecuencia correspondía al Juez A quo, de oficio reponer obrados hasta fs. 92 y sin más trámite declarar la perención de instancia; que se habría sustanciado el proceso sin resolver previamente la contestación a la demanda y reconvención de Sonia Remedios Angulo Catacora, que no habría merecido decreto alguno sea aplicando la previsión contenida en el art. 333 del C.P.C., o alternativamente admitiéndola y corriéndola en traslado; que existiría omisión de citación de la demanda reconvencional formulada por Juan Luis Yebara Catacora a la codemandada Yola Yebara Catacora; al respecto corresponde puntualizar lo siguiente:


Al tratar sobre las nulidades procesales debemos tener en cuenta que no se trata de un tema de defensa de meras formalidades, pues, las formas previstas por ley no deben ser entendidas como meros ritos, sino como verdaderas garantías de que el proceso se desarrollará en orden, sin dilaciones o retrocesos innecesarios por cuestiones intrascendentes y en resguardo de los principios de celeridad y eficacia de los actuados procesales, que deben prevalecer a momento de asumir una decisión anulatoria. Esto en virtud a que desde la vigencia de la Ley Nº 025 del Órgano Judicial, las nulidades procesales se encuentran restringidas por los arts. 16 y 17 de la precitada Ley, disposiciones ratificadas en materia Civil por el Nuevo Código Procesal Civil que en sus arts. 105 al 109 en vigencia anticipada (Disposición Transitoria Segunda), tienen por finalidad el cumplimiento de los principios procesales de celeridad y eficiencia, siendo la nulidad procesal una excepción que solo se aplica cuando fue denunciada oportunamente, cuando el vicio afecte el fondo del proceso en virtud de su trascendencia o genere indefensión en una de las partes, no pudiendo ser decretada la misma simplemente en resguardo de meros formalismos procesales como se solía hacer en el pasado.


Establecido lo anterior, en el caso de Autos se sustancia la nulidad del testamento abierto Nº 38/04 (fs. 4-6), y otras pretensiones, el Tribunal Ad quem anulo obrados hasta fs. 663 inclusive (auto de relación procesal) disponiendo que el A quo integre a Martha Rios Miranda, a quien la posible nulidad del testamento en cuestión podría afectarle, generándole indefensión, por lo que su posición jurídica debe ser escuchada antes de dictar Sentencia, considerando que la concurrencia de todas las personas de las que derivan derechos emergentes de dicho testamento, resulta necesaria e indispensable, para lograr una resolución eficaz, por lo que el Ad quem opto por una decisión anulatoria circunscribiéndose estrictamente a lo razonado supra en cuanto al nuevo régimen de las nulidades procesales, considerando que los agravios expuestos en el recurso de apelación cursante a fs. 1271 a 1281 vta., interpuesto por el recurrente no ameritan mayor consideración disponiendo que: “Habiéndose concluido en la procedencia de la nulidad, no corresponde considerar los recursos de apelación de Juan Luis Yebara Catacora y Daniel Yebara Catacora”, es decir, que se concluye anular  obrados en virtud del vicio que genero indefensión en la tercera interesada y afectaba de ineficaz la Sentencia de primera instancia, resultando el vicio más trascendente, en este sentido los vicios procesales acusados en su recurso de apelación, no resultan trascendentes o cumplen con los presupuestos que ameriten ir más allá de la nulidad dispuesta por los de segunda instancia.


Ahora bien, en este marco en procura de lograr un mayor entendimiento de las partes, resulta necesario precisar que: en relación a que el Juez A quo debió de oficio reponer obrados hasta fs. 92 y sin más trámite declarar la perención de instancia; se debe señalar que en nuestro ordenamiento procesal la perención de instancia tiene como presupuestos: la instancia, la inactividad procesal, el transcurso del plazo y finalmente la declaración judicial que dispone dicha perención, este último presupuesto establece que la misma no opera de hecho es decir “ipso facto” por el sólo transcurso del tiempo, o de manera automática, sino que se produce “ope judicis” es decir, debe existir una Resolución judicial, tomada de oficio o a petición de parte, siendo deber de la partes hacer seguimiento a la causa y ante la inactividad procesal de estas solicitar oportunamente la perención, por lo que se entiende que el recurrente tenía la carga de pedir que se declare la perención en el momento que considero esta había operado, aspecto que no se concretizó en Autos, dejando prelucir su derecho a solicitar la perención, una vez que las partes retomaron el impulso procesal y el proceso siguió su desarrollo hasta esta etapa.


Respecto a que se habría sustanciado el proceso sin resolver una contestación a la demanda y reconvención de Sonia Remedios Angulo Catacora, que no se habría admitido ni corrido en traslado; corresponde precisar en el nuevo régimen de las nulidades la mera desviación de las formas no puede conducir a la declaración de nulidad sino que antes de asumir esta última opción se debe que tener presente el perjuicio real que el vicio procesal puede ocasionar a las partes; generalmente, un acto procesal que adolezca de nulidad puede o suele convalidarse, en consecuencia, la nulidad se declara únicamente cuando el acto viciado acarreó un perjuicio cierto e irreparable. En este entendido, en el caso de Autos, el Juez A quo en su afán de resolver el memorial de fs. 419, por Auto de fs. 422 repone y deja sin efecto el Auto de fs. 404 disponiendo la continuación del proceso, olvidando providenciar el memorial de respuesta y reconvención de Sonia Angulo Catacora.


Si bien dicha omisión es evidente, se debe tener presente que la participación de Sonia Remedio Angulo Catacora, se admitió implícitamente y fue convalidada por las partes quienes en ningún actuado del proceso (hasta apelación) denunciaron dicho aspecto que además resulta intrascendente, toda vez que, siendo la respuesta a la demanda afirmativa y la reconvención versa en los términos de la demanda principal respecto a la nulidad del testamento Nº 38/04 y división y participación, dicho error en cuanto al traslado de la misma no afecta la decisión de fondo ni causa indefensión en los codemandados, quienes, al margen de no acusar dicho aspecto en el momento oportuno (preclusión), convalidaron la omisión reconviniendo los mismos contra Sonia Angulo Catacora, por la exclusión hereditaria y otras acciones, señalando incluso el recurrente en su memorial de respuesta a la demanda y reconvención de fs. 473 a 521 vta., señaló que reconviene: “los daños y perjuicios que el actor y SONIA ANGULO CATACORA  están causando a JUAN LUIS YEBARA CATACORA, por efecto de sus acciones sobre nulidad de testamento otorgado por MARÍA MERCEDES CATACORA LAZARTE VDA DE AMPUERO…”, convalidando las partes la omisión del Juez A quo que además resulta intrascendente para justificar ir mas allá de la nulidad planteada, en virtud de que la nulidad en el proceso civil se convalida cuando la parte que podría resultar perjudicada ratifica el acto viciado expresa o tácitamente como se dio en el caso presente, donde las partes consintieron en la participación activa de Sonia Angulo Catacora en la tramitación del proceso.


En cuanto a la supuesta omisión de citación de la demanda reconvencional formulada por Juan Luis Yebara Catacora a la codemandada Yola Yebara Catacora; este es otro acto convalidado por la parte que podría verse afectada con dicho acto, que en este caso es Yola Yebara Catacora, no teniendo el recurrente legitimación procesal para reclamar dicho aspecto que además resulta intrascendente. Deviniendo en infundado el agravio expuesto por el recurrente, resultando correcta la conclusión asumida por los de segunda instancia, toda vez que por lo expuesto supra, los vicios acusados en su recurso de apelación no resultan trascendentes para ir mas allá de la nulidad dispuesta por el Ad quem.


Por otra parte el recurrente acusa que el Auto de Vista recurrido y sus Autos complementarios no cumplirían con los presupuestos fundamentales de fundamentación y motivación; a esto, de la revisión del Auto de Vista recurrido se tiene que mismo cuenta con la suficiente motivación y fundamentación para sustentar la nulidad asumida, que por lo expuesto supra se circunscribieron al marco del nuevo régimen de nulidades procesales, pues no basta alegar infracción en la forma en relación a la motivación o fundamentación, ya que la incongruencia o impertinencia debe ser de tal manera que la decisión judicial sea incomprensible e incompleta, aspectos que no se observan en la Resolución recurrida, no siendo evidente el agravio acusado.

Por lo manifestado, corresponde a este Tribunal resolver conforme señala arts. 271 num. 2) y 273 del Código de Procedimiento Civil.

POR TANTO: La Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, con la facultad conferida por el art. 42.I num. 1) de la Ley del Órgano Judicial de 24 de junio de 2010, en aplicación de los arts. 271 num. 2) y 273 del Código de Procedimiento Civil, declara INFUNDADOS los recursos de casación en la forma, interpuestos por Martha Ríos Miranda como Tercera Interesada, cursante de fs. 1401 a 1404 y vta., y Juan Luis Yebara Catacora cursante a fs. 1407 a 1420 y vta., contra el Auto de Vista N° 371, de 28 de Octubre de 2014 de fs. 1391 a 1393 de obrados. Con costas.

Se regula honorario profesional en la suma de Bs. 1000.-

Regístrese, comuníquese y devuélvase.

Relatora: Mgda. Rita Susana Nava Durán

Fdo. Mgdo. Rómulo Calle Mamani.

Fdo. Mgda Rita Susana Nava Duran.

Ante mi Fdo. Dr. Gonzalo Rojas Segales.

Registrado en el libro de Tomas de Razón: Cuarto