TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

SALA CIVIL

Auto Supremo:1063/2015 - L

Sucre:17 de Noviembre 2015                                                

Expediente:        LP-135-11-S

Partes:Antonio Mamani Cataríc/Fidela Mamani Aruni

Proceso:Divorcio

Distrito:La Paz                        

VISTOS: El recurso de casación enel fondo de fs. 289 a 293 ratificada que fue a fs. 315 a 317, interpuesto por Fidela Mamani Arunicontra el Auto de Vista Nº 262, de 27 de agosto de 2011 de fs. 284 a 285 y vta.,pronunciado por la Sala Civil Primeradela R. Corte Superior de Justicia de La Paz, dentro el proceso de Divorcioseguido por Antonio Mamani Catarí contra Fidela Mamani Aruni, la contestación de fs. 320 a 321, la concesión de fs. 322, los antecedentes del proceso, y;

CONSIDERANDO I:                                                        ANTECEDENTES DEL PROCESO:

ElJuezPrimero de Partido de Familia de El Alto-La Paz, pronuncio Sentencia N° 193, de 18 de octubre de 2010de fs. 203 a 205, falla declarando PROBADA la demanda de Divorcio  de fs. 9-10 interpuesta por Antonio Mamani Calle (Catari) contra Fidela MamaniAruni por la causal contenida en el art. 130 numeral 4) del Código de Familia, y PROBADA la demanda reconvencional  de fs. 41-42 por la causal contenida  en el art. 130 numeral 4) del Código de Familia de Fidela Mamani Aruni contra Antonio Mamani Calle, en consecuencia declara disuelto el vínculo matrimonial que une a los esposos Antonio Mamani Calle (catari) y Fidela Mamani Arunidisponiendo en ejecución de Sentencia procederse a la cancelación de la respectiva partida matrimonial por ante la Dirección General  de Registro Civil de la Corte  Nacional  Electoral, de conformidad  a lo dispuesto  al art. 398 del Código de Familia. Se homologa la Resolución de medidas provisionales N° 91/2010cursante a fs. 92-93-94 de obrados, con la modificación de que se deja  sin efecto la Asistencia Familiar a favor de la Sra. Fidela Mamani Aruni la misma que correrá a partir de la ejecutoria de la presente Sentencia.

Resolución de primera instancia que es recurrida de apelación porFidela Mamani Aruni de fs. 209 a 211,que mereció el Auto de Vista Nº 262, de 27 de agosto de 2011 de fs. 284 a 285 y vta., complementación de fs. 300 pronunciado por la Sala Civil Primera de la R. Corte Superior de Justicia de La Paz,que CONFIRMA la Sentencia Apelada, fallo que a su vez es recurrida de casación por Fidela Mamani Aruni, objeto de análisis y estudio.

CONSIDERANDO II:                                                                        DE LOS HECHOS QUE MOTIVAN LA IMPUGNACIÓN:

Refiere la hoy recurrente que el Auto de Vista recurrido contiene error de hecho en la apreciación de la prueba testifical de fs. 186 y 187, toda vez que en la Sentencia en la cláusula tercera expresa “…de manera uniforme manifiestan que vieron y escucharon los malos tratos psicológicos que propinaba la Sra. Fidelia Mamani”, argumentos que no fueron apreciados de manera correcta por los de instancia de manera que han violado los arts. 1286 y 143 del Código de Familia, argumentando además que existe un flagrante error de hecho en darle suficiente valor a un par de testigos que no contuvieron uniformidad en sus declaraciones, en las cuales se ha dictado probada la demanda, toda vez que conforme se tiene de obrados la demanda reconvencional se ha probado la causal 130 inc. 4) del Código de Familia de manera objetiva, demostrándose la culpabilidad del demandado y correspondía incrementarse la Asistencia Familiar en la suma de Bs. 300 y dejar improbada la demanda principal y probada la demanda reconvencional.

Del mismo modo sostiene la aplicación indebida de la ley, en la Sentencia N° 193/10, en lo que respecta a las pruebas aportadas en el proceso, toda vez que los de instancia no consideraron las documentales consistentes en 1.-) fs. 101, certificado médico de fecha 20 de noviembre de “200”,  2.-) fs. 102, Sentencia de Violencia intrafamiliar, 3.-) fs. 107, Sentencia de Violencia intrafamiliar por reincidencia. 4.-) fs. 110 certificado médico forense, 5.-) fs. 113 Querella Penal contra Antonio Mamani Catari, 6) fs. 116 Carta de 4-12-09 de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, solicitud de seguridad a su integridad física y de su familia, 7.-) fs. 118 certificado médico forense 8.-) fs. 132 Informe de la defensoría para la internación de las menores por agresión del progenitor. 9.-) Apersonamiento y denuncia  por el delito de Amenazas por parte de la defensoría de la Niñez y Adolescencia contra el demandado. 10.-) Queja de la defensoría del pueblo contra Antonio Mamani Catari, por las agresiones, sosteniendo que de todas las documentales se demostró la peligrosidad del demandante, no siendo considerado en Sentencia tampoco en el Auto de Vista conforme lo dispone el art. 388 del Código de Familia.

Por lo expuesto termina peticionando al Tribunal Supremo de Justicia case el Auto de Vista y deliberando en el fondo declare improbada la demanda principal, y probada la demanda reconvencional y se fije Asistencia Familiar en la suma de Bs. 300.

CONSIDERANDO III:                                                                FUNDAMENTOS DE LA RESOLUCIÓN:

Al ingreso del análisis del recurso de casación es imprescindible señalar, que el matrimonio es una institución jurídica que se encuentra reconocida y garantizada por la Constitución Política del Estado en sus arts. 62 a 64, cuyo vínculo por determinación legal no puede disolverse, sino por disposición de la ley, tal como se encuentra establecido por el art. 129 del Código de Familia; esto es por muerte, por declaración de fallecimiento presunto de uno de los cónyuges y por Sentencia ejecutoriada de divorcio conforme a las causales previstas en los arts. 130 y 131 del mismo cuerpo legal.

La causal prevista en el art. 130 num. 4) del Código de Familia, es decir por sevicias, injurias graves o malos tratos de palabra o de obra que hagan intolerable la vida en común; esta norma legal como se podrá advertir contiene tres elementos constitutivos que configuran causas de divorcio, correspondiendo ser distinguidos ya que cada uno de estos pueden funcionar de manera independiente como causal para el divorcio y no necesariamente concurrir todos al mismo tiempo.

Según el Dr. Ramiro Samos Oroza, en su obra "Apuntes de Derecho de Familia", indica que: "Sevicia, es la acción que una persona realiza con crueldad en contra de otra con el propósito de hacerla sufrir, causarle un daño psíquico, moral o físico". Distingue dos elementos a saber: el uno, intelectual, volitivo: Animus nocendi, esto es, el propósito de hacer daño, hacer sufrir a la otra persona y, el otro elemento, la consecuencia material, es decir la realización efectiva de ese hecho con el propósito antes señalado. Citando a Gerardo Trejos, indica que la sevicia se configura no sólo mediante acciones positivas sino también por omisiones; en efecto, señala que: "la conocida causal de sevicia que surge en la vida de la relación conyugal se configura a través de una serie de manifestaciones y actitudes, que pueden ser de índole positiva o negativa, es decir, mediante acción externa (hechos, palabras, agresiones, etc.) u omisiones, cuando por ejemplo un consorte debe lógica y naturalmente actuar frente a cierto estado de necesidad o de peligro en que se encuentre o le ha colocado indebidamente al otro; siendo así la gama de motivos y situaciones de una y otra índole, múltiple y variada".

En criterio del mismo Autor: "injuria es toda acción proferida o toda acción ejecutada con el ánimo de manifestarle al otro desprecio, o con el fin de hacerle una ofensa". Citando a Sara Montero Duhalt indica: "tratándose de juicios de divorcio por causa de injurias graves que hacen imposible la vida conyugal, el objeto filosófico de la prueba es llevar a ánimo del juzgador, la certeza de la existencia de un estado de profundo alejamiento de los consortes, motivado por uno de ellos, que ha roto, de hecho, el vínculo de mutua consideración, indispensable en la vida matrimonial. El radical distanciamiento de los cónyuges por los actos de uno de ellos, incompatibles con la armonía requerida para la vida en matrimonio, es el índice que fija racionalmente el ánimo del juzgador".

Finalmente, respecto a los malos tratos de palabra u obra, indica: "son las agresiones verbales, insultos o vías de hecho como golpes o agresiones físicas que uno de los esposos infringe en el otro".

Por su parte el Dr. Julio Ortiz Linares en su Libro el Proceso Civil y los Procesos de Familia y de la Niñez y Adolescencia en la Doctrina y Práctica Procesal, comenta y dice que: "La sevicia consiste en los actos vejatorios producidos con crueldad, factor último que es su característica, no entrando en juego la intención de ofender, sino el propósito de hacer sufrir. En cambio los malos tratos -que a veces se confunde con las sevicias- son los actos con que uno de los cónyuges niega al otro, en las relaciones familiares, la situación que le corresponde y la igualdad de respeto y consideración a que tiene derecho, menoscabando su dignidad y ocasionándole humillaciones con frecuencia que hace intolerable la vida en común"; continua ilustrando que: "los malos tratos configuran violencia familiar, se manifiestan en actos o conductas violentas verbales o psicológicas, física o sexuales, producidas con tanta frecuencia que ocasionan en la víctima no solo daños físicos sino daños psicológicos que destruyen su conducta emocional, hasta llevarla en algunos casos a situaciones extremas. No hay que olvidar que los malos tratos siempre conllevan dolor y sufrimiento, pues es inconcebible que hayan malos tratos, por ejemplo psicológicos, que no hagan sufrir a la víctima".

De las tres causales desarrolladas se puede evidenciar que todas ellas tienen un común denominador, nos referimos a que tanto la sevicia como la injuria grave o los malos tratos, éstos no solamente son visibles físicamente sino que también recaen en el espíritu de la persona o en su integridad moral y psicológica, aspecto que no es visible sino importa la afectación al sentimiento de manera integral.

Así mismo, a manera de dispendio doctrinario de lo ya expuesto, es preciso también referirnos al principio de unidad de la prueba, del cual el renombrado autor, Víctor De Santo, en su obra “La Prueba Judicial” (Teoría y Práctica), indica: 

“El conjunto probatorio del proceso forma una unidad y, como tal, debe ser examinado y merituado por el órgano jurisdiccional, confrontando las diversas pruebas (documentos, testimonios, etc.), señalar su concordancia o discordancia y concluir sobre el convencimiento que de ellas globalmente se forme”.

En cuanto al principio de comunidad de la prueba, el mismo autor señala: “La prueba no pertenece a quien la suministra; por ende, es inadmisible pretender que sólo beneficie al que la allega al proceso.

Una vez incorporada legalmente a los Autos debe tenérsela en cuenta para determinar la existencia o la inexistencia del hecho sobre el cual versa, sea que resulte favorable a quien la propuso o al adversario, quien bien puede invocarla.

El fin del proceso es la realización del derecho mediante la aplicación de la ley al caso concreto y las pruebas constituyen los elementos utilizados por el órgano jurisdiccional para arribar a ese resultado”.

En el sub lite, partiendo del primer agravio se dirá que:Antonio Mamani Catarí interpone demanda de divorcio en base a la causal del art. 130 num. 4) del Código de Familia, argumentando haber recibido un sinfin de maltratos tanto físicos y psicológicos, sin embargo, por su parte la esposa Fidela Mamani Arunial momento de contestar la demanda principal niega los argumentos e interpone demanda reconvencional en base al art. 130 num. 4) del Código de Familia por “Sevicia, Injurias graves o malos tratos de palabra o de obra que hagan intolerable la vida en común”, argumentando haber contraído matrimonio en el año de 1979, fruto de ello llegaron a concebir siete (7) hijos cuyas edades señala de 30, 28, 26, 25, 22, 17 y 13 años de edad, argumentos y elementos probatorios tanto de cargo como de descargo y analizados que fueron los mismos por el A quo al momento de emitir Sentencia y en consideración al principio de adquisición o unidad de la prueba llegó al convencimiento que la relación de pareja de los litigantes, no fue armónica, ni respetuosa, estuvo rodeada de falta de respeto, consideración, reinando la violencia en el matrimonio MAMANIMAMANI, motivo por el cual declaró probada la acción principal de fs. 9 a 10 y vta., como la demanda reconvencional de fs. 41 a 42, en base a num. 4) del art. 130 del Código de Familia. 

Por su parte el Tribunal de Alzada en base al análisis y consideración de las declaraciones testificales de cargo y descargo, y las denuncias de ambos cónyuges de maltrato el uno contra el otro, confirma la Sentencia de fs. 203 a 205 llegando a la conclusión de que: “…al haberse demostrado que la convivencia conyugal se ha vuelto intolerable e insostenible, producto de los malos tratos de palabra y obra dentro el matrimonio, probándose la causal contemplada en el Art. 130 Núm. 4 del Código de Familia, por consiguiente el Jueza A-quo al declarar probadas tanto la demanda principal como la demanda reconvencional ha realizado una correcta valoración de las pruebas presentadas en el caso de autos…”, (sic)argumentos analizados por parte del Tribunal de alzadade manera incorrecta, toda vez que los de instancia, no tomaron en cuenta los elementos probatorios de los maltratos físicos y psicológicos que sufrió la hoy recurrente.

Más aun cuando el Tribunal de alzada, llega a la conclusión de que ambos esposos resultan ser causantes y víctimas de los malos tratos alegados en forma recíproca, hechos que motivaron la interposición de las acciones por ambas partes litigantes; de manera específica, respecto a la prueba literal ajunta por parte del demandante consistente; enun certificado de matrimonio de los consortes, del mismo modo se apareja los certificados de nacimientos de los siete hijos que corresponden a los nombres de Celestina María, Encarna Norma, Beatriz Ana, Rosmery, Roxana, Aurelia y Ruth todos de apellidos Mamani Mamani, (ver fs. 1 a 8),así como la prueba testifical de dos testigos, los mismos que refieren en un primer lugarAnacleto VillazanteLichachi, contestando al interrogatorio tercero textual “La fecha no me recuerdo el año pasado, el 20 de noviembre del año pasado, he visto que la señora le golpeaba al hombre en su domicilio ya que su “puesta” estaba abierta y he visto, el 110 estaba parado ahí”, del mismo modo refiere el segundo testigo Profirio Lazo Alanoca, respondiendo al interrogatorio cuarto “Los vecinos me contaron, no he visto que la señora le vote al señor de la casa”, (ver fs.186 y 187), elementos que no demuestran de manera concreta y objetiva que Antonio Mamani Catarí hubiese sufrido algún tipo de agresión física o psicológica, que desde ningún punto de vista los de instancia no analizaron ese extremo, peor aún que los mismos basan sus fallos en la atestación de dos testigos de cargo que no acredita tales extremos.

Por el contrario, de la documentación que apareja Fidela Mamani Aruni se  tiene las siguientes literales: 1.-) fs. 101, certificado médico de fecha 20 de noviembre de “200”, 2.-) fs. 102, Resolución de Violencia intrafamiliar emitido por el Juzgado de Instrucción Tercero de Familia disponiendo como sanción ocho (8) horas de arresto en contra de Antonio Mamani Catari, 3.-) fs. 107 Resolución de Violencia intrafamiliar por reincidencia emitido por el mismo Juzgado disponiendo como sanción de dieciséis (16) horas de arresto en contra del agresor Antonio Mamani Catari. 4.-) fs. 110 certificado médico forense por ocho (8) días de impedimento, 5.-) fs. 113 Querella Penal contra Antonio Mamani Catari. 6) fs. 116 Carta de 4-12-09 solicitando al Comandante Policial, seguridad para la familia de la demandada. 7.-) fs. 118 certificado médico forense por siete (7) días de impedimento. 8.-) fs. 132 Informe de la defensoría para la internación de las menores por agresión del progenitor. 9.-) Denuncia por el delito de amenazas, elementos que también fueron corroborados por las declaraciones testificales, que dan cuenta que la hoy recurrente fue objeto de malos tratos,  señalando la primera testigo María Fidencia Espinoza de Pacosillo respondiendo al segundo interrogatorio en audiencia textual refiere: “Le he visto a mediados de Diciembre del año pasado, su cara esta verdeado y me dijo que su esposo  la agredió, no se quien le hizo pero estaba así”, por su parte la segunda testigo Facundina Calvetty de Paita respondiendo a la tercera pregunta del interrogatorio en audiencia manifiesta que “Si un lunes la vi cuando le pego, le pateo, y cada vez la veía con ojo verde, el año 2007 o 2006 más o menos seria”, (ver fs. 180 a 181), donde dan cuenta que evidentemente Fidela Mamani Aruni fue objeto de malos tratos tanto físicos como psicológicos, pruebas que al no haber sido observada por el demandante conforme al art. 346 num. 2) del Código de Procedimiento Civil, elementos probatorios que en su conjunto, conforme al principio de unidad de la prueba, tienen la fe probatoria conforme a los arts.1286 del Código Civil y 397 de su procedimiento, descartándose de esta manera lo aseverado por parte de los de instancia.

Más aún, que los de instancia, al asumir tales decisiones han actuado con un grado de desproporcionalidad hacia los consortes, si bien se ha descrito en un primer lugar que la culpabilidad atribuida al esposo se haya establecido en virtud a las agresiones físicas que éste le propinaba a su esposa, dejándole incluso con varios días de impedimento, demostrado de manera concreta y precisa con las literales adjuntas a la presente causa donde dan cuenta que evidentemente Fidela Mamani Aruni fue objeto de malos tratos tanto físicos como psicológicos, a contraste de las agresiones inferidas en contra del demandante carentes de gravedad e insuficientes para concluir que las agresiones producidas por la cónyuge fueran de tal magnitud como para disolver el vínculo conyugal; deduciendo que los jueces de grado no consideraron la proporcionalidad de las agresiones generadas entre ambos consortes, por lo que corresponde corregir la determinación asumida por el Ad quem, respecto a la pretensión principal.

Por otra parte en cuanto al derecho de petición de asistencia familiar, la hoy recurrente sustenta que si bien se ha demostrado la culpabilidad del demandante para la disolución del matrimonio,en consecuencia requiere sea asistida con una pensión alimentaria, sosteniendo además que no cuenta con una fuente laboral establecida, toda vez señala que la misma trabajaba como ayudante del minibús de propiedad de ambos cónyuges, sin embargo,el actor con la finalidad de burlar a la autoridad hace paralizar el vehículo, con el objetivo de demostrar que no cuenta con una fuente laboral estable, para no cubrir con el pago de una pensión alimentaria a favor de la esposa,para dicho fin es preciso citar el Auto Supremo Nº 269, de fecha 27 de mayo 2014 ha establecido lo siguiente:”  Establecido lo anterior corresponde analizar lo dispuesto por el artículo 143 del Código de Familia que determina: PENSION DE ASISTENCIA “Si el cónyuge que no dio causa al divorcio no tiene medios suficientes para su subsistencia, el Juez le fijará una pensión de asistencia, en las condiciones previstas por el artículo 21.

Esta obligación cesa cuando el cónyuge beneficiario contrae nuevo matrimonio, cuando obtiene medios suficientes de subsistencia o cuando ingresa en unión libre o de hecho.

Si el divorcio se declara por culpa de ambos cónyuges, no hay lugar a la asistencia.”

En el caso en cuestión respecto a la asistencia familiar, el Código recoge como criterio preferente al cónyuge que no dio lugar a la causal de divorcio (siempre que éste no tenga los medios suficientes para satisfacer sus necesidades) el derecho a ser asistido, prevé en su parte final que si la culpa para la desvinculación es atribuible a ambos cónyuges  no habrá lugar a la asistencia familiar.

Argumentos que no fueron considerados por los de instancia, quienes basaron su decisión en la “aplicación” rigurosa y literal de la norma contenida en la parte final del art. 143 del Código de Familia, sin haber realizado una labor de ponderación y la desproporcionalidad de las particularidades del caso concreto, mismas que arrojan criterios coherentes que justifican considerar injusta la aplicación literal de esa norma al caso en cuestión, resultando en consecuencia evidentes las infracciones acusadas por la recurrente respecto a la falta objetiva de valoración de la prueba y de los antecedentes que dieron lugar al divorcio que derivó en la indebida negación al derecho a ser asistida.

En ese contexto, también es pertinente referirnos sobre el principio de verdad material, establecido en el art. 180 parágrafo I de la Constitución Política del Estado, entendida por la jurisprudencia constitucional como:“…abarca la obligación del juzgador, a momento de emitir sus resoluciones, de observar los hechos tal como se presentaron y analizarlos dentro de los acontecimientos en los cuales encuentran explicación o el entendimiento de que los generaron; de ello, se infiere que la labor de cumplimiento de este principio, refiere a un análisis de los hechos ocurridos en la realidad, anteponiendo la verdad de los mismos antes que cualquier situación, aunque, obviamente, sin eliminar aquellas formas procesales establecidas por la ley, que tienen por finalidad resguardar derechos y garantías constitucionales” (SC 0713/2010-R de 26 de julio), por lo que éste principio pondera la primacía de la realidad fáctica construida sobre la base probatoria obtenida en proceso, decantando el conocimiento de los hechos sobre las formas. Principio procesal que además se encuentra estipulado en el art. 30 punto 11 de la Ley del Órgano Judicial, por el cual, se obliga a las autoridades a fundamentar sus resoluciones con la prueba relativa sólo a los hechos y circunstancias, de la forma como ocurrieron y en estricto cumplimiento de las garantías procesales, es decir que se debe dar prevalencia a la verdad, a la realidad de los hechos.

Por todo lo precedentemente expuesto, corresponde fallar conforme a lo previsto por los arts. 271 num. 4) y 274 del Código de Procedimiento Civil.

POR TANTO: La Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia del Estado Plurinacional de Bolivia, con la facultad conferida por los arts. 41 y 42.I num. 1) de la Ley del Órgano Judicial y en aplicación a lo previsto en los arts. 271 num. 4) y 274 del Código de Procedimiento Civil CASA PARCIALMENTE el Auto de Vista Nº 262, de 27 de agosto de 2011 de fs. 284 a 285 y vta., pronunciado por la Sala Civil Primera de la R. Corte Superior de Justicia de La Paz y deliberando en el fondo declara IMPROBADA la demanda principal de fs. 9 a 10 y vta., manteniéndose incolumne en lo que concierne a la demanda reconvencional, con la modificación de disponer con lugar el derecho a la asistencia familiar a favorde Fidela Mamani Aruni a cargo deAntonio Mamani Cataríque deberá cubrir la misma en forma mensual en la suma que el Juez de la causa determine en ejecución de Sentencia.

Sin responsabilidad por ser excusable el error.

Regístrese, comuníquese y devuélvase.

Relator: Mgdo. Dr. Rómulo Calle Mamani.